Seguridad: Recaudos y Precisiones
- Alejandro Deustua

- hace 5 días
- 2 min de lectura
3 de agosto de 2026
La presidenta Fujimori se ha comprometido a enfrentar la emergencia de El Niño y a recuperar la seguridad ciudadana como primer objetivo de su gobierno. La política exterior contribuirá a ello. Sin embargo, ni el Mensaje al Congreso ni el primer discurso del Canciller han ofrecido aún la “ruta clara” requerida al respecto.
Si bien la presidenta ha subrayado su decisión inspeccionando el VRAEM y se ha anunciado la incorporación del Perú a la iniciativa norteamericana de lucha contra el crimen organizado transnacional (“Escudo de las Américas”) y la activación del Compromiso Regional de Santiago para concretar un plan de acción conjunto al respecto, ni los objetivos locales ni la cooperación externa requerida han sido precisados.
Por lo demás, el plazo pactado en este último para la primera reunión del grupo de trabajo coordinador (90 días desde mayo) está por vencerse. Al respecto no hay reporte sobre el proceso ni sobre su resultado. Ello no cuestiona el Compromiso pero sí la urgencia del empeño.
De otro lado, el anuncio de la incorporación del Perú al Escudo de las Américas se ha producido sin contar con los recaudos necesarios frente a un esquema militarizado que pudiera confundir el liderazgo norteamericano en su forja con la insuficiente participación local en la precisión de objetivos y de compromisos operativos.
Estos requerimientos son indispensables en tanto el “Escudo” se enmarca en las nuevas doctrinas de seguridad y defensa norteamericanas que señalan la preeminencia del interés de ese origen. Aquéllas (la “Doctrina Donroe”) sustentan el concepto de “paz a través de la fuerza” que subraya el carácter militar de las acciones contra las organizaciones narcoterroristas sin un marco jurídico colectivo, consolida un régimen de seguridad regional no convencional ad hoc y radica el liderazgo operativo en el Comando Sur.
El Perú debe participar en el “Escudo” si desea erradicar toda presencia narcoterrorista trasnacional en nuestro territorio. Pero la experiencia y recaudos locales al respecto deben ser recogidos y precisados con anticipación si se va a operar dentro los límites del interés nacional.
A estos efectos, la caracterización de esos intereses debe superar la muy general referencia realizada por nuestras autoridades (“seguridad, desarrollo y bienestar”) sin atender a su indispensable especificidad estratégica.
Tal aproximación a la materia se hizo presente en el primer discurso del Canciller. Si aquélla se debiera a las exigencias de los discursos cortos que subordina precisiones en favor de referencias amplias y simples listados de acciones, también puede generar confusiones. Por ejemplo, las de la arbitraria referencia a la calidad de nuestros interlocutores (¿Estados Unidos es amigo, socio o aliado mientras los países europeos son apenas socios tradicionales y China un inocente socio comercial?). En asuntos de seguridad, esas confusiones tienen implicancias que deben evitarse.




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