• Alejandro Deustua

Crecimiento Regional a Partir del Perú y de unos Cuantos Convergentes

El impulso de expectativas favorables para el buen desempeño de la economía peruana sigue fortaleciéndose.


Desde el lado multilateral la Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, ha contribuido a ese propósito reiterando los buenos fundamentos de la economía y calificando positivamente su perfomance (la economía nacional seguirá siendo “una de las más dinámicas del mundo”). La Sra. Lagarde agregó, como es lógico, que la recuperación del potencial económico (hoy reducido a 5%/5.5%) será posible siempre que se realicen las reformas de mediano plazo que el FMI recomienda y, probablemente, las que el Programa País de la OCDE sugerirá.


Y desde el lado de las calificadoras, Moody’s se ha sumado a Fitch en la generación de confianza sobre el futuro buen desempeño económico nacional con baja inflación. Con ello se consolida el lado financiero de la proyección en tanto permitirá no sólo mantener el grado de inversión sino, eventualmente, mejorarlo. Como consecuencia, el acceso al mercado de capitales externo podría ser aún más fluido disminuyendo los riesgos del mayor déficit público que se espera para el 2015 como resultado del incremento de la inversión y el gasto del Estado en el marco de un presupuesto de alrededor de US$ 50 mil millones (12% superior al del 2014).


Es muy probable, sin embargo, que el logro de estas proyecciones dependa del Perú en solitario a pesar de su buena inserción en el mundo. A esta conclusión parcial se arriba luego de que la CEPAL confirmara el serio deterioro económico regional que acompaña la erosión de los fundamentos globales ya anunciados por el FMI.


Al respecto, si el problema es serio en el ámbito latinoamericano lo es más en el escenario suramericano. En efecto, según la CEPAL, América Latina y el Caribe crecerán este año apenas 1.1% (vs 2.7% en el 2013 y 4.3% el 2011). En ese marco lamentable, el desempeño suramericano, generalmente más sólido que el centroamericano y caribeño, será esta vez más precario (0.7%, es decir 0.4% por debajo del promedio) mientras que el centroamericano triplicará ese nivel con 3.7%).


Peor aún, no es éste un trance pasajero en tanto que para el próximo año la CEPAL proyecta apenas una perfomance de 2.2% para el conjunto regional que, siendo el doble de la que termina este diciembre, sigue muy por debajo de los desempeños históricos regionales. Y Suramérica, con una proyección de apenas 1.8% ni siquiera iguala el promedio regional del 2015. Menos con Argentina y Brasil creciendo 1% y 1.3%, respectivamente, si es que logran sortear los desbalances fundamentales evidentes el primer caso y la corrección de la recesión en el segundo.


Es en este contexto (bastante peor que el “nuevo normal” en el que Suramérica ha encallado a pesar de ser advertida al respecto por el Banco Mundial hace más de un semestre) que el Perú crecería 5% el próximo año (de no mediar las tradicionales correcciones a la baja) recuperándose del 2.8% con el que cerraría el 2014.


El peso de su economía en el área, sin embargo, no lo convertirá en una locomotora regional y menos si, salvando el caso colombiano (4.3% vs 4.8% este año), quienes lo acompañan en el liderazgo del dinamismo económico son Bolivia (5.5% vs 5.2 este año) y Paraguay (4% igual que este año) que tienen una participación menor en el PBI regional.


Como motores regionales tampoco contribuirán obviamente Panamá (7%) ni Nicaragua (5%) cuyo ámbito es estrictamente centroamericano. Siendo éstas economías chicas fuertemente influidas por el crecimiento norteamericano, están más vinculadas a México (que debe crecer 3.2% en el 2014 vs 2.1% este año). Éste, a su vez, está fuertemente condicionado por la perfomance de los Estados Unidos. Aunque importante, ese impacto es hoy mucho menor en Suramérica (salvo por los problemas del “tapering”).


