• Alejandro Deustua

La Incertidumbre es el Único Lugar Común Nacional

A 32 horas de la juramentación del cargo presidencial por el Sr. Castillo la incertidumbre política y económica sigue el único lugar común en que se reconoce la ciudadanía peruana.


Este malestar está esencialmente configurado por varias formas de ignorancia colectiva que promueve el futuro presidente. ¿Deslindará éste de toda filiación con las facciones de Sendero Luminoso con las que se alió cuando era líder sindical? Para ello no basta afirmar que él no es terrorista.


¿Se apartará de manera visible del jefe de Perú Libre, partido que, de manera premeditada o no, lo ha llevado al poder? Para ello necesita confirmar con hechos sus ya desmentidos ofrecimientos de alejamiento del Sr. Cerrón quien, al mando de esa agrupación, ha reiterado las tesis del “parlamento” callejero para mantenerse en el poder y planear la sucesión.


¿Se mantendrá la gestión del Sr. Castillo dentro de la Constitución del 1993 o insistirá en que el “pueblo dirá” su preferencia al respecto.


Dentro de ese básico listado de interrogantes se instalan otras: habrá el Sr. Castillo configurado ya su equipo de gobierno o, por lo menos, identificado a su Primer Ministro? Si nadie lo puede asegurar (hasta hoy no lo tenía), la sorpresa será su sino.


Y ¿quién será su ministro de Economía luego de haber sugerido que el “marxista moderado” Sr. Francke lo sería para dar seguridad al ahorrista que hoy retira sus fondos del sistema financiero con el estruendo correspondiente a US$ 14 mil millones o 6% del PBI según El País-; al sistema financiero y al importador que observan cómo el Banco Central lleva gastados alrededor de 5.4% del PBI o US$ 11 mil millones en defensa del dólar según el JP Morgan; o a los inversionistas que no sólo se desprenden de bonos peruanos en el mercado externo sino que la desconfianza que los envuelve está deteniendo la recuperación económica? Para ello no basta la promesa de una conversación futura con el Sr. Julio Velarde, excelente presidente del Banco Central de Reserva.


Por lo demás, la legitimidad de la que carece plenamente el Sr. Castillo acaba de sufrir otro golpe con la renuncia anticipada del Gral. César Astudillo a la Jefatura del Comando Conjunto quien debía jurar el sometimiento de la Fuerza Armada al nuevo presidente este 28 de julio. De momento no existe heredero conocido a ese fundamental cargo castrense.


Peor aún, una fuente de la legitimidad, hoy ausente, debía venir del Congreso frente al cual el nuevo presidente jura y asume el cargo (art. 116 Const). Pero la lista que dirigirá su mesa directiva estará encabezada (¡felizmente!), por María Alva Prieto de Acción Popular quien, a la cabeza de una coalición opositora, ganó hoy la elección correspondiente. Siendo ésta una buena noticia, ella implica también que cualquiera que fuera la legitimidad del radical Castillo, ésta ha sido nuevamente mermada. Ahora se topará por lo menos con los 69 votos parlamentarios (de 130) que lograron el triunfo de la Sra. Alva hasta el 2022.


Fue en ese escenario de desazón colectiva que el presidente Sagasti dio por bueno un proceso electoral cuestionado por toda la oposición peruana agravando la sensación actual de desorden. Ello no obstante, el presidente se retira del gobierno con 58% de aprobación debido, probablemente, a la contratación de vacunas (aunque se ignore su proceso de compra y los resultados de la inmunización plena ronden apenas el 12% de la población -bien por debajo del promedio regional y con una aprobación, en ese escenario, que sólo supera a Bolivia, Brasil y Venezuela según Ipsos-).


En efecto, el presidente decidió no convocar a una misión fiscalizadora de carácter técnico del proceso electoral aduciendo que la OEA ya se había pronunciado al respecto. Si bien esa entidad lo hizo, su informe resultó cuestionable. Siendo éste sólo preliminar, la OEA avaló el conjunto del proceso luego de una misión que cubrió un ámbito de observación bastante reducido y poco preciso.


Frente a la intensidad de los cuestionamientos a los trabajos del Jurado Nacional de Elecciones bien pudo el presidente mostrar preocupación y hacer algo al respecto. Al no hacerlo, su aval al nuevo presidente electo ha perdido una buena dosis de credibilidad.


Con ello el lugar común nacional, la incertidumbre, no ha hecho sino seguir creciendo sumándose a su nueva dimensión: ya no la de la gobernabilidad que precariamente pueda generar el Sr. Castillo sino la del sustento de su mandato.


4 vistas

Entradas Recientes

Ver todo

Conflicto Entre Carteles e Inflación

Si la correlación entre el incremento de la inflación global y el aumento de los precios de las materias primas (entre las que se destaca...

La Torrentada

En un marco de debilidad institucional en casi todos los países suramericanos los procesos electorales realizados en Venezuela y Chile...

COP 26: Progreso y Remanencia

Durante dos semanas, con la asistencia de más de 130 jefes de Estado, representantes de 196 países y 25 mil participantes formales...