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  • Alejandro Deustua

Perú-Bolivia-Chile: Un Ejercicio Serio de Relaciones Exteriores

29 de Setiembre de 2006



Los actores no estatales, como los académicos, no hacemos política exterior. En el mejor de los casos, y circunstancialmente, hacemos relaciones exteriores.


En ese marco, estudiosos de diferentes aspectos de las relaciones internacionales de Perú, Bolivia y Chile nos hemos reunido desde 1997 de manera más o menos sistemática, aunque poco frecuente, para identificar intereses comunes de los tres países que permitan intensificar la integración trinacional y la interdependencia entre el sur del Perú, el norte de Chile y el occidente boliviano. En ese marco, entendemos, podría gestarse mejor una solución al problema que presenta la aspiración marítima boliviana.


Esos trabajos se realizaron en el entendido de que el problema es bilateral (boliviano-chileno) y que concierne al Perú en la medida en que la solución a la mediterraneidad boliviana se plantee por territorios que fueron peruanos como lo establece la versión oficial. Pero siempre estuvimos al tanto de que una esencial trilateralidad permea el problema cualquiera que se su abordaje. Con esa convicción realizamos nuestros trabajos.


Lamentablemente, ellos fueron interrumpidos por fallas en la interlocución -y quizás también por fatiga- a la luz de la nueva realidad regional y la incierta situación boliviana.


Mientras ello ocurría, la Universidad de Lovaina, consciente de la importancia de la demanda boliviana acaba de convocar a una docena de académicos de los tres países para realizar un ejercicio de diseño de escenarios posibles para una solución concreta al problema en cuestión. No obstante que algunos pensamos que el proceso debía partir de aproximaciones progresivas, consideramos que la iniciativa de la prestigiosa universidad belga, por su seriedad, deferencia y empeño, debía ser atendida.


En un proceso de cuatro días los doce invitados, con la disciplinada participación facilitadora de los anfitriones, diseñamos algunos escenarios posibles enmarcándolos en términos de cooperación trinacional indispensable para que estos pudieran llevarse a cabo.


Sin el ánimo de que éstos fueran tenidos como modelo por las autoridades de los tres países, intentamos brindar una base operativa sobre la base de la experiencia pasada (la propuesta chilena de 1975, la contrapropuesta peruana de 1976 y las conversaciones bilaterales posteriores chileno-bolivianas).


El resultado, el Acta de Lovaina (1), fue el esbozo de dos alternativas forjadas en torno a un corredor de soberanía compartida y/o modal a lo largo de la Línea de La Concordia (territorio que fue peruano) y uno de enclave por territorio que fue boliviano. Además, algunas novedades mayores se plantearon en materia de gestión (como el de una autoridad trinacional de administración). El referido marco de cooperación e integración para beneficio específico de las poblaciones comprometidas se añadió como soporte estructural del esbozo realizado. Aunque durante la reunión mencionamos los problemas de gobernabilidad en la zona que podrían inviabilizar las propuestas, preferimos eludir cualquier alusión documental al problema para facilitar el desarrollo del propósito de lograr un resultado.


Para que éste pueda concretarse en el terreno, sin embargo, es evidente que el prequisito básico consiste en que los interlocutores estén firmemente constituidos como unidades políticas y que la relación de confianza y de estabilidad entre ellos adquiera un nivel mucho mayor al existente.


Para ello es indispensable que Bolivia evoluciona hacia la consolidación estatal, termine con la situación de incertidumbre interna que hoy la aqueja, mejore la relación con el Perú, procure estabilidad en el área y se desvincule de asociaciones confrontacionales y antisistémicas como las que mantiene, de manera privilegiada, con Venezuela.


Mientras ello no ocurra, ningún intento de política exterior o de relaciones exteriores que intente contribuir a satisfacer la aspiración marítima boliviana podrá progresar con la consistencia que el emprendimiento merece.


A pesar de ello, los actores no-estatales seguiremos empeñados en incrementar la interdependencia entre los tres países para solucionar problemas del pasado y volcarnos a las tareas del futuro. Para prosperar en ello algunos consideramos que el fortalecimiento de la relación peruano-chilena es indispensable para fundar la estabilidad requerida en el área. De ello daremos cuenta más adelante.

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