• Alejandro Deustua

El Valor de los Acuerdos de Libre Comercio

Con un crecimiento global nulo este año y las economías desarrolladas decreciendo 2%, los países cuyos ingresos dependen fuertemente de las exportaciones a esos mercados, debieran procurar mantener ese acceso y ampliarlo a otros escenarios.


Frente a los obstáculos que impone hasta la frustración de la ronda Doha, una de las vías para consolidar ese acceso son los acuerdos de libre comercio. Además de mercados abiertos, estos garantizan normas y condiciones para optimizar beneficios, evitar el proteccionismo irracional y reducir el abuso de las naturales asimetrías.


A la sombra de una inédita contracción del comercio global que la OMC proyecta este año en -2% (con la posibilidad de que caiga hasta -8%) esos acuerdos adquieren un valor estratégico superior. Salvo que se considere insensatamente que la demanda interna puede reemplazar los ingresos y empleos que generan las exportaciones, lo razonable es considerar esos acuerdos como esenciales para la vida económica de un país.


Si ello es fundamental para economías donde la reducción de la pobreza depende de un alto nivel de crecimiento, también lo es para los países cuya prosperidad está fuertemente vinculada al comercio, especialmente al intrarregional. Éste es el caso de la Unión Europea cuyos miembros comercian entre sí alrededor de 70% de sus ventas externas, del Asia donde ese comercio bordea el 50% y de América del Norte que se acerca al 40%.


Entre los países en desarrollo, que este año crecerán 5%, el valor de esos acuerdos es mayor porque, además del progreso, están ligados a la supervivencia. Y si lo están, mantenerlos y mejorarlos es parte del interés nacional. Especialmente si el comercio intrarregional en América Latina no tiene las dimensiones de otros espacios. En efecto, aunque el coeficiente de crecimiento del comercio intrarregional promedió 19% hace un año según CEPAL, el intercambio total dentro de la CAN está en los alrededores del 11%. De allí que el Perú haya enfatizado la negociación de acuerdos de libre comercio con economías mayores y más dinámicas. Sin embargo, el comercio interandino creció 22% el año pasado y el Perú fue el que más lo aprovechó (28%) según la CAN. Además de a políticas adecuadas, ello se debe a la existencia de una zona de libre comercio en el área.


A la multiplicación y convergencia de esas zonas libre en América Latina contribuyen los 64 acuerdos de complementación económica registrados en ALADI. El peruano-chileno es uno de ellos. Y como un número de ellos, además de comercio, éste incluye los capítulos de inversiones y servicios.


Es claro que ese acuerdo pudo ser mejor negociado. Pero también es cierto que constituye un acuerdo abierto a enmiendas. Perteneciendo al género de acuerdos que contribuyen a consolidar las economías nacionales y a generar progreso e interdependencia, éste debe ser respetado y mejorado. Lo demás es responsabilidad del empresariado local.



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