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POLITICA |
Los Silencios de la Asamblea General
ONU. Decepciones y Alternativas
Percy Rodriguez
10 de octubre de 2005
Pocas pensaron que la realización de la última Cumbre
Mundial de Naciones Unidas, correspondiente al 60 aniversario de
su creación pudiera alcanzar resultados tan decepcionantes
y poco alentadores para la paz, el respeto por los derechos humanos
y el desarrollo económico en los próximos años.
En efecto, la Asamblea General que ha terminado en los últimos
días, muestra una serie sostenida de fracasos de múltiples
aspiraciones cuidadosamente diseñadas y promovidas en los
últimos años por la Secretaría General y activamente
por muchos países miembros, en un momento de la historia
contemporánea en que el sistema busca urgentes cambios que
permitan equilibrar los sistemas de relaciones internacionales y
la superación de dramáticos problemas en tantos países
convulsionados.
El Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annan ha utilizado
ante la Asamblea, términos de especial dureza :”Dos
meses de diálogos y negociaciones, solamente para producir
silencios cómplices”, ha señalado desde la misma
tribuna que usaron más de ciento cincuenta presidentes y
mandatarios de todo el mundo.
La explicación –si existe-, para poder observar tantos
silencios se podría buscar seguramente en muchas decisiones
nacionales extremas e inflexibles de los más poderosos; en
la situación del Desarrollo Mundial que está lejos
de mostrarse expansivo y consolidado por parte de las economías
que siguen siendo incapaces de superar la miseria y la exclusión,
que no logran reducir las barreras comerciales para permitir la
articulación verdadera de un sistema de cooperación
y la búsqueda conjunta de nuevos escenarios con mayor equidad
y respeto a los necesitados.
La declaración final de la Asamblea no ha podido integrar
con suficiente fuerza y claridad el llamamiento previsto para el
desarme atómico, no ha sancionado en lo organizativo la reforma
del Consejo de Seguridad, verdadero centro político de la
organización y continuarán los vetos y no se incorporarán
países emergentes como India y Brasil. El Protocolo de Kioto
quedó al margen, el compromiso de los países desarrollados
de incrementar su aporte al desarrollo hasta el 07% de su PBI, las
ingentes deudas existentes a Naciones Unidas, no parece que serán
canceladas pronto. Un nuevo mecanismo para el seguimiento al respeto
a los derechos humanos, ayuda especial para países que surgen
de una guerra o se recuperan de un genocidio, han quedado en la
práctica en la larga lista de los temas por abordar y sancionar
más adelante.
La presencia de grupos regionales en la reunión mundial
demostró creciente amplitud del número de los países
en vías de desarrollo y la repetida expresión de demandas
conocidas. La ocasión ha sido ámbito adecuado para
observar la crítica a la protesta por la actual situación
del Medio Oriente. Especialistas en la realidad política
de aquella región coinciden en afirmar que la situación
alcanza casi un consenso negativo de países, junto a la mayoría,
que demanda encontrar vías urgentes para superar los conflictos
existentes en aquella convulsionada parte del mundo.
El GRULA o Grupo Latinoamericano y del Caribe en Naciones Unidas
ha mostrado una presencia opaca salvo algunas propuestas de mayor
integración regional o subregional sobre todo en términos
económicos y comerciales. El discurso severo y por momentos
desafiante del Presidente de Venezuela, recibió una sorprendente
acogida del pleno, sumada a la reunión especial realizada
entre el mandatario venezolano y el Secretario Kofi Annan que aparentemente
buscó salidas oportunas al procedimiento de aprobación
de la declaración final de la Asamblea, al dejar abierto
el aporte a mayores consensos que podrían perfeccionar próximamente,
los temas de mayor interés de la declaración del 2005.
PRN.
Octubre 2005.
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