• Alejandro Deustua

Cambio de Vientos y de Matriz Económica

En un contexto de crecimiento de tres velocidades en el que reto no es la aceptación del incremento de la asimetría entre los que más crecen (las economía emergentes), las que crecen lentamente (Estados Unidos) y las que no crecen (la Unión Europea y Japón) sino el de procurar el crecimiento pleno del conjunto, el FMI identifica al Perú como una de las economías de mejor comportamiento.


De otro lado, el Banco Mundial, más allá de la evaluación de la perfomance global, examina cambios sustantivos del contexto de las economías emergentes que indican un cambio de ciclo. Éste implica que esas economías confrontan hoy el “cambio de vientos” que favoreció el boom exportador y el alto crecimiento por demanda externa. En lugar de ello se inicia, en apariencia, una etapa de crecimiento medio (pasando de 5% ó 6% aun de crecimiento medio de 3% ó 4% más o menos) comanda por la atención en la demanda interna. Al respecto el Banco Mundial ha anunciado que el Perú es una de las economías mejor posicionadas para afrontar la situación emergente.


Ese cambio de ciclo muestra ya la fea cara de la avanzadilla de un shock externo en el Perú. Si éste puede moderarse más adelante debido a una estabilización de la demanda externa china, al mejor desempeño norteamericano y a un tímido repunte europeo en el segundo semestre del año, eso es una esperanza asociada a que ciertos riesgos se minimicen. El hecho es que en el primer bimestre los mecanismos de traslado de la crisis y del cambio de aires han impactado, como nunca en los últimos años, al sector exportador y al mercado bursátil.


En efecto, en este bimestre las exportaciones ha caído extraordinariamente (-18% en relación al mismo período en el 2012 como resultado de un descenso interanual de -18.2% en enero y -20.9% en febrero) mientras que en lo que va del año -hasta el 16 de abril- los índices General y Selectivo de la Bolsa de Valores de Lima, tan influidos por las mineras, han descendido -10.4% y -7.6% debido a un retroceso considerable de los precios de los commodities y a los temores de los inversionistas de bolsa al futuro de la economía global según el Banco Central.


En efecto, los precios de los commodities del sector energético y no energético cayeron -4.2% y -2.9% sólo en marzo, mientras que el de los metales descendió -6.2% (Banco MundiaI) siguiendo una tendencia. Es decir, el deterioro de los precios de estos bienes no parece (y no es) circunstancial: las proyecciones del BM muestran este lento declive de manera consistente hasta el fin de la década.


Por lo tanto, el comportamiento de los inversionistas en bolsa quizás no se deba a una perfomance inusualmente baja de China en el primer trimestre (un crecimiento de 7.7% vs el 7.9% esperado) sino a una rebalanceo en marcha en esa economía que, manteniendo su dimensión exportadora, tenderá a impulsar su demanda interna en busca de sostenibilidad.


En ese contexto, los inversionistas, muchos de ellos especuladores, parecen comportarse racionalmente buscando mejores oportunidades: si China crece sustentablemente comprando menos commodities pero comprando al fin, Estados Unidos no es atrapado por los riesgos que circundan su lenta recuperación y si la Unión Europea lograr superar sus graves desbalances para asomarse a una luz de crecimiento el próximo año, la mejor situación mundial hará que los precios de los commodities busque un nuevo punto de equilibrio. El menor riesgo eventual de esos mercados atraerá capitales que hoy están otros lados (revelando que el componente especulativo de la inversión en los países emergentes es mayor al supuesto y que la inversión extranjera directa allí puede también ser volátil –el caso Glencore-Xstrata es explícito al respecto-).


Este cambio sistémico obligará a las economías emergentes a cambiar también (como ya viene ocurriendo): el crecimiento por demanda interna dejará de ser la excepción para convertirse en la regla en países emergentes según el BM.


Aunque el Perú tiene los fundamentos adecuados para afrontar ese cambio, éstos quizás no se produzcan adecuadamente sin un diálogo con el mercado. En efecto, el ministro de Economía acaba de reconocer al respecto que, además de las reformas necesarias (desde profundizar la reforma del Estado hasta la inversión en infraestructura y educación), se requieren políticas públicas para fortalecer el proceso de diversificación de la matriz económica nacional (El Comercio).


Sin embargo, el Ministro afronta ese cambio enfatizando el progreso que ya se observa en el sector industrial (el sector metalmecánico o el agroindustrial). Al margen de que el sector manufacturero es uno de lo que menos crecen últimamente (1.7% en el primer bimestre), el hecho es que el Banco Mundial sugiere que los países emergentes presten más atención al sector servicios en tanto éste es el sector que más crece y que genera mayor empleo.


Puede que el BM esté en lo cierto estadísticamente para el conjunto de países en desarrollo y emergentes. En el Perú el sector servicios creció en el primer bimestre 6.1% sólo por debajo del sector construcción que creció 16.5%. Pero a diferencia del sector construcción que contribuye al crecimiento 1.1%, el sector servicios contribuye con 3% a un PBI global de 5.6% en ese bimestre (BCR).


Si el Banco Mundial otorga menos importancia relativa hoy a las exportaciones (que siguen siendo fundamentales para una adecuada inserción externa y para la generación de divisas) y a la manufactura enfatizando los servicios, éste debate debe plantearse en el Perú porque el mercado solo no lo resolverá. Especialmente si los servicios que generan verdadero desarrollo son los que requieren mayor concentración de conocimientos que, como un factor escaso en el Perú, el país debe importar (así como mejorar la absorción) con un bajo componente creativo local.


De otro lado, ¿es verdad que un país geográficamente grande y crecientemente costeño como el Perú cuya economía importa hoy mucho más bienes de capital e insumos, puede frustrar su potencial industrial que genera riqueza en las ciudades (donde está la mayor cantidad de mano de obra) pero que puede también expandirse a la sierra y la selva complementando -y luego superando- al sector primario exportador? La premisa de que los latinoamericanos están mejor predispuestos a adoptar una matriz productiva basada en los servicios que una industrial y exportadora a diferencia del Sudeste Asiático porque “es lo que hay” no parece muy firme.


En cualquier caso, el planteamiento merece una discusión mayor. Y también urgente porque nos encontramos en un escenario de transición riesgosa que puede impedir que en el futuro el Perú siga creciendo a tasas de 6% vitales para su desarrollo lo que, a su vez, puede conducir a redefinir su potencial. Esa tesis, para otros países, se ha planteado también en la sede del Banco Mundial.


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