• Alejandro Deustua

Cuba: ¿Un Nuevo Rol en la Región?

El aura de poder que aún califica a Cuba como uno de los polos más influyentes de América Latina se consolida en apariencia con el reconocimiento venezolano de que la isla es el centro decisorio principal en el Caribe (allí se decide el futuro del régimen chavista). Ese escenario, que no esconde la realidad de una alianza entre dos estados en crisis estructural, podría fortalecerse sin embargo mediante la presidencia cubana de la CELAC a partir de fines de enero.


Este desarrollo no implica un casual acomodo pragmático en el área amparado en la excusa funcional de una presidencia pro témpore de un organismo regional, sino una reconfiguración del poder en ella fuertemente marcado por la ideología que algunos no desean reconocer.


Aunque la dictadura castrista se haya embarcado en un lento proceso de apertura este nuevo rol refrescará, al amparo del consenso regional, un liderazgo diplomático marcado por el vínculo entre el marxismo cubano, el socialismo bolivariano y su repudio al sistema interamericano del que los latinoamericanos forman parte (y que ellos facilitaron promoviendo el negado acceso cubano). Si bien la presidencia pro témpore de la CELAC no implica libertad de acción para quien la ejerce, ésta sí incide en las prioridades de su agenda y en los modos de relación con socios y antagonistas. Sería ingenuo suponer que Cuba dejará pasar esa oportunidad para atenuar su vulnerabilidad y ampliar su área de influencia. No será éste el mejor momento para replantear el regionalismo latinoamericano.


Para moderar la imposición de conductas que lleven la impronta del ALBA los países no incorporados a ella deberán compensar su disposición consensual con la exigencia de que sus intereses sean respetados. Entre los materiales se encuentra los fundamentos de la inserción global redefinida en tiempos de crisis. Y entre los principistas está el respeto a las libertades fundamentales.


Ello requerirá prudentes dosis de realismo y mayor cooperación entre los Estados liberales del área.


Esta última podría empezar llamando la atención sobre las serias limitaciones que mantiene Cuba a la libertad de tránsito de las personas. La reciente ampliación del régimen de entrega de pasaporte sigue siendo restringida por el “interés público” y la disposición de impedir la salida de profesionales considerados necesarios. Si buena parte los cubanos sigue atrapada dentro de un muro de Berlín, ¿qué tipo de liderazgo puede Cuba patrocinar en la región?.


Una cosa es favorecer la apertura cubana promoviendo su adhesión a los organismos regionales y otra aceptar el liderazgo cubano a esos organismos sin mayor resguardo.


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