• Alejandro Deustua

Alianza del Pacífico con Límites Claros

La Alianza del Pacífico es un esquema de integración entre Estados con economías abiertas, órdenes internos liberales y acuerdos de libre comercio establecidos. Esta convergencia económica y política sustancial es potenciada por otra de carácter geopolítico: la condición marítima de Perú, Chile, Colombia y Méjico que será fortalecida.


Ésta podrá desarrollarse en el ámbito intraregional profundizando la integración al facilitar el tránsito migratorio, el flujo de servicios y capitales, el comercio y la solución de controversias. Eventualmente, la Alianza podría tener, como es deseable, una proyección conjunta sobre la cuenca del Pacífico expresada, por ejemplo en una más amplia participación en la negociación del acuerdo transpacífico (el escenario central del desarrollo de un eventual acuerdo de libre comercio de la APEC).


La Alianza debiera ser, como algunos hemos sugerido, el más eficiente complemento en el Pacífico de los esquemas de integración subregionales latinoamericanos basada en una objetiva convergencia de principios sobre orden interno, inserción externa y aproximación a ciertos problemas globales (el caso ambiental). Si su punto de partida tiene esta dimensión su potencial no debe ser minimizado subrayando logros menores.


Para que la Alianza prospere es claro que la solución de controversias limítrofes que cuestionan la base soberana de los Estados miembros es una premisa fundamental. Y lo es porque los beneficios de creación de bienestar, comercio y escala de mercados son contrariados por la erosión del soporte territorial de los beneficiarios.


En lo que concierne a Perú y Chile, la sentencia que pronuncie la Corte Internacional de Justicia acabará con la controversia sobre delimitación marítima. Para que ello ocurra, es necesario mantener no sólo el curso del proceso sino evitar complicarlo con cuestionamientos territoriales.


Hoy Perú y Chile han acordado un procedimiento ad hoc de eliminación de minas chilenas desplazadas sobe la zona de frontera. A estos efectos es evidente para todo el mundo que la línea de la Concordia que la delimita fue definida por el tratado de 1929 y demarcada en 1930. La buena marcha de la compleja la Alianza del Pacífico depende aquí de un principio simple: el fiel cumplimiento de los tratados.


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