• Alejandro Deustua

El “Nuevo Normal” en el Perú y la Economía Regional

La Bolsa de Valores de Lima ha recuperado las pérdidas del primer trimestre justo cuando los riesgos del “tapering” parecen menores (el estímulo monetario norteamericano no será retirado tan prontamente), el riesgo de la desaceleración China adquiere una nueva prioridad (aunque un 7.3% parezca mejor sustentable que la perfomance de dos dígitos pasada) y cuando la economía peruana, que crecerá este año 5.5% según la CEPAL, se encamina nuevamente a compartir el liderazgo regional (a pesar de las advertencias de que este tipo de perfomances no son sostenible sin reformas estructurales –educación, infraestructura, etc.- que, por definición, son de largo plazo).


Las buenas noticias bursátiles siempre son estimulantes (especialmente si las malas han dominado el 2013) siempre que no incrementen expectativas que las distancien de la evidencia de la economía real (p.e. un cierto decaimiento de la confianza) o del marco de referencia inmediato (una perfomance regional de 2.8% para América Latina este año).


La economía peruana no tendrá una perfomance excepcional este año por la sencilla razón de que tiene un alto grado de inserción en la economía internacional y ésta ha ingresado a una etapa de lento crecimiento “normal” expresada en menor demanda relativa.


Ello indica que las etapas de alto crecimiento global (4.8% para el quinquenio 2003-2007) serán reemplazadas por una salida de la crisis (ciertamente, una buena noticia) a niveles que no superarán globalmente el 3.9% en el período 2014-2019 (CEPAL) mientras que el comercio internacional que, mejorando a partir del 4.3% este año, estará lejos de las tasas de 9% del 2004 p.e.


De otro lado la “nueva normalidad” también muestra que creciendo a tasas menores que los emergentes (3.6% vs 4.9%) la contribución al crecimiento global por los desarrollados será mayor que la de las economías en desarrollo (lo que implica una inversión del patrón innovador de hace un par de años).


Si bien este escenario muestra un mayor consumo per cápita en la región (señalando el incremento de la clase media), los términos del intercambio tienden a ser negativos (-1.8% el año pasado) con un balance de ventas que favorece más a los latinoamericanos que dependen más del mercado norteamericano que a los que se orientan más al mercado asiático.


En ese marco los latinoamericanos deberán afrontar la nueva prioridad de la inequidad. Ello implica un mayor gasto público que tenderá a complicar el equilibrio fiscal en tanto los ingresos por el mayor rol de la demanda interna no surgirán de la misma en las dimensiones pasadas.


Una vez finalizada la bonanza debemos reexaminar los escenarios de integración regional (que son más estrechos) manteniendo la inserción externa y atrevernos a un cambio de matriz productiva.


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