Señales, Expectativas e Imponderables
- Alejandro Deustua

- hace 4 días
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Actualizado: hace 18 horas
15 de junio de 2026
Aunque las posibilidades de triunfo de la Sra. Fujimori han atenuado la incertidumbre electoral, la remanente inestabilidad política y social local y la inseguridad global intensifican la necesidad de señales alentadoras para los peruanos.
En el ámbito global la mayor de ellas es el anuncio, tantas veces pregonado, de un acuerdo de cese al fuego entre Estados Unidos e Irán (que comprendería a Israel). Ello ha impulsado los mercados globales y aliviado, de momento, la intensidad conflictiva del sistema internacional. Sin embargo, la naturaleza, los contenidos y la eficacia del entendimiento es aún incierto.
En efecto, el acuerdo sólo sería un memorándum de entendimiento por dos meses cuya suscripción debe formalizarse y en cuyo marco se desarrollarían negociaciones de paz. Además, las partes divergen en torno al tipo de apertura del estrecho de Ormuz (Irán insistiría en el cobro de “tarifas por servicios” en lugar de peaje), el ritmo y monto de levantamiento de sanciones y sobre la negociación “técnica” de lo principal: el desarme nuclear iraní. Sometido su cumplimiento aún a coacción militar, confirma que el nuevo balance de poder en el Medio Oriente no sería estable.
Sin embargo, los beneficios concretos que percibiría la comunidad internacional y el Perú si el acuerdo preliminar tuviera un resultado definitivo sostenible, se reflejarían en la reducción de la presión inflacionaria, de la incertidumbre energética, de la inseguridad alimentaria y de los riesgos que inciden sobre los intercambios internacionales. Ello no obstante, la persistente capacidad beligerante iraní puede todavía arruinarlo todo.
De otro lado, en el ámbito local, señales alentadoras provienen de los agentes económicos reflejadas en expectativas macroeconómicas optimistas de corto plazo registradas por el Banco Central (salvo en el caso de la marcha de la economía a tres meses). Ello incluye expectativas de inversión en la propia empresa y de contratación de personal.
Sin embargo, en ausencia de un acuerdo operativo entre los recientes contendores electorales esas expectativas pueden deteriorarse. Y la aún dudosa voluntad de los agentes privados de asumir riesgos mayores puede también frustrar expectativas si condiciones adversas adicionales se presentaran.
Y éstas están a la vista. En el ámbito económico, el Banco Mundial (BM) acaba de proyectar una contracción del crecimiento global este año desde 2.9% (2025) a 2.5% (el “nivel más bajo desde la pandemia”) para recuperarse en los siguientes dos años apenas a 2.8%. La contracción incluye al volumen del comercio global que caerá de 4.8% (2025) a 2.9% recuperándose en 2028 y 2029 (3.3% y 3.1%, respectivamente) pero sin regresar a los niveles anteriores. Y aunque el índice reportado de commodities se incrementará este año, éste podría caer luego.
La contracción incluye a nuestros principales socios comerciales: la perfomance china cae este año de 5% a 4.2% sin retornar al nivel anterior; Estados Unidos se estanca en torno al 1.8% (luego de caer a 1.5% en 2026); y la zona del Euro se reduce fuertemente de 1.4% a 0.8% ahora y también se estanca en torno a 1.3% en años venideros.
Y aunque América Latina no recibe todo el impacto de la contracción general, su crecimiento se reduce a 2.2% este año y luego se mantiene en un mediocre 2.5% en el corto plazo. El Perú se mantiene en torno al 2.8% luego de caer este año a 2.7% ((bastante por debajo del último registro mensual de 3.7%).
Ese marco contractivo podría, sin embargo, ajustarse, si el BM incorporara los beneficios del acuerdo en el Medio Oriente reduciendo los riesgos asociados al escalamiento o prolongación de conflictos y a la disrupción de los flujos de commodities. Pero si el acuerdo no se arraiga y el conflicto se reanuda la proyección de crecimiento global caería aún más (a 1.6%).
Para mejorar la capacidad del control nacional de confrontación de estos riesgos se requerirá de cooperación internacional (BM). Los acuerdos regionales serán útiles al respecto.
Si bien en Suramérica, el MERCOSUR debiera haber superado precarios niveles de convergencia tras el acuerdo con la Unión Europea, la infertilidad de la CAN y del Arco del Pacífico es historia ya antigua. En efecto, el comercio intra-andino en 2024 fue sólo 5.5%, los intercambios andinos con el MERCOSUR ascendieron a sólo 4% mientras que la proporción del comercio con Estados Unidos fue 18.6% (CAN). Aunque la cooperación intra-andina se ha pluralizado, las magnitudes de intercambio señaladas dicen poco de la contribución de esos acuerdos a nuestro 4º mercado: América Latina.
Teniendo en cuenta, además, el impacto de un grave fenómeno de El Niño en pocos meses, es evidente que las expectativas demasiado optimistas sobre nuestra economía deben matizarse mientras las políticas de mitigación de schocks y de cooperación multilateral global y regional deben intensificarse si no se desea que la frustración de esas expectativas tengan un impacto mayor del que debieran.




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