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  • Alejandro Deustua

La CAN y el Desafío Chavista

20 de julio de 2005



El XVI Consejo Presidencial Andino acaba de culminar luego de convocar a nuevos socios regionales, suscribir una diversidad de acuerdos ligados al desarrollo y la cohesión social y de consolidar la fase preliminar de la inserción occidental de la Comunidad Andina.


La participación de representantes de los nuevos miembros asociados del Mercosur, aunque de menor nivel protocolar del esperado, es un paso adelante en el largo proceso de organización de la apresuradamente suscrita Comunidad Suramericana de Naciones.


Así mismo, la intención de acercar la integración a la ciudadanía se ha expresado en convenios que van desde la implementación de un programa integrado de desarrollo social hasta un nuevo y quizás inadecuado proyecto de desarrollo alternativo para la lucha contra las drogas.


Y la confirmación del interés de la Unión Europea al más alto nivel (la presencia en Lima de la Comisario de Relaciones Exteriores de ese bloque) por concretar un acuerdo de asociación con la CAN que incluya una acuerdo de libre comercio no sólo complementa la negociación del TLC con Estados Unidos sino que vertebra la nueva inserción andina con los dos centros occidentales.


Ello debiera brindar estabilidad y fortalecer la identidad valorativa a la subregión al tiempo que debe atraer al conjunto suramericano a esta nueva realidad. Sin embargo, en tanto éste no es necesariamente un interés compartido por quien ahora ejerce la Secretaría Pro Tempore de la CAN, el presidente Hugo Chávez, el dinamismo de estos logros puede truncarse.


En efecto el presidente venezolano no está convencido ni de los beneficios de la democracia representativa como principio rector de la integración subregional ni de su implementacíon en el marco de los nuevos términos de una economía abierta. Aunque el éxito del esquema subregional pueda ser aún asunto a debatir (siendo un mercado de calidad, sigue representando sólo 10% de las exportaciones totales luego de 30 años de actividad) el hecho es que éste constituye un interés nacional diferentes prioridades para sus miembros.


Es más, el presidente Chávez, más proclive a los términos de la Alternativa Bolivarina para las Americas (para diferenciarse de la imperialista ALCA) y a su definición socialista (en el sentido cubano del término) no sólo no parece estar de acuerdo con los principios fundamentales que rigen el comercio internacional exceptuando la integración (el trato de la nación más favorecida y el trato nacional), sino que plantea llevar la insuficiencia en la aplicación del trato diferencial a los países menos desarrollados a extremos tales que confunden el libre comercio con el trueque.


En efecto, bajo estos parámetros está construida la asociación con Cuba cuyos mecanismos de integración –p.e. la empresa PetroCaribe- desea proyectar a nuestra subregión a través de la propuesta de PetroAndina. Estos emprendimientos se basan en el empleo del aprovisionamiento de petróleo a través de un esquema de subsidios móviles manejados por la empresa pública venezolana PDVSA teniendo como referencia el precio internacional (a mayor precio mayor subsidio y viceversa). El financiamiento del hidrocarburo así colocado (además de Cuba a 11 países del Caribe) se paga a intereses concesionales admitiendo eventualmente la cancelación con productos.


Es evidente que este esquema asistencial orientado a proyectar influencia, no tiene el menor interés por formar un mercado comercial ni financiero que agregue valor o incremente el volumen de transacciones. Es más, la distorsión del principio de solidaridad explícito en él no sólo exalta el mayor rol del Estado requerido por muchos sino que ridiculiza la apertura comercial, la privatización y los niveles adecuados regulación.


Éste antecedente radicalmente estatista es el que el presidente Chávez muestra para la creación de PetroAndina y que el resto de los países andinos, incluyendo, el Perú, prefieren recoger como un esquema de cooperación sin decir nada más al respecto.


Es más, la propuesta venezolana de desarrollo social, p.e. en el campo de la salud, pasa según el presidente Chávez, por el recurso a la “cooperación” con Cuba en niveles que implican el despliegue en territorio venezolano de 20 mil profesionales -14 mil de los cuales serían médicos- que equivalen al 20% de los servicios de asistencia cubanos. Ello ocurre mientras que otro proyecto venezolano para la subregión andina –Telesur- ha transmitido programas con líderes de las FARC como protagonistas (lo que ha suscitado la airada protesta del Vicecanciller colombiano durante la reciente cumbre andina).


A la luz de estos antecedentes, es esperable que la Comunidad Andina ingrese a una inédita etapa de fricción con quien ejerce la Secretaría Pro Tempore y complique los avances logrados por la CAN especialmente en el campo de su inserción occidental. En consecuencia, los demás países miembros de la Comunidad deberán estar dispuestos a reclamarle al presidente Chávez el cumplimiento de las normas económicas y políticas comunitarias o a que opte por la prioridad cubana. En tanto estas opciones son irreconciliables, esperamos que el presidente Chávez modere su retórica, no bloquee a los demás y que no emplee el cargo que hoy ocupa para proyectar la revolución bolivariana al conjuntp de la subregión.

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