Palabras del Ministro de Relaciones Exteriores, José A. García Belaunde, con motivo del 40 Aniversario de la Comunidad Andina
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Oficina de Prensa y Difusión
Lima, 26 de mayo de 2009
Señor Secretario General de la Comunidad Andina,
Señor Ex Presidente de la República,
Señores Viceministros,
Señores Embajadores,
Señores Parlamentarios,
Amigos todos,
Para quien ha pasado 16 años de su vida adulta en esta casa, ¡que grato poder hablar en su 40 aniversario!. Para alguien profundamente comprometido con la integración y formando parte de un Gobierno cuyo partido ha tenido como eje y norte de su actividad, la integración; qué importante poder decir algunas cosas en una fecha como hoy.
Jorge Valencia nos hablaba del sueño que tuvieron estos Presidentes, Ministros y Negociadores de finales de los sesentas. Y realmente sí era un sueño, porque nada había en nosotros que nos llamara a unirnos, salvo un mensaje del pasado, del Libertador, que había sobrevivido y permanecido en la consciencia colectiva de los hombres y las mujeres de este continente, de esta región. A diferencia de la Europa que quería un “nunca más” después de una guerra con 50 millones de muertos o que ya tenía entre sí desarrollados vínculos de comercio, de inversión, etcétera, a través de los siglos, y que cuando no había carreteras, los ríos servían como medio de transporte para el comercio de los bienes. Nosotros en cambio, no teníamos nada de eso. Habíamos vivido durante la Colonia y toda la República de espaldas unos a otros; por consiguiente, sí fue un sueño y ese sueño fue traducido en una voluntad política y esa voluntad política hizo posible este esfuerzo que 40 años después alienta, que 40 años después promete.
Pero 40 años no son 40 años lineales, perfectos, que van de lo menos a lo más; son 40 años de crisis y auges. Crisis hemos tenido antes y las tenemos ahora, y ello no nos debe desanimar.
Quizá debemos pensar bien en estos primeros 40 años y sacar conclusiones de esa experiencia. Quizá recordar, quizá pensar cómo eran los años 70 cuando todo esto empezó. América Latina era una región también con diferentes opciones políticas y económicas, los países de América Latina recién empezaban a buscar caminos de entendimiento entre ellos. Hoy que está de moda hablar de Cuba, habrá que decir que ya el año 70 habíamos empezado por romper con el esquema de exclusión impuesto por la OEA en el año 62 y lo hicimos aprobando un principio, que fue un norte para todos nosotros, el del pluralismo ideológico. Fuimos entonces capaces de trabajar e integrarnos a pesar de las diferencias porque teníamos cosas en común.
Luego en los años 80 América Latina tuvo la famosa crisis de la deuda y la llamada década perdida y obviamente eso tenía que reflejarse también acá en el proceso de integración, ¿Qué hicimos entonces?, ya que no podíamos hacer integración porque todos los países estaban pasando por esta crisis tan severa en donde había que acumular todas las reservas posibles para poder pagar la deuda; decidimos hacer cooperación, una inmensa cooperación entre nosotros, que permitió salvar el proceso, y no retroceder, mantener lo que se había obtenido y trabajar otras áreas.
También en los años 90 tuvimos nuestra crisis por la diferente apreciación sobre lo que debía ser el proceso de integración y la relación con el mundo; entonces, logramos crear las condiciones para darnos la flexibilidad suficiente que permitiese avanzar en una dirección a unos, sin liquidar el proceso de integración.
Esa ha sido nuestra historia y ahora tenemos también una crisis, producto de diferentes enfoques, de diferentes percepciones, de diferentes opciones políticas y económicas; debemos rescatar nuestra vieja tradición de pluralismo ideológico, de respeto a la diversidad, de capacidad de avanzar en la misma dirección con la agenda que a todos convoque; y dejando consolidar un espacio, aquel quel hemos logrado en 40 años.
No hagamos saltos hacia delante o fugas hacia delante, pues no conducen a ningún lado. Veamos nosotros qué es lo que tenemos, veamos qué es lo que hemos logrado conseguir en estos años y veamos también qué es lo que podemos hacer: una nueva agenda de acuerdo a los tiempos, rescatar los viejos principios que nos permitieron salvar el proceso de integración frente a amenazas que hubo en el pasado y apostar al futuro. El futuro siempre será mejor, al menos en nuestros sueños de integración.
Y ese es el planteamiento que quiere hacer el Perú y ese es el planteamiento que va a orientar la Presidencia que me corresponde asumir. Todos juntos en un respeto a nuestras diversas opciones y a nuestras diversas maneras de encarar el mundo y la integración con el mundo.
En esta propuesta está la idea, finalmente, de que la integración no es un cartabón o doctrina cerrada sino es la posibilidad de crear todos los días nuevas formas de estar unidos con nuestras propias peculiaridades.
Gracias por esta masiva concurrencia que habla del espíritu que alienta en la sociedad peruana en sus diversos estratos, respeto a la integración. Gracias Jorge por esta convocatoria y por la presencia de gente tan importante como un soñador, Valencia Jaramillo. Gracias a todos ustedes porque una vez más nos podemos encontrar en este espacio que es la casa común y esta casa va a sobrevivir, la vamos a hacer sobrevivir con el esfuerzo y el concurso de todos.
FIN DE LA INTERVENCIÓN DEL MINISTRO
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