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  • Alejandro Deustua

Saneamiento y Destrucción en Suramérica

12 de diciembre de 2023



Este 10 de diciembre Javier Milei asumió la presidencia argentina concentrado en la “herencia” kirchnerista antes que en medidas específicas para revertirla. El foco en la “herencia” -resumida en “hiperinflación plantada” y pérdida de 17% del PBI causada por los “déficits gemelos” fiscal y externo- obedeció a la necesidad de registrar, oficialmente, el punto de partida y a lograr consenso adicional en torno al shock  inevitable como única solución.


Frente a la inflación galopante (que podría llegar a 15000%), la brecha cambiaria (entre 150% y 200%), la deuda acumulada (US$ 100 mil millones sumando la del Banco Central, el Tesoro y las empresas públicas), mercados financieros cerrados, estancamiento del empleo formal, caída del salario real (US$ 300 mensuales) y desplome de -15% del PBI per cápita en 12 años, los argentinos debían entender que el shock es inescapable sostuvo Milei.


Y en caso de que no lo comprendieran, el nuevo presidente añadió el registro de la ruptura del tejido social reflejada en 45%  de pobreza (que puede llegar a 90% en hiperinflación); y en pasivos de infraestructura (sólo 16% de carreteras asfaltadas), de salud (desprovista de todo lo necesario) y de educación que gradúa sólo al 16% de los muchachos.


En consecuencia, se procedería a un ajuste fiscal de 5% del PBI que recaería “casi totalmente sobre el Estado”, a limpiar los pasivos del Banco Central (10% del déficit) y a reducir la emisión de dinero. Eso fue todo, salvo por otra sombría advertencia: habrá estanflación (explicada también por el rezago de entre 1.5 y 2 años  entre las políticas y su efecto). Sólo después se verá luz al final del túnel si todo va bien.


La dolarización y la desaparición del Banco Central no fueron mencionados quizás a la espera de mejor oportunidad o, más bien, como parte de las sugerencias del FMI y del paquete de acuerdos con Juntos por el Cambio que colocó a sus miembros -la excandidata Bullrich y a Luis Petri- en sectores de la mayor prioridad: Seguridad y Defensa. Es probable que, como parte de ese acuerdo, se haya pactado, entre otras moderaciones, previsiones sociales para atenuar el impacto del ajuste en la población y la protesta callejera (los piqueteros están activos  y las fuerzas policiales no parecen suficientes para trabajos mayores de contención).


Estas fueron anunciadas, como parte de un inicial paquete de medidas de ajuste (reducción de la administración y obras públicas, de subsidios, devaluación del peso, cancelación de licencias de importación, disminución de transferencias) por el ministro de Economía Luis Caputo.


Y aunque en el frente externo quedan muchos asuntos por esclarecer, es de esperarse un nuevo acuerdo con el FMI para destrabar el acceso al financiamiento multilateral y de proveedores estatales.


A la luz de la resistencia de Milei a mejorar las relaciones diplomáticas con China (alimentada por su anticomunismo y también por la opción china por el excandidato Massa), la Canciller Mondino anunció que se ha producido una primera reunión con representantes de esa potencia para aclarar asuntos de largo plazo.


Entre ellos deben figurar el destino del acuerdo de intercambio de monedas del 2009 por US$ 9900 millones o el eventual alejamiento argentino de los acuerdos de la “ruta y de la seda” sobre infraestructura en mar y tierra con provisiones cercanas a US$ 25 mil millones. Estas incluyen proyectos hidroeléctricos, fertilizantes y mineros (litio). Siendo China un mercado esencial para exportaciones argentinas, el operador de la estación de observación espacial (Neuquén) y un proveedor de aviones militares, es ciertamente un interlocutor estratégico cuyo valor el nuevo presidente deberá establecer más reposadamente.   


De otro lado, aunque Milei aseguró un alineamiento con Estados Unidos, Israel y Occidente, matizó con anterioridad esa referencia con preferencias partidarias que no lo benefician (críticas al partido Demócrata en beneficio del Republicano de Trump). Además la importante relación con Israel estaría permeada por la naturaleza religiosa de su nuevo embajador (un destacado rabino argentino) mientras que ninguna alta autoridad de la Unión Europea concurrió a la toma de mando (la presencia del rey de España y de los presidentes de Hungría y Ucrania es asunto aparte).


En la redefinición de estas relaciones, la canciller Mondino, tendrá una ardua tarea. Especialmente en el caso de Brasil, el primer socio comercial argentino,  a cuyo presidente Milei agravió sin presentar disculpas resultando en la ausencia de Lula en Buenos Aires. En su rol de intérprete corrector, la nueva canciller ya ha anunciado que Argentina planteará la “modernización” del MERCOSUR en lugar del alejamiento que Milei insinuó aunque ratificó que Argentina no se incorporará a los BRICS cuando, en enero, esta agrupación reciba a cinco nuevos miembros (básicamente del Medio Oriente).


Mientras tanto, en el norte suramericano el dictador Maduro se empeñaba en profundizar la interminable crisis de su país generando inseguridad adicional para la región. Ésta proviene ahora de un agravado conflicto territorial con Guyana que implica la eventualidad de guerra.


Hasta principios de mes, la vieja controversia sobre el Esequibo (territorio de 130 mil km2 rico en yacimientos petroleros descubiertos en 2015 y administrado por Guyana) se dirimía en la Corte Internacional de Justica (CIJ). Ésta había confirmado su competencia para decidir la controversia en torno a la cual Guyana planteó, en 2018, la confirmación de la frontera entre las partes establecida en 1899 mediante arbitraje.   Esa competencia había sido cuestionada por Venezuela que perdió esa “excepción preliminar”. En esa oportunidad la CIJ dispuso que Venezuela se abstuviera de tomar acción alguna que modificara la situación vigente.


Pero Maduro realizó un referendo con el propósito de anexar el territorio en cuestión. Al respecto, procedió a crear la “Guayana Esequiba”, organizar allí una “zona de defensa integral” e instó a PDVSA a otorgar, de inmediato, licencias para la explotación de hidrocarburos en el área.


Entonces Guyana planteó el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU (que vio el caso a puertas cerradas), Estados Unidos respaldó a Guyana y anunció operaciones aéreas  a cargo del Comando Sur, el Reino Unido advirtió a Maduro sobre sus medidas unilaterales y  Brasil anunció el desplazamiento de tropas a la frontera dispuesto a evitar una guerra. Luego, los cancilleres de Guyana y Venezuela acordaron telefónicamente mantener abiertos los canales de comunicación. Pero ya Maduro había creado un nuevo foco de inseguridad en la región incrementando los problemas generados por la destrucción del mercado nacional, por sus alineamientos con Rusia, China y Cuba y por la emigración masiva de sus ciudadanos.


Los extremos norte y sur de Suramérica se encuentran críticamente fuera de balance. Por tanto, es indispensable que los países andinos, de la cuenca amazónica y del Cono Sur se fortalezcan económica e institucionalmente para evitar consecuencias mayores teniendo en cuenta que Venezuela debe ser contenida, Maduro debe ser derrotado en las urnas y que Argentina debe recibir el máximo apoyo de todos sus vecinos.

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