• Alejandro Deustua

FMI: ¿Decepción Coyuntural o Variación de los Parámetros del Cambio del Sistema?

El último reporte del FMI sobre la perspectiva económica global sugiere algo más que el pesimismo de su título (“Growing Pains”)(1) y la decepción sobre la perfomance global. Si bien ese reporte evalúa sólo la dinámica económica de este año y el próximo –y por lo tanto su alcance es de corto plazo y circunstancial- su contenido pudiera estar esbozando también una tendencia que, de mantenerse, anunciaría una alteración fundamental de los supuestos básicos del cambio del sistema internacional.


En efecto, si la premisa actual de ese cambio es la emergencia de potencias intermedias y de economías de ingresos medios como factor de poder sistémico y como locomotora del crecimiento global, ésta podría estar siendo cuestionada por el reporte económico del FMI si sus conclusiones se proyectan al mediano y largo plazo.


Éste podría ser el caso en tanto el reporte no se limita a responsabilizar por la desaceleración global a la profundización de la recesión europea y al débil crecimiento norteamericano sino que incluye también como causa fundamental de esa falta de dinamismo a las economías emergentes. Éste es un factor nuevo en el escenario global en tanto que el desempeño de estas economías había sido considerado, hasta hoy, como un baluarte del crecimiento global.


Por lo demás, si bien el debilitamiento general es atribuido a la decepción de las expectativas registradas por el FMI en abril, éste va acompañado también de riesgos remanentes que hoy debieran haber menguado y de nuevos riesgos que no debieran haber aparecido. Entre estos últimos se identifican la posibilidad de que la desaceleración sea más prolongada de lo provisto y que ello devenga en una reducción general del potencial de crecimiento. Además de la profundización de la recesión europea, esa reducción podría ser resultado de la restricción de la expansión monetaria norteamericana, del ajuste fiscal de la primera potencia y de la consecuente volatilidad de los mercados financieros. Los complementos de esa causa en las economías emergentes son las restricciones que imponen las incapacidades de esas economías, la caída de los precios de los commodities, nuevas preocupaciones financieras y, “en algunos casos”, el débil apoyo monetario en esas economías (2). A esas insuficiencias estructurales de las economías emergentes, no contempladas hasta hoy, se suman riesgos de reversión de los flujos de capital, el incremento de las insuficiencias domésticas y la desaceleración del crédito en un contexto de empeoramiento del entorno internacional.


De esta manera los países emergentes, un buen número de los cuales habían logrado superar con éxito el impacto de la crisis del 2007-2008 cuando el término “blindaje” se puso de moda, acusan hoy vulnerabilidades remarcables y renovadas que complican su rol de contribuyentes sustantivos a la perfomance global.


El caso más evidente es la desaceleración china (quizás el factor más importante en la reducción de los precios de los commodities). El FMI estima conservadoramente que esa economía crecerá este año 7.8% y 7.7% el próximo. Pero el Ministro de Finanzas chino acaba de indicar en Washington que su país podría tolerar un crecimiento por debajo del 7% en el segundo semestre (Reuters).


Al respecto los factores más preocupantes son los excesos de inversión y crédito registrados hasta hoy. Mixim Pei destaca al respecto el riesgo del boom creditico en China equivalente al 30% del PBI entre el 2008 y el 2012. Las medidas que deberán adoptarse para que esa burbuja se desinfinle bajo control puede implicar la quiebra de ciertos deudores y el refinanciamiento de bancos. De no proceder en esa forma la burbuja reventaría desatando el caos financiero. La alternativa estaría acá, entonces, entre una desaceleración manejable y una descontrolada. Si el Sr. Pei está en lo correcto, la locomotora china estaría a pocos pasos de dejar de ejercer el rol correspondiente. Por lo demás, el boom de inversiones ha llegado en esa potencia a niveles de 50% del PBI (fundamentalmente en infraestructura). La insostenibilidad de ese tipo de inversión obligará a restringirla. Como ocurrirá también con su contracara: el exceso de circulante que ha llevado a excesivas actividades especulativas en el mercado de bienes raíces y al notable incremento de la deuda privada (130% del PBI que puede llegar a 200% si se incluye la contabilizada) (Sharma). Las medidas correctivas que adopte el gobierno chino se darían, además, en el marco de un mercado laboral que bordea la saturación urbana (y que, por tanto, implica incrementos salariales que devalúan una ventaja comparativa china) y en el contexto de una disminución de exportaciones por menor demanda que afecta sustancialmente la perfomance de ese país. Esta situación pone en tela de juicio otro factor del cambio estructural: el peso de los BRIC y sus fundamentos. En el mejor de los casos Brasil crecerá este año 2.5% (y 3.2%) en un escenario de imprevisto e intenso conflicto social. Si bien éste es un mejor resultado que el 0.9% del año pasado, es insuficiente para incrementar las capacidades de una potencia emergente (y las de una ciudadanía con mayores demandas cuando el consumo cae, el crédito también y el precio del dinero sube). El marco externo de ese deterioro es un gran déficit comercial (el del primer semestre ha sido el peor en casi un par de décadas según el Financial Times).


Esta referencia no puede eludir a países medianos de la región como el Perú cuyas exportaciones tradicionales cayeron en el primer semestre -12.8% mientras las no tradicionales (hasta ahora las más dinámicas) disminuyeron -0.6%. De ese deterioro externo no está ausente la fuerte erosión del mercado de valores (los índices General y Selectivo de la Bolsa de Valores de Lima dominada por el precio de las acciones mineras han descendido en el año -24.9% y -24%, respectivamente).


Si en un marco de derrumbe de los precios de los commodities (el oro ha caído de US$ 1900 la onza en setiembre de 2011 a US$ 1253 en julio de 2012 mientras que el precio del cobre se ha desmoronado de US$ 4.50 a 3.17 la libra en ese mismo período) el Ministerio de Economía sigue estimando el crecimiento de este año en las proximidades de 6% ello se debe, además del buen manejo económico, al desempeño de la demanda interna. Si este factor se consolida (como lo diagnostica el Banco Mundial) el cambio de matriz productiva implicará también un cambio estructural que probablemente el resto de la región estará practicando. Finalmente, otra cambio importante del contexto enunciado por el FMI es la consolidación del retorno al crecimiento de la economía japonesa (de 1.9% el año pasado a 2% este año) como resultado de un gran estímulo económico. Ello incorpora al mercado global el impulso de una de las mayores economías del mundo (que había permanecido subsumida desde finales de la década pasada) pero sin suficiente fuerza de arrastre aún. Si a esta irrupción positiva se suma la recuperación del crecimiento que espera el FED en Estados Unidos, el panorama mundial habrá variado sustancialmente y los parámetros del cambio del sistema internacional, que incluyen el rol de las economías emergentes, tendrán que se reconsiderados.



  1. IMF: World Economic Outlook Update Growing Pains July 9, 2013

  2. IMF: Emerging Market Slowdown Adds to Global Economy Pains July 9. 2013


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