 |
ECONOMIA |
El frustrado“anillo” energético
¿Integración de gasoductos en el Cono Sur?
Alvaro Rojas Samanez
En la última semana de diciembre del 2006 , Lima fue escenario de una reunión, organizada por el Banco Mundial, donde se presentó el Informe Final del estudio sobre “Estrategia de integración de la red de gasoductos del Cono Sur”. El documento, elaborado por Price Waterhouse y Montamat & Asociados, fue expuesto a representantes de Perú, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay, y consigna iniciativas y propuestas para el proceso de integración de mercados del gas natural .
La cita retomaba la gestión del “anillo energético” basado en dos objetivos : la búsqueda de balance entre la demanda existente con la oferta requerida y, en segundo término, proporcionar a los países productores (con excedentes para exportación) la opción de “monetizar” sus recursos, haciendo viable el abastecimiento de gas .
El estudio impulsaría la opción de mayor cobertura a los principales mercados consumidores garantizando fuentes de abastecimiento e incorporando nuevas cuencas productoras. Obviamente ayudaría a Chile, cuya demanda crece a una tasa promedio anual de 2% y cuenta con escasas reservas . El proyecto descansa en la opción de hacer nuevas conexiones a los gasoductos operativos en Uruguay (Paysandú - Colonia) y el nororeste argentino GNEA, y en el tendido de un gasoducto entre Humay y Tocopilla. Es decir, de Pisco, en el Perú, a una localidad chilena. El informe muestra el trazo de Pisco hasta Tocopilla como “una red potencial”.
En Chile, país que no cuenta con los suficientes depósitos de gas natural, se está produciendo una acelerada construcción de infraestructura de conversión. Recientemente se otorgó el permiso ambiental para que el consorcio formado por Suez Energy International y Codelco construyan una planta de regasificación de gas natural licuado (GNL) en Mejillones, con una capacidad para importar hasta 5,5 millones de metros cúbicos diarios (Mm3/d) cantidad suficiente para generar 1,1GW de electricidad. El proyecto utilizará un barco transportador de GNL, proporcionado por Suez Global que además facilitará el gas, para almacenar el combustible.
Según informa el newsletter “Business News America, BNA”, “ las mineras BHP Billiton, Escondida, Collahuasi. El Abra y CODELCO firmaron un contrato de compra y venta de gas con la empresa mixta” buscando satisfacer sus necesidades de generación eléctrica por un período de tres años a contar desde el 2010. La empresa de riesgo compartido, llamada GNL Mejillones, sería la segunda que construye Chile : en el segundo semestre del 2009 debe entrar en funcionamiento la planta de regasificación de Quintero, en la región central de Chile, que procesará líquidos de gas procedentes de otros mercados (Indonesia, Trinidad y Tobago, etc).
La reunión donde se presentó el informe de integración se limitó a tratar el marco normativo . Se dijo, además, que cada país lo revisaría para formular comentarios de acuerdo con el interés nacional. Pese a ser país anfitrión, el Perú mantuvo la postura adoptada el 2005 cuando este tema fue planteado en Montevideo, y el representante plenipotenciario se abstuvo en la votación final dejando en suspenso la creación del anillo. Con ello, la conexión Humay -Tocopilla quedó como una línea punteada, en el mapa de Sudamérica, que vale solamente como referencia de un inexistente gasoducto.
Este intento de integrar cuencas y mercados, además de “monetizar” reservas y posibilitar abastecimiento a países deficitarios con alta carga de consumo energético, no tiene nada que ver con la posibilidad de construir una gasoducto que proveería gas de Venezuela a los centros de consumo del Cono Sur. Conectar los yacimientos de Venezuela con las cuencas del sur de Bolivia y el sistema integrado del Cono Sur, es un hecho complementario y de largo plazo, fuera del proyecto.
