Discurso del Ministro de Relaciones Exterores, José A. García Belaunde, en condecoración a ex Canciller de Ecuador, Diego Cordovez
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Oficina de Prensa y Difusión
Lima, 12 de abril de 2010
Don Diego Cordovez,
Señores Cancilleres José de la Puente y Luis Marchand,
Señores Embajadores,
Amigos todos,
Hay, no cabe duda, momentos muy gratos en la función de Ministro y uno de esos es cuando se tiene la oportunidad de honrar a gente que ha hecho de su vida un ejemplo de trabajo y de dedicación por las mejores causas y si, como es este caso, el homenajeado es una persona con quien he tenido el privilegio de tener amistad por más de 30 años; entonces, diré pues que es doble motivo de satisfacción.
Es verdad que conocí a Diego Cordovez allá por los años ‘70 en Naciones Unidas, a donde él llegó llevado de la mano por una de las figuras más importantes del pensamiento económico latinoamericano, Don Raúl Prebisch.
Pero Diego Cordovez fue luego haciendo su propio espacio y terminó una carrera muy exitosa en Naciones Unidas con algo muy concreto que nos llena la vida a todos de orgullo que es lograr un resultado efectivo y significativo en términos de la misión encomendada: fue el tenaz, diligente y paciente negociador que permitió la salida de las tropas del ejército ruso soviético de Afganistán y estableció lo que debió ser la paz en ese país, ya sabemos después las complicaciones que vinieron; pero ese primer momento en que se establece el retiro de una fuerza invasora fue un proceso largo y tedioso de negociación que culminó exitosamente. Y eso se lo debe Naciones Unidas y el mundo entero a Diego Cordovez.
Para aquellos interesados en conocer detalles hay un libro que él mismo escribió “Out of Afghanistan”, que creo que es uno de esos textos que se deben leer, especialmente aquellos que estamos en el servicio diplomático, para saber cómo se hace diplomacia de verdad y con calidad.
Que el Gobierno peruano quiera distinguir a Diego Cordovez, en realidad èl ha sido una de las personas que más impulsó un acercamiento y la paz con el Perú, particularmente, en ese período de Gobierno en que él fue el Canciller de la República de Ecuador bajo la Presidencia del Doctor Rodrigo Borja de 1988 a 1992. Fue muy claro Diego en que la relación con el Perú era prioritaria para Ecuador y era necesariamente una relación que debería buscar los caminos de la paz y el entendimiento.
Hoy que transitamos una etapa novedosísima y riquísima en experiencias comunes podemos mirar atrás y detenernos para homenajear, rendir nuestro reconocimiento, a aquellas personas que desde diversas situaciones sea desde la política, desde el Ministerio de Relaciones; y también desde otros aspectos como la vida académica, hicieron posible que estos dos países que no sólo son hermanos sino son casi la misma continuidad en el espacio, en la geografía, en la historia, puedan finalmente entenderse y trabajar de la manera como hemos venido trabajando estos años.
Nunca la relación entre el Perú y Ecuador fue mejor que ahora; pero no estamos satisfechos con ella, creemos que todavía hay muchas cosas que hacer y mucho camino que recorrer para que todo este enjambre de actividades, de masa crítica e intereses se arraigue profundamente y que podamos seguir mirando el futuro con la ilusión que lo estamos haciendo ahora.
Por ello, porque Diego Cordovez aportó en su momento desde las altas funciones de Canciller de Ecuador su talento diplomático para hacer posible alcanzar la paz, porque ha sido un inspirador constante de esa relación que hoy día gozamos peruanos y ecuatorianos es que queremos honrarlo nuevamente, esta vez, con la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos que la firma, como él me ha hecho notar, del mismo Presidente que hace 20 años también le reconoce su valioso aporte.
Muchas gracias a Diego Cordovez por todo ello y muchas gracias por haber querido venir a Perú a dar inicio al año electivo de la Academia Diplomática; creo que nos enriquecemos nosotros, los diplomáticos peruanos y sobretodo los alumnos, con la presencia de estas personalidades internacionales que son capaces de hacerse un espacio, de hacerse un tiempo, brindarnos una lección de lo que es diplomacia y diplomacia de calidad.
Muchas gracias por todo ello.
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