• Alejandro Deustua

Irracionalidad Anti-inmigratoria

Hace pocos día el vicepresidente de los Estados Unidos se sintió en la necesidad de pedir excusas al presidente mexicano Enrique Peña Nieto por el maltrato que el reciente triunfador del “supermartes” republicano propinaba a sus vecinos del sur.


El diplomático señor Biden, quien no mencionó al prepotente señor Trump ni calificó sus insultos, aseguró al presidente Peña Nieto que la gran mayoría de los estadounidenses pensaban exactamente al revés que el candidato republicano.


Al proceder de esa manera el Vicepresidente seguramente tenía presente que México es más que el único país en desarrollo en Norteamérica. En efecto, se trata del tercer socio comercial de Estados Unidos, uno de los principales destinos de su inversión y actor fundamental en el primer perímetro de seguridad norteamericana, en la confrontación de nuevas amenazas (narcotráfico, crimen organizado) y en la relación con América Latina.


Pero fundamentalmente México es el origen de 33.7 millones de personas que forman parte del total de 55 millones de “hispanos” que habitan en los Estados Unidos. De ese total 22.3 millones son nacidos en Estados Unidos, lo que resalta la importancia de los 11.4 millones nacidos en México (Pew).


Si los insultos racistas de Trump irritan a casi todos los que no votarán por él, ciertamente éstos no son indiferentes al grupo de chicanos cuya particular identidad no se diluye con el certificado migratorio norteamericano. Nada bueno puede derivar del ácido que Trump derrama sobre esa importante minoría ni para la relación con México atizada por el medieval discurso sobre un muro fronterizo.


Aunque algunos chicanos lo nieguen, la pirómana oratoria de ese candidato nieto de migrantes alemanes agravará la sensibilidad a la discriminación del 49.5% de mexicanos que forman parte de los 11.3 millones de migrantes ilegales que habitan en la primera potencia. Aquélla es una invitación al desorden y a la violencia que perjudicará la pacífica tendencia actual que registra un mayor número de mexicanos que salen de Estados Unidos en relación a los que ingresan.


Y en relación al muro los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón han señalado, con áspera indignación, el tono de cualquier negociación con Trump si éste es electo en tanto que, como interlocutor, quedará ilegitimado.


Ello deja sobre la mesa soluciones sólo confrontacionales al problema migratorio norteamericano arriesgando seriamente programas como el de prevención de deportaciones para los que no tengan registro criminal en un contexto en el que dos millones ya han sido deportados.


Por su sensibilidad regional el ámbito de esa confrontación puede expandirse al compás de la manera irracional y racista con que hoy se expresa el candidato Trump.


Si nadie disputa la necesidad de poner coto a la migración ilegal (cuya trágica dimensión de seguridad vemos en Europa) y México y Estados Unidos se esfuerzan hoy por lidiar con el problema (instituciones conjuntas ya operan sobre la materia en el marco de la Iniciativa Mérida), Trump es un agente disfuncional a ese emprendimiento.


Y parece también ignorante de la realidad de que Estados Unidos fue construido por migrantes llegados en etapas sucesivas. Si no lo es, sus expresiones no se refieren siquiera a los antecedentes de leyes anti-inmigratorias (1917 ó 1921 p.e) ni al sistema de cuotas restablecido a partir de 1965 que pudo mencionar. Es que su afán no es regulatorio sino más cercano a las soluciones definitivas. Si autoridades del Partido Republicano parecen lamentar esta situación muchos latinoamericanos expresamos nuestra grave preocupación al respecto.


4 vistas

Entradas Recientes

Ver todo

2016: Balance Global

A fin de año el sistema internacional sigue lejos de un nuevo equilibrio, el proceso de globalización parece menos cohesivo y el sistema...

El Terrorismo Islámico y sus Blancos

Los atentados ocurridos en Berlín y Ankara confirman la tendencia incremental del activismo terrorista en los países de la OCDE.