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POLITICA |
Perú-Chile: Más allá de la controversia marítima
Alejandro Deustua
9 de junio de 2007
La etapa prejurisdiccional de la solución de la controversia marítima con Chile se ha escalado previsiblemente. La inclusión chilena de un arbitrario reclamo sobre territorio peruano como parte de la objeción que plantea ante la ONU por la inscripción de la ley de bases peruana confirma la dinámica más compleja del proceso.
Ello indica que el anuncio chileno de que a cada acción peruana habrá una reacción chilena ya no corresponde a la dialéctica de propuestas y respuestas iniciada con el reclamo marítimo peruano ante la ONU en 1980. Ahora nos encontramos frente al intento chileno de judicializar una situación de hecho en el ámbito terrestre.
Para dar pie a ello Chile pretende legitimar internacionalmente una usurpación territorial que violenta el Tratado de 1929 y su ejecución demarcatoria por la Comisión Mixta de 1930 creyendo que añade sustento a su posición marítima.
La intención chilena es ganar en los dos escenarios que definen esa posición. Pero puede intentar dos cosas más: complicar la reacción peruana y disponer de un reclamo sacrificable ante el Tribunal de La Haya (el terrestre) para azuzar la vocación compensatoria de ese fuero en el ámbito marítimo.
Por ello la nota de protesta de la Cancillería llamando la atención sobre la inexistencia de una controversia terrestre es acertada. Pero ésta debiera complementarse con la calificación del hecho usurpador (la manipulación del hito 1 como si éste correspondiera al punto inicial de la frontera terrestre) y su registro en la ONU. Ello reforzará la objeción peruana al registro marítimo chileno mientras se atenúa su arbitrario reclamo terrestre. Si la vía jurídica debe ser mantenida la adhesión a la Convención del Mar resulta indispensable.
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