• Alejandro Deustua

El Complicado Retorno de Paraguay al Mercosur

Transcurrido algo más de un año de suspensión, las puertas se abren para la reincorporación de Paraguay al MERCOSUR. Pero ello no ocurrirá automáticamente ni de cualquier manera. En efecto, los presidentes de esa entidad ya han acordado el retorno del Paraguay a su seno luego de calificar de libres, normales, transparentes y legítimas las elecciones generales paraguayas del 21 de abril.


Pero, en la misma reunión del 12 de julio pasado, esos mandatarios acordaron que la presidencia pro –témpore del grupo la ejerza Venezuela a partir de esa fecha. Con ello se ha creado un impasse: Paraguay no sólo aspira a ejercer ese cargo ahora sino que no desea reincorporarse bajo los términos de una potencia cuya membresía este país no ha aprobado. El presidente electo paraguayo, Horacio Cartes, que asumirá el poder el 15 de agosto, ya ha emitido un comunicado reiterando que la incorporación de Venezuela al grupo como miembro pleno no cumple con los requisitos que establecen los pilares jurídicos del régimen (el tratado de Asunción y el Protocolo de Ouro Preto) ni con los principios generales del derecho (igualdad jurídica y no injerencia en asuntos internos, entre otros) y que el transcurso del tiempo no subsana esos pasivos. La descalificación de Venezuela en la presidencia del MECOSUR es acompañada del elogio que el presidente electo Cartes hace de la conducta de su país con el propósito ya no de cuestionar la suspensión de hace un año sino de reclamar las condiciones del retorno: el ejercicio pleno de sus derechos. Aunque el Sr. Cartes no se refiere a cuáles derechos se refiere, ha quedado claro que demanda la presidencia pro témpore del grupo en tanto ésta hubiera correspondido a Paraguay mientras estuvo ausente. Además alerta sobre la revisión que tendrá que hacer este país de las decisiones que adoptó la agrupación en ese plazo. Venezuela fue incorporada al MERCOSUR el 30 de julio de 2012 (pocos días después de la suspensión paraguaya) y adoptó el arancel externo de la agrupación. En consecuencia, Paraguay ha planteado jurídicamente un reclamo político y otro económico que involucra a Venezuela y al conjunto de la agrupación. La situación es aún más compleja porque no se ha esclarecido formalmente si el pronunciamiento del MERCOSUR sobre Paraguay implica el reconocimiento del gobierno del Sr. Federico Franco, actual Presidente de ese Estado. El asunto no es menor porque es con él con el que debería la agrupación entenderse para apurar la reincorporación paraguaya el 15 de agosto. Por lo demás, las seguridades informales ofrecidas por el Canciller de Uruguay, Luis Almagro, al Paraguay en el sentido de que este Estado ejercería la presidencia pro témpore del UNASUR no tienen mucho atractivo: ello ocurriría en el 2014 luego de Venezuela termine su mandato. La posición del representante del Uruguay, país que ejerció hasta el 12 de julio esa presidencia, parece indicar que Brasil y Argentina comparten ese temperamento. En consecuencia la oferta informal paraguaya de evaluar nuevamente la aprobación de la incorporación venezolana al MERCOSUR no aprobada por la Cámara de Senadores de ese país no ha logrado aún efectos en la subregión. Esta situación de crisis cuando el grupo intenta recomponerse puede prolongarse entonces con la ausencia paraguaya (que no envió representantes a la reunión que confirmó su reincorporación). Mientras tanto, la evaluación paraguaya de la subregión ha vuelto a los parámetros normales. En efecto, mientras el gobierno del Presidente Franco consideró que el MERCOSUR se había constituido en un obstáculo para la gobernabilidad y la economía de su país –y no dudó en expresar interés en escenarios alternativos como la Alianza del Pacífico-, el presidente electo Cartes ha reiterado que el MERCOSUR sigue siendo indispensable para el Paraguay. La prueba es que antes de la destitución del ex -presidente Lugo en junio de 2012 por el Congreso de su país, el MERCOSUR generaba divisas al Paraguay equivalentes al 30% de su PBI. Éstas se expresaron en el 2011 en ingresos por exportaciones del orden de US$ 5287 millones de las que 17% correspondían a bienes originarios y 83% a bienes no originarios (básicamente venta de electricidad además de reexportaciones) (CADEP). Estos flujos no fueron afectados por la suspensión salvo por acuerdos de financiamiento que no se suscribieron y por la desaceleración de las economías argentina y brasileña. Ello se debió a dos razones: las obligaciones y derechos económicos paraguayos permanecieron inalterables por disposición estatutaria mientras que la mayor interdependencia del Paraguay con el bloque mantuvo su curso. Ésta es, por lo demás, estratégica para el Brasil y Argentina debido a los convenios de aprovisionamiento de energía eléctrica provenientes de las represas de Itaipú y Yacyretá (la mayor fuente de divisas paraguayas de origen regional) y al rol vital que desempeña en la zona la hidrovía Paraguay-Paraná (una ruta comercial de importancia sustantiva para las exportaciones de Paraguay y Argentina, para el acceso franco al Atlántico de las exportaciones del Oriente boliviano y para el buen uso de la cuenca del Plata y del esquema de integración regional IIRSA). Estas fortalezas geopolíticas paraguayas han sido multiplicadas en el 2012 por una buena gestión económica. Ello se ha reflejado en el hecho de que Paraguay registrara ese año el mayor crecimiento de América Latina (10%). Esta perfomance fue muy superior a la de sus socios subregionales (Uruguay creció sólo 3.8% ese año, Argentina 3.5%, y Brasil apenas 3% según la CEPAL) a pesar de que Paraguay recibiera la más baja inversión extranjera directa en Suramérica ese año (US$ 273 millones). Sin embargo, en un contexto de desaceleración global que complica a la región, la actividad subregional es hoy más importante para Paraguay. Pero aún así, a la luz de la experiencia del 2012, ese país podrá desempeñarse adecuadamente sin un marco político resuelto y mucho más benigno que el del año pasado. En efecto, el reconocimiento del MERCOSUR agrega capacidad negociadora a su nuevo presidente. Especialmente cuando el impasse es fundamentalmente político. En ese escenario Venezuela será el centro de discusión. Por tanto, el cuestionamiento de la calidad democrática de ese gobierno podría quedar nuevamente en tela de juicio. Si bien aquel país tiene los votos que le permitieron incorporarse al MERCOCSUR a pesar de la carencia de afinidades económicas el debate con Paraguay puede erosionar su nuevo rol conosureño o inducir una oportunidad de apertura al país que gobierna el Sr. Maduro. Teniendo en cuenta que al gobierno venezolano la interesa fundamentalmente el poder y cómo extenderlo aunque hoy esté a la defensiva, las probabilidades de que la oportunidad sea aprovechada por ese régimen para mejorar los términos de su inserción regional no son altas. Todo dependerá de en cuánto estime Venezuela el valor de la presidencia pro témpore del MERCOSUR y de si el MERCOSUR desea seguir profundizando una identidad confrontacional y antisistémica de la mano venezolana.


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