• Alejandro Deustua

Discurso Intranquilizante

Ni Estados Unidos ni el mundo se encuentran más seguros ni han ganado en certidumbre luego del primer discurso del Presidente Trump ante su Congreso. Menos cuando su mayor virtud fue la de extraer del ambiente callejero la inmensa lista de críticas catastróficas a los últimos gobiernos norteamericanos y al sistema internacional sin que ninguna política fuera detallada al respecto.


Y si el auditorio parlamentario supuso moderación del tono beligerante del Presidente y la más institucional aceptación de sus partidarios, el mensaje de cambio de época (que sustrajo alguna frase de Kennedy) fue retórico. Ello llegó al absurdo cuando un comentarista afirmó que Trump por fin había adquirido el temple presidencial cuando explotó el drama de un soldado recientemente caído en el campo de batalla.


Así, la recusación del gasto público externo norteamericano como explicación de la insuficiencia de gasto interno, la exaltación de la vigilancia fronteriza a costa del aporte de los migrantes o la denuncia de los costos de empleo y capital norteamericanos reclamados por la globalización impidió a Trump la propuesta de un Estado moderno, eficiente y no corporativo. En lugar de ello sólo mencionó, sin concreto plan de futuro, la oportunidad del 250 aniversario de la independencia americana (2026) para volver a ser “grandes”.


Lo mismo ocurrió con la alusión a la “reconstrucción” de la poderosísima fuerza armada norteamericana (que, siendo preeminente, recibiría, sin detalle, el mayor incremento presupuestario de su historia) a costa aparente de la influencia económica y diplomática que gestiona el Departamento de Estado.


Por lo demás, ningún planteamiento sobre la deposición del rol ordenador norteamericano que no fuera el afán de victoria militar se escuchó del Señor Trump en contradicción con su referencia a la armonía y la paz. Éste, además de ignorar las limitaciones propias del uso de la fuerza eludió la implicancia antihegemónica y de mayor conflictividad implícita en la referencia a que su responsabilidad es con Estados Unidos y no con el mundo.


Y si alguna referencia a las necesidades de estabilidad y crecimiento económico internacionales hizo el Sr. Trump ésta se orientó a la exaltación de comercio justo y libre con referencias proteccionistas de la época de Lincoln. Al respecto no mencionó los pobrísimos niveles actuales del comercio internacional ni mucho menos a las reglas de la OMC (olvidos que implican preferencia por las referencias coercitivas de las leyes comerciales norteamericanas).


Luego una reiteración épica de la deposición del TPP y de la renegociación, quizás discriminatoria, del NAFTA el Presidente repitió el script de la inversión en infraestructura, desregulación y reducción de cargas tributarias. Al respecto no dio importancia al hecho de que las “industrias moribundas” que piensa rescatar están al margen de la revolución tecnológica y que, en el marco de la exuberancia irracional que hoy muestran los mercados bursátiles, la peligrosa sobrevaluación ya reina.


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