Los antecedentes del anillo datan de julio del 2005, cuando los ministros de Energía y Economía de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay – Bolivia se sumó después- solicitaron asistencia del BID y del Banco Mundial para lograr a el diseño de un marco institucional y hacer viable la inversión y participación privada en el proyecto de un gasoducto sudamericano. El BID apoyó la preparación del marco de principios básicos entre los gobiernos. El Banco Mundial facilitó recursos y la dirección para estudiar aspectos técnicos, económicos, ambientales y financieros . El resultado es el que se expuso en la cita limeña, sin mayor trascendencia. El documento, que tiene 143 páginas con datos e informaciones de todo calibre sobre reservas probadas y probables por países, tasas de crecimiento de la demanda, costos de inversión, rentabilidad, evaluación de los costos de ejecución de los proyector prioritarios, etc- debe estar en algún anaquel o armario ministerial sometido a una piadosa espera. Por lo menos en el Perú, la actual administración no ha dado ninguna señal de aliento alñ proyectado anillo. En el momento inicial del proyecto, el presidente Alejandro Toledo pidió a los ministros de Energía que lo visitaron en Palacio para informarle que estaban empezando a discutir la estrategia para concretar la integración gasífera, que se debía incluir a Bolivia en el proceso. Con un seguimiento cercano de todo lo concerniente al “anillo”, el Presidente Toledo puso paños fríos cuando algún funcionario se entusiasmaba con el proyecto de integración . Dio instrucciones al Canciller y al ministro de Energía y Minas para que ,en la plenaria de Montevideo considerada como la cita definitiva para convertir el anillo en un proyecto viable, quedase registrada la abstención peruana. Ese hecho congeló la iniciativa : la única cuenca gasífera nueva a “integrar” era la que proviene de Camisea.
La decisión peruana es absolutamente congruente con el hecho de que todos los países buscan proteger sus intereses específicos. Los importadores necesitan asegurar fuentes de energía que soporten su crecimiento . El ejemplo más notorio es Chile con su costoso y reiterado esfuerzo por obtener seguridad en el abastecimiento y evitar las restricciones que le puede aplicar su proveedor, cualquiera que fuese. Argentina lo acaba de hacer en los envíos recientes de gas natural, haciendo ostensible el riesgo de racionamiento y poniendo sobre la mesa la necesidad de contar con un plan de contingencia para garantizar los niveles de demanda energética para mantener su ritmo productivo, especialmente en el sector minero.
En el caso de los países productores, la opción no es solamente “monetizar” recursos y convertirlos en ingresos, sino en no debilitar su fortaleza negociadora . Algunos países cuentan con reservas suficientes que, además de satisfacer el mercado doméstico, pueden sostener proyectos orientados a la exportación fuera de la región. Decidir ello, sopesando ventajas y desventajas, es asunto soberano, autónomo y de interés particular. Con el “anillo”, Perú no podría comprometer recursos gasíferos disponibles en proyectos “ajenos” al circuito sudamericano afectando la libre disposición del gas natural peruano. Por ello, esa actitud fue el escollo para conformar el “anillo” energético, entusiastamente apoyado por el país más austral del cono sur .
Hoy, más allá de ciertos comentaros basados en supuestos no demostrados, los países siguen avanzado en su rumbo hacia una independencia energética y la liberación del factor fluctuante del combustible importado, cada vez más caro y con tendencia a incrementarse excesivamente. Países de la región, como Brasil, exploran en varios lugares : nuevos pozos de gas en las inmediaciones de Camisea (Perú), yacimientos petrolíferos de probado potencial en la costa de Orinoco venezolano, biocombustible en su propio territorio. El Perú busca cambiar la matriz energética, mayor uso de gas natural en la industria , consumo domiciliario y de vehículos, así como más de treinta proyectos de energía renovable que serán presentados durante la cita de APEC además de los proyectos sustentados en bonos de carbono y mecanismos más limpios. Con esas perspectivas, además de una cartera de nuevos contratos para exploración petrolera en zonas potencial realmente existente, la integración de gasoductos ya es un hecho del pasado, tan poco real como el inexistente ducto mostrado en las líneas punteadas sobre la costa del Pacífico, “uniendo” (en el papel solamente) a Humay y Tocopilla, es decir a Perú y Chile, vecinos geográficamente pero muy distantes en potencial, reservas y recursos naturales.
PRN
21/11/05 |