• Alejandro Deustua

La Democracia Infectada

Con la población mundial sometida a un ataque letal que la ciencia no puede contener (281 mil muertos en incremento y escenarios de “segunda ola” de Covid 19), la economía global en recesión inédita en casi un siglo (-3% este año según el FMI) y el sistema multilateral minimizado (limitaciones de la ONU y disfunciones de la OMS en el manejo de la crisis que quizás sean síntomas de un desperfecto mayor) el orden liberal está en peligro.


En el 75 aniversario del triunfo bélico que lo generó con tasas de progreso nunca antes registradas (incluyendo el fin del sistema comunista), la democracia que fundó la gran expansión liberal de la postguerra parece estar en retroceso.


En efecto, si su alcance post URSS no llega al 50% de plenitud (EIU) y si hace 14 años que está en retroceso (Freedom House) bajo liderazgos autoritarios y populistas que hoy se multiplican, el desafío de la pandemia a los Estados democráticos ha agravado el panorama liberal.


Al margen de un sistema multilateral insuficiente en la generación de seguridad frente a una nueva amenaza letal, se fragmentan incrementalmente los sistemas regionales liberales de Occidente (la UE) y prosperan gobiernos autoritarios (los países de Europa del Este en los que sobresalen Polonia -que eliminó el pluralismo partidario- y Hungría –que sucumbió al control político del Ejecutivo-). Ello va en paralelo a la necesaria centralidad del Estado en tiempos de crisis extrema cuya vigencia costará revertir.


Al respecto, la fragmentación de los mercados agrega sal a la herida. Así, mientras el desempleo en la primera potencia (14.7% no visto desde 1930/1940 y con perspectivas al alza), los mercados bursátiles incrementan su valoración (mientras Wall Street está a “100 años por encima de otras bolsas” según Morgan Stanley). Tal desconexión dice mucho al respecto.


En ese contexto la división de poderes pierde sustancia en Estados Unidos (p.e. el faccionalismo que inobservó el debido proceso en el impeachment presidencial; o el Capitolio de Michigan transgredido por ciudadanos portando armas de guerra; o la decisión del Ejecutivo de absolver a un ex alto funcionario culpable de mentir en un caso mayor). Y su presidencia pierde legitimidad interna (p.e. incumpliendo deberes de salvaguarda ciudadana en tiempos de gran peligro) y externa (denegando cooperación multilateral cuando más se necesita).


Al margen de los autoritarismos convencionales en el Asia y en América, ello retroalimenta la propensión al autoritarismo irracional en Suramérica (p.e. el del Sr. Bolsonaro). El escandaloso desconocimiento de la realidad de la pandemia, la confrontación con los gobernadores estaduales, el aislamiento en el Congreso, la fricción con el Poder Judicial y la imposición por Bolsonaro de intereses personales en el gabinete, se está llevando de encuentro las normas democráticas y de gobernabilidad en Brasil.


Los obstáculos al orden liberal político a retomarse en Occidente y en América después de la pandemia podrían estar llegando a cotas irreversibles.


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