• Alejandro Deustua

Luces y Sombras de la Recuperación del Comercio Intrasubregional Andino

La recuperación del comercio mundial ha incluido el comercio intrasubregional andino. En efecto, según información de la CAN, ese comercio ha crecido en el primer semestre 36% hasta US$ 3531 millones (1). Estas son buenas noticias para el área pero también muestran un lado menos optimista.


Lo primero que debe decirse al respecto es que si el incremento del comercio aumenta el nivel de interdependencia en un período dado, ésta se ha recuperado en alguna medida en la subregión a pesar de la fragmentación que producen los respectivos modelos económicos y la diferente orientación política de los Estados que integran la CAN.


De otro lado, si el mercado andino consume, en el total, productos con mayor valor agregado que los que exporta a otras regiones, se entiende que la calidad de este mercado debería reflejarse en la potenciación de la demanda subregional y, por tanto, en el incremento de la calidad su consumo. Ello, a su vez, debería contribuir al aumento de la demanda interna e implicar una mayor productividad, mejor y mayor empleo y mejores niveles de vida. Es más, el optimismo económico que hoy se observa en países como el Perú podría experimentarse también en el área andina si pudiera constatarse, al margen de la influencia de las diferentes políticas económicas, que la tendencia al crecimiento del comercio intra-regional apunta a superar el récord de su valor anual establecido hoy en US$ 6900 millones según informa la CAN.


Pero hasta aquí llega el entusiasmo. Especialmente cuando se constata que el incremento del valor del comercio intra-regional no se ha traducido en el incremento de la participación de éste en relación a las exportaciones extra-regionales de la CAN en el primer semestre (US$ 42711 millones). En efecto, a pesar del incremento del valor de los intercambios, esa participación ha caído a 8% de la constante de 11% observada hasta hace pocos años.


En este marco, las ventajas generadas por un mayor valor de exportaciones al mercado andino se reducen en términos del comercio con el mundo que, en los países andinos, está dominado por las exportaciones de materias primas o commodities. Si bien estas exportaciones se han diversificado (especialmente en los casos de Perú y Colombia, aprovechando, p.e., los acuerdos de libre comercio con terceros), el hecho es que éstas no han logrado modificar la estructura exportadora (en el Perú la exportación de materias primas oscila entre 65% y 70% del total).


Esta situación identifica especialmente al Perú. Aunque en el primer semestre, el crecimiento de la economía se debe principalmente al impulso de la demanda interna, el hecho es que el incremento de las exportaciones extra-regionales ha crecido, en ese período, 40% (hasta US$ 14729 millones) mientras que las intra-regionales lo han hecho sólo en 25.8% (US$ 934 millones).


Un caso menos extremo, pero que muestra una realidad similar, es el colombiano que exportó extra-regionalmente en el primer semestre US$ 17683 millones (un crecimiento de 23%) y al área andina sólo US$ 1402 millones en el período. Este fenómeno no evadiría, en principio, a los países chicos como Ecuador que es el que más ha incrementado sus exportaciones al mundo en el primer semestre (43%). La diferencia con Perú consiste en que Ecuador es el país que más ha incrementado sus exportaciones al mercado andino en el período (45.3%). Ese incremento se refleja en el hecho de que Ecuador (con 27%) ha superado al Perú (con 26%) en participación en el mercado andino.


La otra diferencia consiste en que el Perú ha intensificado su inserción en el proceso de globalización y ha confirmado, por tanto, otro rumbo de progreso (allí está, para probarlo, el aumento del empleo en Lima en empresas de 10 o más trabajadores o el mejoramiento de la calificación de la deuda externa) mientras que Ecuador sigue atado a sus exportaciones petroleras, un menor nivel de inserción internacional y una economía menos prometedora.


En este cuadro de ventajas comparadas entre lo global y lo subregional a propósito del comercio, el caso boliviano no solamente no es bueno: es el peor. A pesar del discurso indigenista de su gobierno, de las relativamente buenas cifras macroeconómicas que muestra la CEPAL (Bolivia creció el año pasado 3.4% y crecerá este año 4.5%) y de que su comercio con el área andina superó proporcionalmente al del Perú en el primer semestre (27.5% vs 25.8%), el hecho es que la participación boliviana en el mercado andino es apenas 8% (casi cinco veces menos que la participación colombiana y más de tres veces menos que la participación peruana).


Ello muestra que Bolivia no aprovecha adecuadamente la integración subregional ni la del comercio con el resto del mundo (las exportaciones extra-regionales bolivianas apenas equivalen al 7% del total andino a pesar de un incremento de 30% en el primer semestre). Bolivia sigue sujeta en el Cono Sur y dependiente de sus exportaciones de gas y de soya.


Este cuadro de situación muestra una muy diversa participación de los beneficios de la integración entre los países andinos medidos por el comercio intra-regional. Y evidencia muy distintos grados de ganancias derivadas de la recuperación del comercio global. La recuperación del comercio intra-regional andino, siendo en el agregado cuantitativamente evidente, no muestra necesariamente que éste sea equivalente al incremento de los intercambios de cada uno de los países andinos. Éstos tienen mucho camino que recorrer -y que corregir- al respecto.



Fuentes:

(1)CAN: Boletín Estadístico de Comercio Exterior Exportaciones Intra y Extracomunitarias Enero-junio de 2010.


0 vistas

Entradas Recientes

Ver todo

El 2010 en el Hemisferio Americano

Las relaciones interamericanas han mejorado en el año impulsadas más por la mejor relación intralatinoamericana que por la de Estados Unidos

Susbríbete a nuestra revista

SmartBoy 2020