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ECONOMIA - INTEGRACION |
XII Ronda del TLC: Ajustando el Torniquete
Alan Fairlie Reinoso
Septiembre 2005
En la última reunión de Cartagena se dieron avances
en algunas mesas de negociación, pero se produjo un retroceso
en temas tan importantes como propiedad intelectual. También,
se pudo apreciar el endurecimiento de posiciones de EEUU y de Ecuador,
y el ímpetu de cerrar las negociaciones liderado por Perú.
Avances y retrocesos
En acceso a mercados, Colombia y Perú han hecho concesiones
que llegan al 84 y 76% de su mercado, mientras Ecuador mantiene
el 60% que planteó en la ronda anterior. EEUU ha concedido
virtualmente acceso pleno en bienes industriales, pero exige una
mayor apertura por parte de los andinos.
En lo que respecta a normas de origen, EEUU ha planteado normas
más estrictas que las contempladas para los países
andinos en la ley de preferencias arancelarias ATPDEA. Para algunos
sectores el nivel es sumamente alto, mayor al que ha firmado EEUU
con otros países.
En servicios, se discutió sobre la creación de un
grupo de trabajo para el reconocimiento de títulos profesionales,
y permitir que EEUU establezca una norma estatal que reconozca a
los profesionales andinos ya que las leyes existentes al respecto
son de carácter federal y contradicen las normas del Gobierno
Central.
En bienes usados, Colombia defiende la inclusión de un mecanismo
de control como la licencia previa, con exclusión plena de
los productos más sensibles, como autos, repuestos y ropa.
Perú recordó que tiene una legislación interna
que prohíbe la importación de bienes usados como llantas,
calzado, partes y automotores. EEUU aún no acepta estas propuestas.
En productos re-manufacturados (bienes usados con garantía
de fabrica), EEUU planteó que era absolutamente insuficiente
la oferta de 292 partidas arancelarias que habían hecho los
andinos en lista única. Esto contrasta con las 1400 que son
de interés estadounidense, que incluye productos como: maquinaria,
equipos, lavadoras, neveras, congeladores y otros electrodomésticos
y hasta partes para vehículos. Los andinos han cedido y han
ampliado su oferta a un nivel que no ha sido precisado públicamente
por los negociadores.
En la mesa de medidas Sanitarias y Fitosanitarias, se buscó
definir los mecanismos para implementar un grupo o comité
técnico que se encargue de resolver los problemas comerciales
suscitados con la aplicación del capítulo. EEUU no
aceptó la fórmula andina que pedía que las
observancias sean tratadas dentro del TLC, insistió en que
esos conflictos deben trasladarse al marco de la OMC. Sin embargo,
se logró el reconocimiento para el Grupo Técnico de
Trabajo Permanente, que únicamente había conseguido
Australia.
Otro aspecto positivo fue la búsqueda de conciliar los textos
de la negociación del TLC, con la Normativa Comunitaria Andina.
Se buscó superar lo que ocurrió en CAFTA, donde prevalece
lo que se acuerde en el TLC. Aunque, se habla de una coexistencia
con la Normativa Andina, lo cual habría que ver si respeta
estrictamente lo acordado en la Decisión 598 al respecto.
El retroceso se produjo en la importantísima mesa de propiedad
intelectual. La presencia del nuevo negociador estadounidense Daniel
Mullister, implicó que se retomen varios de los temas que
se suponían superados con su antecesor (como es el caso de
las patentes de segundos usos y para procedimientos terapéuticos
y quirúrgicos).
No hubo avances en las áreas polémicas de la negociación:
patentes, datos de prueba y biodiversidad. Ecuador no asumió
compromisos sobre estos asuntos y Colombia sufrió deserciones
en su equipo técnico.
Los negociadores estadounidenses plantearon la necesidad de introducir
restricciones en básicamente tres aspectos: farmacéuticos,
exportaciones y la introducción de una decisión de
la OMC para evitar que se exporten productos que han sido objeto
de licencia obligatoria. También respecto a la denominada
"Excepción Bollard", que permite a productores
de medicamentos tramitar registros cuyas patentes están a
punto de vencerse. La propuesta de EEUU es que la solicitud que
se hace antes del vencimiento no pueda basarse en materias primas
o principios activos importados (esto lo pidieron en la mesa de
origen).
Las posiciones negociadoras
EEUU continuó con su presión recurrente sobre el
tema laboral a Ecuador y los contenciosos remanentes con el Perú.
Pero, añadió una posición durísima en
propiedad intelectual, utilizando la maniobra de cambiar al negociador.
Ecuador, también se desmarcó de los otros andinos.
Anunció desde el comienzo que no aceptaría compromisos
en el tema de propiedad intelectual, y que necesitaba por lo menos
60 días hasta tener resultados de estudios encargados, con
lo cual se descartaba cualquier firma para octubre que habían
planteado Colombia y Perú. Justamente, fue una respuesta
ecuatoriana a la coordinación previa sobre el TLC que habían
tenido estos dos países excluyéndolo.
Estas dos posiciones negociadoras, contrastan con las de Colombia
y Perú, que están buscando acelerar los plazos a pesar
de las crecientes protestas internas. Y, se ha traducido el “sí
o sí” peruano, a que se firmará “así
caigan rayos y centellas”, colombiano.
Plazos y escenarios
El plazo fijado por EEUU es el 24 de noviembre, o se retomarían
negociaciones el segundo semestre del próximo año.
Se ha producido un diálogo a solicitud de Ecuador con sus
socios andinos en el contexto de la Cumbre de Brasil para definir
posiciones. El 29 y 30 se han reunido en Guayaquil los negociadores
de agricultura para definir temas de productos sensibles y compensaciones
así como la salvaguardia especial agrícola. Entre
el 21 y 23 de octubre se reunirán los Jefes Negociadores
en Washington. Se está trabajando para terminar en el plazo
planteado por EEUU.
Sin embargo, retomar negociaciones el segundo semestre del 2006
no es necesariamente un mal escenario. Ya se habría definido
la reelección del Presidente Uribe, tendríamos en
el Perú un nuevo gobierno y Parlamento con la legitimidad
del mandato popular. Asimismo, se tendrán situaciones definidas
en Bolivia y Ecuador. Ya se habría aclarado si hay avances
o no en las negociaciones multilaterales de la OMC, lo que eventualmente
podría reducir presiones y obtener mayores concesiones de
EEUU, si la ronda es moderadamente exitosa (deberíamos solicitar
nuestro reingreso inmediato al G-21 para negociar desde ese estratégico
grupo en la OMC). Ya habría culminado la Cumbre Europea-Andina
en Viena en mayo 2006, donde se debe lanzar oficialmente las negociaciones
de un Acuerdo de Asociación entre las dos regiones, que incluyen
aspectos de cooperación y fortalecimiento de la institucionalidad
andina.
La discusión de costos y beneficios debería tener
una menor carga ideológica a la que ha caracterizado la polémica
reciente, y se debería incluir estos diversos escenarios
que permitan tomar la mejor decisión para el país,
que pueda impulsar un nuevo gobierno emanado del voto popular. Con
mayor razón, debería suspenderse inmediatamente tanto
las negociaciones casi clandestinas de un TLC con Chile, la entrega
de los puertos, especialmente del Callao, y del gas a través
del “Anillo Energético”. Aquí, lo que
está en juego no son sólo los márgenes de maniobra
para una estrategia de desarrollo, sino el futuro mismo de la Nación. |