• Alejandro Deustua

Soberanía e integración Entre Perú, Chile y Colombia

Mientras el Perú presentaba ante la Corte Internacional de La Haya su Réplica a la Contramemoria chilena en el proceso que debe resolver la controversia sobre delimitación marítima, los representantes de la Bolsa de Valores de Lima, la Bolsa de Comercio de Santiago y la Bolsa de Colombia “lanzaron” el proceso de integración entre esas tres plazas.


La simultaneidad de estos hechos muestra la complejidad de la relación entre estos tres países de desarrollo intermedio que, insertos en el ámbito global, deben consolidar su soberanía territorial y, simultáneamente, desarrollar sus mercados de capitales para mejorar sus posibilidades de crecimiento y la calidad de su inserción internacional.


Ello muestra además que la compatibilidad entre el ordenamiento nacional convencional (la consolidación limítrofe peruano-chilena) y el incremento de interdependencia entre actores económicos resulta en una mejor convivencia soberana indispensable para arraigar procesos superiores de integración.


Para llegar a ello, sin embargo, se requiere algo más que ambiciosos acuerdos privados o público-privados. En efecto, la integración de mercados de valores requiere un fuerte sustento de integración de mercados de capitales cuyos pasos previos deben aún consolidarse entre Perú, Colombia y Chile.


Así, además de un buen funcionamiento de una zona de libre comercio (y quizás menos de una unión aduanera peruano-colombiana hoy, con niveles de protección muy bajos y que no existe con Chile), se requiere un mercado común y una aproximación a la unidad económica. En la medida en que ello no ha ocurrido aún, las barreras de entrada a los mercados de capitales en cuestión siguen siendo altas: no sólo se carece de políticas fiscales y monetarias coordinadas, de disciplinas básicas (topes de de déficit e inflación) o de políticas tributarias armónicas, sino que no se ha producido la convergencias específicas entre los respectivos sistemas bancarios.


Sobre la dificultad de este emprendimiento debe tenerse en cuenta que, a pesar del desarrollo de la unión económica y monetaria en la Unión Europea, aún no existe en ese principalísimo escenario de integración, una integración bursátil con una bolsa única y menos una reducción de la importancia de las nacionales.


Por ello es que el inicio operativo del “acuerdo de integración” bursátil peruano-colombiano-chileno el próximo 22 de noviembre implica sólo un primer paso prudente: la autorización a los agentes de cada una de las bolsas de los miembros para acceder a los mercados de las contrapartes a través de corresponsalías o sociedades que se establezcan en el país donde se opera. Esto es lo que se denomina “enrutamiento intermediado”. En una segunda etapa este acceso se podrá realizar directamente.


A estos efectos la CONASEV ha emitido el Reglamento de Mercado Integrado a través del Enrutamiento Intermediado (1) que, además, promueve el enlace entre las respectivas centrales de depósitos de valores y la liquidación de operaciones. Según ese reglamento peruano, el enrutamiento intermediado canaliza las propuestas de intermediación de los socios colombianos y chilenos en la Bolsa de Valores de Lima y la de los intermediarios peruanos en las plazas bursátiles de los mencionados países. A estos efectos, cada sistema financiero aplica sus propias reglas mientras que los intermediarios operan bajo responsabilidad de las normas de supervisión de sus países de origen para transacciones de valores de renta variable.


Como puede verse, en este ámbito inicialmente cooperativo y funcional, priman las legislaciones nacionales. Ello es consistente con la relativa singularidad, especialización e idiosincrasia de cada plaza (la colombiana parece más ligada al sector industrial, la peruana al sector minero y la chilena tiene una fuerte influencia -del orden del 30%- del sector servicios).


Sobre este punto y otros sustantivos la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores –CONASEV-, la Superintendencia Financiera de Colombia y la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile arribaron a un acuerdo de coordinación básica en octubre de 2009 con el propósito de facilitar el “proyecto” de integración bursátil. Éste a su vez fue producto de una iniciativa de las bolsas de los tres países coordinada un mes antes (setiembre de 2009). De esta manera, los agentes privados (las bolsas) y los públicos (las superintendencias) canalizaron el proceso público-privado desde el primer momento.


Sin embargo, ese reglamento no parece suficiente para su cometido de largo plazo. En efecto, éste debe ser complementado con normas que especifiquen que la heterogeneidad cuantitativa de los mercados (el valor de capitalización de las bolsas y el peso de sus agentes) debe ser atendida para evitar compras hostiles, tendencias a establecer posiciones de dominio, disminución de la competencia y la consecuente aparición de monopolios. Si de lo que se trata es de integración de mercados de capitales debe evitarse la absorción de esos mercados por uno de ellos.


Sobre estas bases sensatas las tres bolsas de valores permitirán el mejor acceso del ahorro privado de los tres países a las oportunidades inversión en valores de cada plaza. En términos cuantitativos ello implica el acceso a unas 443 mil acciones que es superior al volumen accionario de las bolsas brasileña y mexicana. Ello se traduciría en transacciones diarias que podrían supera los US$ 216 millones (vs US$ 20 ó US$ 40 millones de la Bolsa de valores de Lima) y cuya capitalización de US$ 469 mil millones constituiría el segundo mercado de la región.


Como resultado de estos primeros pasos, el acceso del sector privado a los mercados de capitales de los respectivos países se abaratará al tiempo que se incrementará la profundidad de los mismos, mejorará notablemente su capacidad de atraer inversiones rentables y se desarrollará su potencial competitivo. Ello se reflejará en el mejoramiento de su status frente a las bolsas brasileña, mexicana o argentina y en un mejor posicionamiento frente a las bolsas de las economías mayores.


Con la prudencia del caso, y en la medida en que los integrantes de una bolsa no intenten posiciones dominantes en otras, nuestros mercados estarán dando un gran paso adelante.



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