• Alejandro Deustua

Osaka: Excesivas Esperanzas

A fines de mes crecientes expectativas de estabilidad sistémica rodearán la cumbre del G20 en Osaka. Aunque algunos esperan buenas noticias, su centro de gravedad, el encuentro entre los presidente de Estados Unidos y China, no parece cerca de un desescalamiento del conflicto comercial entre esas dos potencias. Por lo demás, los recientes ataques a buques en el Estrecho de Ormuz tampoco contribuyen a un anuncio de reversión beligerante en Irán como resultado de recientes gestiones japonesas.


Las expectativas de distensión no provienen en esta oportunidad sólo del escenario negociador del foro que congrega a los principales países desarrollados y economías emergentes sino de la sensación de que la inestabilidad sistémica en curso está llegando al límite de la tolerancia.


En efecto, nadie salvo líderes mercantilistas que creen que su poder debe prevalecer a costa de todos los demás, desea que una recesión sea el perturbador destino de la incremental amenaza arancelaria contra China por valor de US$ 300 mil millones sobre los US$ 200 mil millones ya impuestos a esa potencia totalitaria.


Menos si el camino hacia ese despeñadero ya atraviesa serios desbalances del comercio mundial (apenas 2.6% de crecimiento este año), salida de divisas reflejadas en desinversión en países en desarrollo (lo que deprime el crecimiento global), apreciación del dólar (cuyo liderazgo desea ser desafiando por la Unión Europea) y afectación de los precios de las materias primas.


A pesar de las ganancias que algunos países emergentes (cono sur suramericano, sudeste asiático) concretan en mayores ventas de corto plazo al mercado norteamericano, la recesión podría cancelar el mejor crecimiento observado en Estados Unidos, la Eurozona y Japón (FMI) en el largo plazo (Morgan Stanley).


Salvo la tarima electoral del Sr. Trump, nadie desea tampoco que a la retaliación china (a la que se acaba de sumar India en respuesta a las medidas unilaterales norteamericanas) agrave el anuncio iraní de inminente sobrepaso del umbral de enriquecimiento de uranio tras la denuncia norteamericana del acuerdo 5+1 seguido por la estrategia de “máxima presión”.


A la necesidad de atenuar esos riesgos se opone el humor del Sr. Trump. Pero luego de emerger impune del chantaje arancelario a México bien podría el Presidente aparecer en Osaka suficiente satisfecho como para atenuar las distorsiones del dirigismo chino, de la vocación estratégica iraní y de las ambiguedades de Corea del Norte.


Y que ese mismo impulso lo lleve a reemplazar las medidas contra al aluminio y acero europeo y las potenciales contra los automóviles por negociaciones como las ya prometidas al Reino Unido.


Pero quizás ello sea demasiado pedir en tanto la opción coercitiva de la Casa Blanca tiene por objeto la rendición del adversario antes que un encuentro sensato. Si no que lo diga el Asesor de Seguridad John Bolton que ha reactivado la Doctrina Monroe para presentarse en la región de manera punitiva antes que protectora.


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