Discurso del Presidente Alan García Pérez durante la reunión de UNASUR, en Bariloche
-------------------------------------------------------------------------------
Oficina de Prensa y Difusión
Fuente: Oficina de Prensa y Difusión
Viernes 28 de agosto de 2009
En primer lugar quisiera agradecer la hospitalidad de la Presidenta Kirchner y la extraordinaria belleza del paisaje que nos alberga en estos momentos. Yo no soy tan directo como usted señor Presidente Correa, soy más discreto con las damas casadas. En segundo lugar, quisiera recogiendo algunas opiniones escuchadas aquí, ver el lado positivo de esta circunstancia y el lado positivo es, en esta situación que parece de gran dificultad, la oportunidad de hacer un relanzamiento institucional más sólido de nuestra UNASUR.
Ningún proceso de integración en el mundo ha logrado avance si no tiene progresivamente una acumulación de carácter vinculante de sus decisiones, ningún proceso. Si la UNASUR continúa siendo una reunión amical que busca opiniones consensuales, por cierto gaseosas porque son consensuales y no vinculantes, entonces no va a avanzar este proceso y no podremos dejar a quienes nos sucedan algo más construido respecto a la Unión de Naciones Sudamericanas.
Y yo veo en esta una oportunidad de pensar profundamente qué tenemos que hacer aquí y ahora para fortalecer la Unión Sudamericana. Ciertamente respetamos la soberanía, los principios de la no intervención, la solución pacífica de nuestras controversias y queremos afirmar la confianza mutua entre todos nosotros.
Sin embargo, este proceso de integración nuestro carece hasta este momento de algo que es sustantivo. Cuando se inicia un proceso de integración, uno está dispuesto a conceder y a renunciar, porque integrar significa construir una soberanía superior, y si se construye una soberanía superior hay que venir aquí con el mandato de los pueblos e ir entregando poco a poco porcentajes de soberanía, de decisiones para situarlas en un nivel mayor y esto es lo que hasta este momento no estamos logrando.
Inclusive yo diré que nos falta todavía el principio básico y central que es el del respeto profundo entre todos nosotros para comprobar que nadie tiene el monopolio del nacionalismo y la solidaridad social y, por el contrario, tampoco nadie tiene el monopolio de la eficiencia y la modernidad económica y social, sino que somos componentes diversos, diferentes, en un proceso en el que tenemos que ir haciendo dejación de aspectos de soberanía antigua hacia la construcción de una nueva soberanía. Digo esto porque cuando escucho al Presidente Morales y otros Presidentes, hay algunos temas en los que uno estaría obviamente de acuerdo. En este tema de las bases, obviamente.
Si se va a construir una base para que tenga bombarderos invisibles B-17 que pueden recorrer dos veces la integridad de Latinoamérica sin ser descubiertos o si se va a construir en Colombia radares esféricos que podrían escuchar lo que conversamos telefónicamente aquí en Bariloche, yo estaría muy tentado de decir suscribo o rechazo a que eso se haga.
Si por el contrario se van a recibir apoyos de transportes, apoyos circunscritos absolutamente al área colombiana, no me parecería eso una amenaza porque no tendría que ver con el despliegue internacional de una superpotencia.
Lo que nos alarma en este momento es que queriendo construir un pueblo continente, queriendo construir un polo de referencia mundial, un bloque mundial que pueda por qué no competir con Europa, con Asia, con los Estados Unidos; pudiéramos vernos como parte de la estrategia de los otros bloques.
Esto es lo que con todo derecho señor Presidente Uribe alarma, no sólo a los Presidentes sino a los pueblos, de manera que lo que tenemos que hacer es precisar exactamente de qué se trata, de qué presencia estamos hablando.
El Perú ha tenido presencia y ayuda norteamericana en transportes, en helicópteros, en algunos laboratorios para el análisis de las drogas y de los insumos químicos desde hace mucho tiempo, pero jamás hemos pensado que puedan venir bombarderos invisibles o radares esféricos al Perú, o ser muelle para los portaviones atómicos. Si eso fuera así yo sentiría que habría excedido mis funciones y traicionado la esencia de la defensa del Perú y de Sudamérica involucrándola en un conflicto internacional.
Eso es lo que alarma y yo creo que podemos precisar claramente aquí y ahora de qué se trata y cuáles son los instrumentos de los que estamos hablando, porque si fuera lo primero; suscribiría lo que ha dicho el señor Evo Morales, rechazo.
Si es lo segundo, no lo considero de enorme gravedad y sí puede estar dentro de la lógica del manejo que cada uno de nuestros países puede tener. Entonces, creo que es una excelente oportunidad partiendo de este concepto, poner las cartas sobre la mesa y decir de qué se trata. ¿Son camiones son helicópteros, son tractores, son bombarderos invisibles, son satélites, qué es?
Y esto yo se lo creeré al Presidente Uribe, no lo voy a creer de una carta difundida de una o de otra manera o de la expresión del Presidente Obama, que es Presidente de su país, de su potencia y de su pueblo continente.
Decía que es una buena oportunidad para que reflexionemos sobre cómo avanzar porque aquí se ha hecho una exposición interesante desde el punto de vista militar, que es la profesión del Presidente Hugo Chávez, aunque hoy día nos ha sorprendido y emocionado porque nos ha dicho que ya la voz necesita de mayores micros y que es corto de vista, y que el peligro es que puedan dominar el petróleo. Hombre, para qué van a dominar el petróleo si usted lo vende todo a los Estados Unidos. Fue broma.
Hay dos paradojas, hay dos paradojas en nuestra UNASUR últimamente. Primero, me entretuve analizando los cinco años anteriores a la constitución de UNASUR, ya en el 2004 y los cinco años posteriores a la constitución y resulta que hay más conflictos, más desavenencias, más adjetivos y más enfrentamientos entre nuestros países que cuando no existía UNASUR. Explíqueme usted qué extraña coincidencia es ésa.