Por lo demás, teniendo en cuenta que el nivel del comercio intrarregional es apenas de 19% la integración tradicional no parece ser una herramienta eficiente para salir del bajo crecimiento como desea la CEPAL. Menos cuando las exportaciones totales sólo crecieron en América Latina 0.8% este año. En ese escenario el comercio intra-andino alcanzaba, a mediados de este año, menos de 10% si se considera que de los US$ 70 mil millones en exportaciones al mundo entre enero y julio del 2014 las exportaciones intra-andinas sumaron apenas US$ 5562 millones mientras que el comercio intra-MERCOSUR apenas llegó al 14% de las exportaciones totales en el 2013 según la CEPAL.


Al respecto debe recordarse que los escenarios de integración donde éstos pueden convertirse en instrumentos de crecimiento sustantivo de corto plazo doblan y triplican al latinoamericano. Este es el caso de las exportaciones intra-norteamericanas e intra ASEAN que bordean el 50% mientras que las intraeuropeas superan el 60% (y aún así, la Unión Europea permanece estancada).


Como alternativa se presentan las cadenas de valor. Es decir, el eslabonamiento de procesos productivos en el ámbito global y regional. Para nosotros los globales no son alternativa en tanto la inserción suramericana en la “fábrica USA”, la “fábrica europea” y la “fábrica asiática” es aún muy baja si se descuenta la contribución de las materias primas que reitera los términos de los procesos tradicionales de producción que seguirán postergando a la región si sus economías no se diversifican (para lo que se deberán implementar políticas industriales cuyo éxito sólo ocurriría en el largo plazo).


Entonces quedan las cadenas de valor regionales. Pero, como dice la CEPAL, los latinoamericanos hemos avanzado muy poco en la creación de los eslabonamientos necesarios. Las buenas prácticas de ciertas empresas pueden crear “mejoras políticas de apoyo” pero aún falta identificarlas. No discutimos acá la necesidad de crear esas cadenas o eslabonamientos. Sólo decimos que, por ausentes, éstos no pueden ser incorporados en el corto plazo como instrumentos de reversión de la desaceleración presente.


Por lo demás, es probable que los precios del petróleo sigan cayendo (a la reducción de -18% del 2014 se este año se agregaría otro -5% en el 2015) como ocurriría con los precios de los alimentos (al decrecimiento de -6.6% del año se agregaría un -1.1% en el 2015 según el Banco Mundial) mientras que los precios de los metales se recuperarían insuficientemente (1.2% que se restarían a la caída del 2014). Por tanto, la recuperación sobre la base del modelo existente es inviable en el corto y mediano plazo.


Y menos con una desaceleración de la inversión que se arrastra desde el 2011 (-3.4% en el 2014) (CEPAL).


Ello deja sitio para la inversión pública y el incremento de políticas monetarias y fiscales contracíclicas nacionales que, en el caso del Perú cuentan con el visto bueno del FMI. Pero la peruana es una economía en orden, al revés que la brasileña, la argentina y, muy especialmente, que la venezolana que es un destre de alcance regional.


En este marco de heterogeneidad sólo queda sitio en el Perú para el esfuerzo local, para el incremento de políticas de integración con economías convergentes (en el caso de los mercados liberales como la Alianza del Pacífico cuya interdependencia es muy baja), para la esperanza de que economías como la brasileña emplee medidas de corrección serias y para intentar convencer a países como Argentina (y quizás a Ecuador y Bolivia) de que el camino por el que marchan no sólo no es sustentable sino que su retraso daña las perspectivas regionales del conjunto y las peruanas en particular. Ya es tiempo de plantear en UNASUR ésta problemática en lugar de seguir insistiendo en la política disolvente que aclama la diversidad política y económica como una virtud de la “Patria Grande”.


Y si de cadenas de valor se trata, no es tiempo de seguir postergando en el área esfuerzos empresariales convergentes. Cuando surja la oportunidad, es necesario coordinar políticas industriales de diversificación. Mientras tanto no es momento de desechar la investigación de cadenas de valor en ciertos nichos norteamericanos, asiáticos y europeos.



Fuentes: CEPAL:- Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, Diciembre 2014.


Panorama de la Inserción Latinoamericana y del Caribe, 2014.


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