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POLITICA MULTILATERAL |
Ventajas de la adhesión a la Convemar
Alejandro Deustua
2 de noviembre de 2005
La adhesión del Perú a la Convención
del Mar, esa “constitución de los mares” que
según Javier Pérez de Cuellar es el régimen
internacional más importante desde la creación de
la ONU, es indispensable hoy por razones inmediatas: el indispensable
fortalecimiento de la posición jurídica del Perú
de cara a la controversia sobre delimitación marítima
con Chile.
Pero motivos mediatos y de largo plazo la reclaman. La adecuada
definición de nuestra soberanía marítima –que
es relativa por definición y fundada en la protección
de los recursos para la adecuada sobrevivencia poblacional antes
que en la expansión territorial- quedará perfeccionada.
Ésta será además convergente –ya no antagónica-
con la comunidad internacional (145 países la han adoptado)
fortaleciendo nuestra vinculación con el derecho internacional
como elemento que perfecciona la calidad del Estado.
Ello se reflejará en una mayor legitimidad en el recurso
a los instrumentos de delimitación y a los mecanismos de
solución de controversias (a pesar de las reservas ajenas)
y en el esclarecimiento de la definición del dominio marítimo
concretado en mar territorial, zona contigua, zona económica
exclusiva, plataforma continental y en la relación con la
alta mar.
Y si bien la adhesión no devolverá el rol de liderazgo
perdido en 1982 cuando no se suscribió luego de haberla promocionado,
sí mejorará el status del país en el ámbito
multilateral tradicionalmente privilegiado por nuestra diplomacia.
Ello se reflejará de inmediato en la participación
de las instituciones globales que organizan la Convemar como en
una mayor influencia en el ámbito regional de la CPPS como
escenario de cooperación.
En tanto la adhesión permitirá la mejor definición
del dominio marítimo, las ganacias de seguridad se traducirán
en un mejor posicionamiento para su resguardo liberado de incertidumbres
y de cuestionamientos. La equivalencia económica de ese beneficio
se reflejará en regímenes más estables y mejores,
por universales, de explotación y protección de los
recursos marítimos, de los del suelo y del subsuelo y en
mayor certeza para la inversión y la regulación de
los servicios en la zona.
Finalmente, el Perú podrá consolidar juridicamente
su dimensión geopolítica como potencia marítima
y no sólo continental que podrá proyectar mejor su
poder en el Pacífico sur suramericano al tiempo que fortalece
su instrumental de integracion para desarrollo.
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