• Alejandro Deustua

Brasil: La Fortaleza PT

La convocatoria de Luis Inacio da Silva (Lula) por la presidenta Dilma Roussef a formar parte del gobierno habría sido un gran aporte al proceso de ajuste económico que lideró el renunciante Joaquim Levy. Especialmente luego de que la Presidenta ganara ajustadamente las elecciones prometiendo irresponsable gasto adicional.


Pero el llamado de la estrella socialista en medio de investigaciones por corrupción sólo parece el asilo de Lula en Brasilia y el atrincheramiento del PT en el Ejecutivo para defenderse de los crecientes llamados a la destitución de la Presidenta.


Ese clamor ocurre en un marco de incremental desgobierno que puede devenir en aún mayor pérdida de autoridad. O, si la Presidenta es destituida, constituirse en una vía cara para la recuperación del orden económico en un escenario de desprestigio de casi toda la clase política.


En un contexto hemisférico marcado por la polarización política y la crisis dirigencial en Estados Unidos, la fuerte inestabilidad de la segunda potencia americana constituye un schock de largo plazo para el sistema interamericano y para Suramérica en particular.


Y lo es no sólo porque de él no se saldrá rápidamente. Una contracción de -3.8% en 2015 y otra de -3%/-3.5% en 2016 con la industria cayendo -6%, los servicios -3% y el agro creciendo apenas 1.7% así lo anuncian. Y lo confirman el déficit fiscal de -9.3% (-10.7% en enero), la inflación de 10.8%, términos de intercambio decrecientes, creciente especulación contra el real y una deuda soberana fuertemente degradada.


El shock brasileño impacta también la integración regional entendida como escenario de desarrollo y como zona de seguridad económica frente a la desaceleración global. Con contribución brasileña ella ha sido dañada sustancialmente tanto en el campo comercial como en el de interacción de agentes económicos.


Así, el comercio intra-MERCOSUR, el más dinámico de la región, cayó -17.7% entre el 2014- 2015. Si se lo compara con el deterioro del comercio intra-andino en ese período (-25.1%) el declive parece consuelo de tontos. Pero no si se toma en cuenta el comercio intra-latinoamericano que decreció menos (-13.9%) (CEPAL). Ello implica que, con el concurso brasileño, la relación de la región con el mundo es todavía más importante hoy que la intra-regional. Lamentablemente el volumen del comercio mundial apenas creció 2.8% entre 2014 y 2015 (OMC) con una perspectiva feble de 3.4% en 2016 (FMI).


Por lo demás, el escándalo PETROBRAS y la investigación consecuente de 21 grandes empresas brasileñas, muchas de ellas con negocios en el área, ha complicado seriamente los términos de la interdependencia con el Brasil.


En momentos de inestabilidad global, el atrincheramiento Rousseff-Lula-PT no ayudará a solucionar la gravísima situación brasileña ni a mejorar la relación económica intra-latinoamericana. La alternativa hoy es el incremento del comercio con el mundo y del esfuerzo integracionista basado en zonas de cierta eficiencia como la Alianza del Pacífico.


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