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POLITICA |
Cooperación y conflicto
Alvaro Rojas Samanez
En las relaciones de los países, esos vocablos resultan las palabras-clave. Allí se condensa todo : historia, vecindad, vínculo. Lo que se tiene y lo que falta.
Perú y Chile no son ajenos a esa dicotomía. No lo fueron ni siquiera cuando, al sur del continente, había solo una capitanía general y en Lima uno de los principales virreinatos de la América bajo dominio español.
La historia acerca y aleja a ambas naciones. Paz Verónica Milet, coordinadora del área de estudios internacionales de FLACSO-Chile, habla de "una relación fluctuante, afectada permanentemente por la herencia del pasado". Ignacio Basombrío, destacado analista internacional peruano, pregunta "¿ Chile y Perú tienen un futuro común?" y reflexiona "...a lo largo de demasiados años se ha enfrentado el presente con el pasado, con el riesgo de perder el futuro".
Las dos versiones coinciden en la fuerza -sobrecogedora- del pasado en la historia . Jorge Basadre , en "Infancia en Tacna", escribió "...de niño, el Perú fue para mi, como para muchos, lo soñado, lo esperado, lo profundo; el nexo que unía a la lealtad al terruño y el lugar que invasores querían cortar; la vaga idea de una historia con sus fulgores y sus numerosas caídas y la fe en un futuro de liberación".
La percepción chilena es otra, muy diferente. Algunos inclusive resaltan la "existencia de una nueva arrogancia". Citado por Paz Milet, el sociólogo Jorge Larraín decía - "La Tercera " de Santiago ( 20 de setiembre 2004)-- "...hemos acentuado más, en el último tiempo, aquello que nos separa del resto de América Latina.". Ese intento por "diferenciarse de su vecindario", Larraín lo atribuye " a un discurso triunfalista, nacido en los 80, que nos lleva a distanciarnos de otros países, que no han aplicado las recetas como nosotros".
¡ Qué diferencia de perspectiva y visión ¡
Por esa razón, y más allá de la alianza comercial entre empresarios peruanos y chilenos, los desencuentros y discrepancias, que los medios de comunicación consignan, reflejan la percepción cotidiana de un gran conflicto . En esa dimensión - que algunos atribuyen a estructuras culturales más que a episódicas desavenencias- parece no tener ninguna relevancia el hecho que Perú sea hoy la primera plaza de la expansión comercial mapochina. En el 2006, esa cifra alcanzó el 27% del flujo de la inversión chilena en la región.
El tema de la relación con Chile no debe ser vista, únicamente, desde la perspectiva de los negocios, por muy importantes que sean. Existen asuntos que deben extraerse de la abstracción y trasladarlos hacia lo objetivo y concreto. Por ejemplo : el patrimonio cultural llevado a Santiago luego de 1879 y exhibido en museos santiagueños con el solo dato - muy revelador- " Circa 1879". Para nosotros, ese es el meollo de lo que Basadre cuenta. Para ellos, la visión esencial, a la que se refería el sociólogo Larraín, parece depositarse en la inversión de las farmacias o los multicines de los centros comerciales.
s ahí, creo, donde se debate la relación peruano-chilena de cooperación y conflicto, de pugna y encuentro , aunque los negocios estén bien anudados y el dinero fluya libremente de un banco chileno a una inversión aquí . Una relación que nosotros preferimos mirar con la sabiduría evocadora de Basadre y no con el "discurso triunfalista nacido en los 80" que menciona el sociólogo chileno Larraín.
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