• Alejandro Deustua

América Latina: Desorden Sin Abismo

La manera sin precedentes con que el Presidente de Colombia ha rechazado el fallo de la Corte Internacional de Justicia, la reacción maximalista de Nicaragua y la afectación de terceros centroamericanos ha llevado a influyentes periodistas a atribuir a la acumulación de ese tipo de controversias (que abundan en el mundo) a anunciar la desintegración de América Latina.


Si minimizar la preocupante evolución de esa fenomenología es un error, asimilar el adecuado camino en que se encuentra la solución de la controversia peruano-chilena a la situación centroamericana es una ligereza mayor.


Por lo demás, Colombia y Nicaragua pueden aún solicitar a la Corte las aclaraciones del caso y si aún subsistieran resistencias, el Consejo de Seguridad vería la materia. La nueva demanda nicaragüense, además, debe ser todavía calificada por la CIJ.


Y mientras los centroamericanos concernidos deben evaluar si desean arriesgar su proceso de integración y el que el SICA negocia con terceros, Colombia debe considerar si desea tirar por la borda el sistema interamericano del que es privilegiado fundador.


De otro lado, Perú y Chile acaban de reiterar en el marco de la Asamblea General de la ONU su voluntad de aceptar e implementar la sentencia de la Corte. A pesar de las importantes diferencias formales, el hecho concreto es que ambas declaraciones se han realizado en el marco multilateral. Éstas han adquirido una dimensión erga ommes y existe una agenda post-Haya que, mientras se adopten las necesarias precauciones del caso, ayudarán a ese cumplimiento.


Por lo demás, el desarrollo de intereses complementarios con Chile en el Pacífico constituye una salvaguarda efectiva que coadyuva a establecer un marco que estimule la implementación.


El problema de división de América Latina no proviene de esas disputas (que son propias del Nuevo Derecho del Mar) sino de la fragmentación que produjo el ALBA (destruyendo el consenso liberal en la región), las frustraciones del MERCOSUR y la CAN, el cuestionable rol de la principal potencia regional y la erosión de influencia y de gobernabilidad de Estados Unidos.


En ese marco, lo hemisférico ha perdido consistencia mientras lo “latinoamericanocaribeño” es una populista sopa de letras en que se ahoga el multilateralismo regional. La anarquía en la región tiene allí su origen.


0 vistas

Entradas Recientes

Ver todo

El Riesgo Político en América Latina

El año termina y el 2014 empieza en América Latina consolidando la práctica electoral como mecanismo democrático...