• Alejandro Deustua

Los BRIC se Organizan

La evidente emergencia de nuevas potencias económicas acaba de evolucionar del registro de ese hecho por el sistema internacional a la activación de una coordinada influencia. Por lo menos esa es la intención de la primera cumbre de los BRIC recientemente realizada en Yekaterinburgo, al este de los Urales en la Rusia occidental.


Al margen de la discusión sobre la denominación BRIC (cuyo origen se atribuye a investigaciones realizadas por el banco de inversión Goldman Sachs), el hecho es que el agregado de las economías de Brasil, Rusia, China e India reporta, grosso modo, el 15% del PBI mundial, su población da cuenta del 40% del total global y sus territorios involucran las mayores extensiones nacionales en el conjunto de Estados existentes.


Si esas cifras reflejan lo más primario del quantum de la capacidad de poder de estos Estados, interesa más su proyección: los BRIC serían responsables hacia el 2025 del 40% del crecimiento económico global con una participación de 30% en la economía mundial con tendencia al crecimiento. En efecto, hacia el 2050 esa participación agregada podría ser del 40%.


Aunque estas proyecciones puedan ser cuestionadas, el hecho es que Rusia, China e India son, además, potencias nucleares, junto con Brasil tienen creciente grado de sofisticación tecnológica, cada uno de estos Estados tienen determinante aunque variable influencia en sus respectivas regiones y se caracterizan por ser potencias esencialmente continentales.


Si estas características se reflejan en capacidad de poder, la coordinación ad hoc de las políticas exteriores de sus titulares tiene, por decirlo eufemísticamente, altas probabilidades de animar esa capacidad por la vía de la influencia. Especialmente si cada uno de estas potencias está al tanto de que son indispensables para la confrontación de la problemática global contemporánea (que incluye al conjunto de amenazas globales) y para la economía mundial.


Al margen de sus manifiestas diferencias de orden interno (China es un Estado totalitario, Brasil e India son democrático-representativos mientras que a Rusia se le identifica con un democracia aún “autoritaria), de la divergencia de sus intereses estratégicos singulares globales y regionales y de sus formas de inserción (Brasil exporta una diversidad de productos con fuerte incidencia agropecuaria, China exporta principalmente bienes manufacturados, Rusia petróleo e India un conjunto más equilibrado -aunque parece más interesada en su mercado interno- mientras que todos tienen niveles de protección superiores a los países occidentales), el hecho es que esas potencias han generado intereses comunes.


Éstos no pueden subestimarse (como lo hace el Financial Times) por las características peculiares de la coordinación que pretende el Grupo. Y menos si se le compara con la influencia que ejerce el G8 y el G20 en la orientación de la economía mundial. Por lo demás, los BRIC pretenden para su primaria agrupación niveles de coordinación flexibles de largo plazo (para incrementar su influencia y status) y de corto plazo (lograr mayor representación en los organismos financieros internacionales, disminuir la influencia dominante del dólar en el sistema financiero y comercial e incrementar el peso de otras monedas como instrumento de cambio y de reserva internacionales).


Si la realidad del cambio del sistema internacional en la que las potencias emergentes toman parte activa, es manifiesta, la coordinación ad hoc de acciones para lograr cambios en los regímenes internacionales e inducir alteraciones en el balance de poder global es claramente verosímil. Otra cosa es la pretensión de apurar la emergencia de un sistema multipolar en tanto ello es un reflejo de la acumulación y de la interacción del poder (ésta última requeriría una alianza o algo semejante y los BRIC no aspiran a ello).


Hoy una nueva jerarquía de poder mundial está emergiendo para quien quiera verlo. Negarlo es un acto de extrema irracionalidad. El desarrollo futuro de la coordinación de los BRIC parte de esa realidad evidente. Qué viene después es asunto que grandes y pequeños deberán calibrar bien.



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