• Alejandro Deustua

La Reinserción Colombiana

El tránsito de Colombia de un Estado cuasi-fallido en el 2002, según el lugar común de la época, hacia un Estado viable en el 2010 bajo el liderazgo Álvaro Uribe es indisputable. Ello explica el 60% de aprobación del presidente saliente y el 69% del voto obtenido en segunda vuelta por su sucesor, el presidente electo Juan Manuel Santos.


Esta victoria del Estado colombiano, canalizada democráticamente y asentada en la prioridad de la seguridad ha reducido sustancialmente la amenaza existencial del terrorismo y del narcotráfico. La recuperación del Estado ha permitido la expansión del mercado generando confianza en el inversionista (US$ 10 mil millones de inversión extranjera en el período según algunas fuentes), incremento exportador (a pesar del impacto del cierre del mercado venezolano) y relativa estabilidad macroeconómica aún en la crisis.


A pesar de que esos logros van acompañados de un alto grado de informalidad (60%), de desempleo (13% el año pasado), un coeficiente Gini demasiado elevado (58), una proyección de crecimiento por debajo del promedio regional (2.5% para este año) y de elevados niveles de corrupción, las ganancias de estabilidad democrática son considerables.


En este contexto buena parte de la tarea del señor Santos consistirá en replantear los términos de la inserción internacional de Colombia reprimida hasta hoy por los costos de la guerra interna. Ello implica aprovechar las aún existentes oportunidades de la internacionalización económica, mejorar la convergencia con el derecho internacional (especialmente en el campo del derecho humanitario) y redefinir la política exterior ahora excesivamente vinculada a las alianzas de seguridad sin abandonar la relación especial con Estados Unidos.


Según un diagnóstico elaborado con el patrocinio de la Cancillería colombiana el reposicionamiento estratégico de Colombia parte por reconocer que la política exterior colombiana “atraviesa por una de sus peores crisis en mucho tiempo” a causa de la guerra. Corregirla implicará la redefinición de sus intereses nacionales.


Según la plataforma del presidente electo éstos tendrán por objetivo alcanzar la paz hacia el 2014, impulsar la cooperación regional y fortalecer la competitividad de la economía colombiana (convirtiéndola en un polo de desarrollo que otorgue prioridad al factor conocimiento y en una potencia exportadora de alimentos).


Si ello supondrá preservar la relación estratégica con Estados Unidos y el sustento de socios como el Perú, Chile, Costa Rica, México y Canadá, esa relación deberá también diversificarse. Esta función implicará el desarrollo de una relación de respeto muto con Venezuela, la generación de confianza con Ecuador, la prevención del deterioro con Panamá (por operaciones necesaria en el Tapón del Darién), la institucionalización de mecanismos de relación con Brasil y la readopción de su presencia caribeña.


Simultáneamente a este reposicionamiento en la región, Colombia se aproximará a la Cuenca del Pacífico y al tratamiento de la agenda multilateral (especialmente en medio ambiente).


El proceso de reinserción colombiano generará ajustes estratégicos en el área. El Perú deberá contribuir a que aquél tenga éxito en tanto generará estabilidad hemisférica y fortalecerá la proyección de nuestros propios intereses.



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