• Alejandro Deustua

Los Resguardos Frente a la Crisis

Las devaluaciones competitivas y la carrera proteccionista fueron dos de las más obvias causas que contribuyeron a agravar la crisis de los años 30. En los foros económicos multilaterales el compromiso colectivo para evitar repetir ese error ha sido tan manifiesto que ha devenido en un lugar común.


Lamentablemente, el lugar común, por su latitud, torna vulnerable su contenido en el diseño de políticas al tiempo que su valor suele desmerecerse en el diagnóstico académico. Ello conduce a bajar la guardia frente al riesgo manifiesto. Y es precisamente al amparo de ese lugar común que las devaluaciones competitivas y el proteccionismo se han empezado a instalar en la gestión de un conjunto de países importantes.


Sobre lo primero, el Ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, ha sido explícito en los primeros meses del año. A pesar de que la flotación se mantienen como política cambiaria, en Brasil y en el resto de la región es obvia la creciente intervención de los bancos centrales para evitar la excesiva apreciación de las monedas nacionales generada por el fuerte ingreso de moneda extranjera de corto plazo (y quizás también por salida de divisas).


Si bien ello no ha generado en la región devaluaciones manifiestas, está claro que la disposición a responder políticamente contra monedas que se mantienen artificialmente devaluadas se ha incrementado. Y Brasil ciertamente no es el único activista en la materia. En efecto, el Congreso norteamericano se dispone a pasar una ley que penaliza a China por mantener subvaluado el yuan y también el precio de sus exportaciones.


Según el Peterson Institute for International Economics, China gasta entre US$ 1 y US$ 2 mil millones diarios en mantener el yuan en niveles de subvaluación artificial del orden del 20%/30% (IHT). En tanto ello equivale a un subsidio exportador o a un arancel contra las importaciones, el Congreso norteamericano (en este caso, el Senado) ha dispuesto que es la hora de retaliar: las exportaciones chinas a Estados Unidos serían, en consecuencia, penalizadas.


Considerando que el yuan sí se ha devaluado en algún pequeño porcentaje presionado por los reclamos norteamericanos y europeos, quizás el Ejecutivo estadounidense no apoye la ley que el Senado propone. Pero el movimiento en esa dirección ya se inició.


En el ámbito comercial el Brasil ha dado una respuesta mayor. Para esa potencia, la “guerra monetaria” hace tiempo anunciada no es una realidad aislada. A ella se agrega el estado de sitio que las importaciones baratas han impuesto a su mercado interno según las autoridades brasileñas (The Economist).


En consecuencia Brasil está respondiendo con medidas proteccionistas ad hoc. Éste es el caso del sector automotor en el que la fuerte elevación de la carga tributaria no se aplica, en teoría, a los miembros del MERCOSUR. Sin embargo, la Argentina no parece muy convencida a la luz del diferendo que, en este ámbito y otros mantienen con el Brasil.


A ello se suma la reanudación de políticas industriales (mediante crédito preferencial o de compras estatales) y de reserva nacional para ciertas inversiones (las petroleras de fuente submarina donde la inversión extranjera puede participar de manera restringida o en tierras, donde se ha dispuesto la limitación del área que puede ser adquirida por extranjeros que han abusado del libre acceso) (The Economist).


Ello es consecuencia de la búsqueda de oportunidades en mercados de consumo y de inversión en países emergentes cuya abundancia es demostrativa, según un ex –presidente peruano, de la ausencia de crisis. Esos capitales acuden a estos mercados impulsados por la desconfianza existente en los mercados de sus países de origen. Pero ello puede tener un límite.


Y éste es el de la eventual afectación de la economía real de estos mercados por la crisis financiera de los países desarrollados. El canal de transmisión de un mercado a otro son los bancos. Y los bancos de los países desarrollados están afrontando problemas mayores por su grado de exposición a la crisis de la deuda griega.


Lamentablemente ello no se limita, en apariencia, al ámbito europeo donde la decisión de recapitalizar a los bancos más expuestos no se ha implementado aún (como tampoco se ha cumplido con el compromiso de expandir el Fondo Europeo de Estabilización Financiera).


En efecto, un número importante de bancos norteamericanos han prestado a la banca de la zona del euro alrededor de US$ 2.7 millones de millones, 50% de los cuales se han orientado a bancos alemanes y franceses que tienen una alta exposición a la deuda griega según el ex -Secretario de Trabajo norteamericano, Robert Reich. Según el señor Reich, esos bancos, además, han colocado derivados europeos de todo tipo al tiempo que ha cubierto sus operaciones mediante seguros cuya reputación no es la mejor.


El Fondo Monetario acaba de reiterar que en tanto América Latina mantenga un manejo prudente de su economía podrá emerger bien posicionada de la crisis siempre que esté preparada para alterar esas políticas “si los vientos mundiales cambian de dirección”. El incremento del riesgo del sistema financiero de los países desarrollados puede obligar a ello. Y también a subvaluar las tendencias proteccionistas y de intervención cambiaria en el área. Al respecto no se puede bajar la guardia.


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