Y en segundo lugar, al existir más conflictos tenemos una imagen deteriorada del continente en el exterior. Esto me preocupa mucho, y por falta de respeto entre nosotros, por sobra de adjetivos, estamos perdiendo lo que hemos podido construir, que es un mayor respeto internacional en torno a la unidad de América del Sur.
Fíjense, no hemos superado todavía el conflicto de Ecuador, Colombia, Venezuela que suscitó la reunión de Santo Domingo, todavía está allí y dentro de un tiempo habrá otra reunión para intentar solucionarlo y como ese otros conflictos que van surgiendo; ¿por qué?, porque la segunda paradoja de nuestra reunión es que venimos, pero hacemos como vulgarmente se dice lo que nos da la gana después, porque no hay un consenso vinculante. Hay simplemente un consenso amical y ni siquiera hay el derecho de no estar de acuerdo. Uno debe estar incluido en el acuerdo consensual y eso vuelve gaseosos los documentos.
Yo recibí un documento muy simple, creo que era una propuesta argentina, después hubo una propuesta ecuatoriana en dos versiones. Esta mañana la propuesta se había alargado hasta casi tres páginas porque estaba entrando el consenso y esa propuesta, si se aprueba, nadie la va a entender en el mundo. No tiene sentido, ni pies ni cabeza.
Lo que nosotros debemos lograr de esta circunstancia es acelerar y profundizar el proceso de integración de UNASUR y concretamente en este tema para no hablar de instituciones que nos obliguen por alguna forma a vincular nuestra actuación a lo que aquí se acuerde, aunque creo sería bien recibido por todos nuestros pueblos.
Pero yo creo que anteriormente hemos creado un Consejo de Defensa y esta es nuestra propuesta: hemos creado un Consejo de Defensa con mucha expectativa y mucha esperanza a iniciativa de Brasil y creo que ese Consejo de Defensa que nos representa a todos puede naturalmente analizar, verificar cualquier tipo de negociación con terceros países ajenos a Sudamérica; pero además cualquier tipo de alianza militar bilateral que exista entre nosotros para fomentar la confianza mutua que deba existir y porque no de edificar para ganar la confianza de todos en el proceso de compras en el que estamos.
Realmente es vergonzoso que Presidentes que decimos actuar por el pueblo hayamos comprado el año pasado 38.000 millones de dólares en armas, es vergonzoso, 38.000 millones de dólares es más que suficiente para solucionar la vida de cientos de millones de familias en el continente; y hablando de integración y reunidos en la hermosa Bariloche saldremos de aquí a comprar más armas.
Por consiguiente, creo que el Consejo de Defensa debe comenzar a operar a través de un mecanismo de verificación al que nadie puede negarse, por lo menos el Perú no se niega, un proceso de verificación de qué tenemos, y un proceso de verificación, con perdón de mi buen y excelente amigo Álvaro Uribe, que vea realmente en qué consisten estas bases que han motivado, bases o apoyos o presencias o transportes, que han motivado nuestra reunión en este momento.
Por eso es que creo que debemos avanzar haciendo cada vez mas vinculantes nuestras reuniones, o debe haber un mínimo de vinculación o por lo menos debe permitirse a quien sale de aquí decir, no estoy en el consenso. No formo parte del consenso de este tema. Bueno, estamos de acuerdo que no estamos de acuerdo ese en un principio democrático universal, entonces yo veo, Presidente, una oportunidad estupenda en esta reunión para avanzar a partir de un problema, solucionarlo avanzando por construir mejor nuestra integración.
Yo no dudo que el Presidente Uribe sea un patriota latinoamericano, claro heredero de Santander dice alguien más pero no dudo que el Presidente Uribe quiera pasar a la historia como un hombre que solucionó problemas terribles que yo he vivido en Colombia, de la violencia encarnizada, feroz y criminal de múltiples orígenes, pero sí creo que no haría mal al continente que una Comisión de Verificación nuestra tuviera lugar in situ para mirar, yo lo permitiría en mi país, yo no pido nada que no haría, y yo permitiría que sea a la vista de todos nosotros. Creo que eso fortalecería enormemente nuestra UNASUR.
(Presidente Correa) usted ha interpretado muy bien el tema y respaldo su añadido, pero dejé en el tintero un tema que si me interesa mucho; claro, antes exigimos una corresponsabilidad de los Estados Unidos en el tema de las drogas porque era el gran mercado, ahora el gran mercado se constituye también por Asia, Europa, pero el gran mercado creciente está dentro de nuestro continente también. Lo doloroso es que del Perú salen a través en el vientre de personas.
Nosotros tenemos una, Presidente Lula, una triste cantidad de ciudadanos brasileros que estaban saliendo hacia Sao Paulo y a diferentes ciudades de Brasil. ¿A dónde voy?, ¿Por qué tenemos cada vez que hablamos de ayuda en la lucha contra las drogas que referirnos solamente a los Estados Unidos?
Yo no tendría ningún problema en ver como se constituye un cuerpo de acción policial militar de lucha contra el narcotráfico constituido por brasileros, argentinos, chilenos, colombianos y que actúe dentro del país en alianza con el Perú y que tenga esas bases, ¿por qué, si estamos construyendo la Unión Sudamericana no tenemos un cuerpo de acción concreto que pueda luchar contra este flagelo que será dentro de poco el peor flagelo de nuestra juventud?, eso lo dejo para alguna otra reunión.
Pero, si tenemos cascos azules, hemos tenido en la OEA que entraban a los países a veces con mala dirección, ¿por qué no constituimos nuestros cascos verdes sudamericanos?
FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN
|