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DESARROLLO Y OTROS ASUNTOS |
TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA
Francisco Belaunde Matossian
La decisión de la Corte Constitucional de Colombia de rechazar la realización de un referéndum sobre la posibilidad de una nueva reelección del Presidente Alvaro Uribe, constituye una gran victoria para la democracia, no sólo en ese país, sino en toda América Latina.
En primer lugar, por el peligro que significa para la institucionalidad, la permanencia excesiva en el poder de una persona, independientemente de todos los logros que ésta pueda exhibir; con mayor razón aún en un contexto en el que la democracia no está todavía consolidada.
En segundo lugar, porque constituye un ejemplo para nuestra región que viene siendo víctima de fuertes impulsos reeleccionistas de sus mandatarios. Al caso venezolano, se suman los de Nicaragua, Bolivia y Ecuador. En Honduras, como se sabe las pretensiones de “Mel” Zelaya fueron frenadas en seco mediante un golpe de Estado.
En tercer lugar, porque se quita argumentos a los gobiernos de los países arriba mencionados y a sus defensores, frente a las críticas de todos aquellos que se preocupan por la vigencia de la democracia. Ciertamente, en Colombia hay muchos aspectos que corregir, en particular en lo que se refiere a la llamada “parapolítica”, pero de ningún modo dicho país puede ser puesto en el mismo saco que Venezuela. En ésta, el régimen de Hugo Chávez adquiere ribetes cada vez más propios de un sistema totalitario. La oposición es reprimida ferozmente, los medios de comunicación independientes son acosados y clausurados y, las instituciones, en general, han sido secuestradas. En Colombia, en cambio, la justicia sí actúa en lo que se refiere a la “parapolítica”. La decisión sobre la posible nueva reelección de Alvaro Uribe, marca una nueva y decisiva línea de distinción con lo que sucede en los países del eje bolivariano y refuerza por lo tanto el campo de los defensores de la democracia en la región.
El fortalecimiento sería ciertamente aún mayor, si, como lo reclama Mario Vargas Llosa en un reciente artículo, los mandatarios latinoamericanos como Lula y otros, adoptaran la actitud firme que les corresponde como demócratas frente a las violaciones de los derechos humanos en Cuba. De manera vergonzosa, el caso del huelguista de hambre cubano fallecido recientemente, Orlando Zapata fue ignorado en la última cumbre de presidentes latinoamericanos y del Caribe. Por lo visto, no sólo hay que luchar contra las epidemias reeleccionistas , sino también contra la hipocresía en nuestra región, como parte del gran esfuerzo por consolidar la democracias.
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