• Alejandro Deustua

El Terrorismo en Épocas de Crisis

Aunque los conflictos palestino-israelí e indio-paquistaní son tan antiguos como los Estados de tres de los cuatro beligerantes, su reincidencia muestra que, cuando el mercado falla, la fricción internacional se incrementa. Atajar a tiempo esa destructiva tendencia es una obligación de la comunidad internacional.


Para lograrlo es necesario recordar que, en momentos de desorden global, el peligro de escalamiento de conflictos regionales preexistentes es bastante más intenso que en tiempos de estabilidad. En semejante coyuntura, la sensibilidad de esos conflictos a la acción de las organizaciones terroristas que toman parte en ellos incrementa su volatilidad.


Ello ocurre porque la “fragmentación de la violencia” tiende a superar al “monopolio del ejercicio de la fuerza” por los Estados y a erosionar sus fronteras. A esta fenomenología destructiva pertenece la acción de quienes han atacado Mumbay (India) y el sur de Israel avivando la conflictividad regional en niveles que los Estados comprometidos probablemente no hubieran deseado. Sabiendo que el desborde terrorista aviva la fricción interestatal un grupo aparente desconocido como el Lakar-e-Taila que se organiza en Pakistán ha llevado la relación entre India y Pakistán a niveles de hostilidad que recuerdan los momentos previos a las tres guerras que estas potencias han librado. Y lo han hecho con un agravante: estos Estados son hoy potencias nucleares reconocidas cuya confrontación tiende a destabilizar al Asia aún sin recurrir a sus armas de destrucción masiva. Tal situación repercutirá negativamente en la lucha contra los talibanes en Afganistán.


De otro lado, la agresión de Hamas que, siendo una organización terrorista gobierna Gaza sin haber depuesto su disposición a destruir Israel, ha vuelto a comprobar que es capaz de provocar la reacción israelí en niveles que no se emplearían en un escenario meramente interestatal. Al margen de que esta respuesta conduzca o no a la supresión de los ataques terroristas o a la erradicación del Hamas del poder, el hecho es que la agresión del Hamas ha complicado todo el Medio Oriente. Esta situación afectará las condiciones requeridas para facilitar el retiro de las fuerzas aliadas de Irak.


Como se ve, ambos ataques terroristas, aparentemente restringidos, no sólo han escalado la conflictividad regional sino que han involucrado el ámbito global al comprometer objetivos de potencias que buscan la estabilidad del área, derrotar a los talibanes, reconstruir un Estado (Afganistán) y retirarse de otro (Irak).


Al respecto debe destacarse que ese efecto expansivo es posible por las peculiares tendencias conflictivas que alberga el Asia. En efecto, una circunstancia similar en el África, aunque grave en costo humano, no tendría tamaña dimensión global. Y tampoco en América Latina


En el Perú y la región debemos tomar nota de la amenaza incremental que surge de este tipo de conflictos en épocas de crisis económica. En consecuencia debemos actuar para prevenirlos o suprimirlos.



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