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ECONOMIA |
Integración de los gasoductos en el
Cono Sur
Álvaro Rojas Samanez
En la última semana del año 2006 Lima fue escenario
de una importante reunión, organizada por el Banco Mundial,
donde se presento el Informe Final del estudio sobre “Estrategía
de integración de la red de gasoductos del Cono Sur”.
El documento fue debatido por sus autores -la consultora Pricewaterhouse
Coopers y Montamat & Asociados-con representantes oficiales
de Perú, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay,
buscando tener una versión que consigne las iniciativas,
observaciones y propuestas nacionales , que sirvan para poner en
marcha el proceso de integración de mercados del gas natural,
a partir del año 2009.
El objetivo esencial, tal como se plantea a lo largo del documento
y se expuso en las reuniones realizadas por los consultores y expertos
del Banco Mundial, es retomar la gestión del denominado “anillado
energético” y avanzar hacia la unión comercial.
La intención es balancear la demanda existente con la oferta
requerida y proporcionar, a los países productores con excedentes
para exportación, la opción de “monetizar”
sus recursos y “encadenar” los esfuerzos para abastecimiento
permanente de gas en la región.
El estudio, que se convierte en una herramienta que impulsará
las opciones de cobertura para naciones que necesitan garantizar
fuentes de las abastecimiento, puede ayudar a los países
en proceso de exportar gas en forma significativa.
La reunión en Lima acordó definir el marco normativo,
la revisión detenida por cada país y enviar comentarios
en fecha cercana. El moderador de la discusión fue el experto
del Banco Mundial, Eleodoro Mayorga quien es el Gerente del proyecto
de integración gasífera del cono sur.
Antecedentes
Los ministros de Energía y/o Economía y Finanzas
de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, en
julio del año 2005 solicitaron asistencia al Banco Interamericano
de Desarrollo (BID) y al Banco Mundial, para llevar adelante, a
través de la cooperación internacional, “ un
esfuerzo que permita el diseño de un marco institucional
que haga viables los proyectos de inversión y la participación
del sector privado en el proyecto de gasoducto sudamericano”.
El BID procedió a apoyar la preparación de un documento
marco conteniendo principios básicos para los gobiernos.
El Banco Mundial decidió facilitar recursos y “dirección
para un estudio de los aspectos técnicos, económicos,
ambientales y financieros relativos a la integración”.
A los países que hicieron la petición,desde el inicio
se sumó Bolivia.
¿Por qué deciden participar los países?
Los que son importadores, por el hecho de reconocer la importancia
de asegurar fuentes de energía crecimiento económico.
Los productores, por la opción de “monetizar”
recursos naturales y convertirlos en fuente que sirva para financiar
el desarrollo.
-Argentina tiene una industria gasífera con inserción
del gas entre sus fuentes primarias. Exporta gas primordialmente
a Chile. Por retraso en su inversión ha vuelto a importar
gas, aunque en cantidades menores. Recientemente aceptó un
incremento en le pago por gas procedente de Bolivia, que mencionó
expresamente la imposibilidad de venderle “una molécula
de gas a Chile”.
-Bolivia posee las segundas reservas más importantes de
la región y se ha propuesto desarrollar la industria del
gas en lo interno, y generar condiciones para convertirse en centro
distribuidor. El requisito esencial boliviano es producir las inversiones
suficientes para “desenterrar” el gas, conectarlo al
circuito y ubicarse en el mercado. Los analistas señalan
que, con el ritmo de incremento de sus divisas, luego de la nacionalización,
ese empeño puede dilatarse, salvo una alianza con un socio
financiero de alto nivel (¡Venezuela?) a un suministro mayor
al Brasil .
Para diversificar la generación eléctrica y uso industrial,
Brasil es el único país que desenvuelve varias estrategias
simultáneas, destinada todas a garantizar acceso al gas para
su vasto territorio y su enorme industria. Una de esas tareas tiene
que ver con la prospección en países como Perú,
exploración conjunta con Venezuela en el norte del continente
y afianzar sus convenios comerciales con Bolivia. También
estudia la participación activa en la industria petroquímica,
especialmente en el sur peruano, mirando al Asia Pacifico. Brasil
es la gran potencia energética de la región.
-Chile desarrolla una industria de gas natural en base a la importación
desde Argentina y la construcción de la infraestructura para
regasificar gas en el sur. Ha adelantado un proyecto en Quintero,
que estaría listo del 2008 y costaría alrededor de
400 millones de dólares a cargo del consorcio ENAP, Endesa,
Metrogras y Biritish Gas. Chile necesita asegurar abastecimiento
a mediano y largo plazo. Un proyecto, que maneja ENAP, considera
tratos con Trinidad y Tobago, Indonesia, Nigeria y Rusia, países
productores del gas natural. Ello resulta crucial para crucial para
Chile por su gran dependencia de fuente energética externa
: desde 1977, un tercio de la energía que consume viene de
Argentina. Chile participó en el estudio con cuatro funcionarios
procedentes de la Comisión Nacional de Energía.
-Perú ha iniciado un desarrollo de la industria del gas,
en el mercado doméstico, con reservas disponibles por encima
de su demanda interna y hasta por 20 años. Busca nuevos yacimientos
en la zona de Camisea, asociado con Petrobrás y Repsol YPF.
Además construye una planta de licuefacción en Ica
y planea cuatro ductos regionales, uno de ellos hacia Cusco (En
Sudamérica, la única zona no vinculada por gasoductos
es la que se ubica entre Perú y Chile). En Tocopilla está
ubicada la sede de una futura planta de regasificación, pieza
clave en el caso de que se concretase la integración e los
mercados.
Paraguay y Uruguay requieren el gas para reducir la dependencia
del combustible importado.
Según un documento de trabajo, el proyecto:
· Aumentaría la confiabilidad de los sistemas integrados
y la seguridad del suministro;
· Promueve compromisos institucionales para afianzar la estabilidad
de las reglas de juego;
· Incrementa el aprovechamiento de recursos energéticos
comunes.
· Posibilita la integración gas/electricidad;
· Eleva la escala de los mercados energéticos y el
atractivo para las inversiones en el sector;
· Potencia la integración económica y comercial
de los países de la sub región;
· Promueve la formación de actores regionales (públicos
y privados) en los mercados energéticos;
· Promueve la competencia Inter – cuencas al considerar
un mercado mayorista de gas natural.
Entre sus desventajas, se señala que el proyecto:
· Limita los márgenes de discrecionalidad de las
políticas regulatorias nacionales y condiciona las opciones
de desarrollo nacional autárquico;
· restringe las opciones nacionales de autoabastecimiento
energético;
· debilita las posiciones dominantes de algunas compañías
nacionales en los mercados domésticos; y
· debilita y disminuye las posibilidades nacionales de mayor
fortaleza negociadora en relaciones bilaterales no integradas;
En la reunión se expuso, que en los países hay demandas
crecientes de gas natural las cuáles que, además de
satisfacer el mercado doméstico, pueden sostener proyectos
orientados a la exportación. Por ello, de acuerdo con el
documento y los expertos, es que se propone potenciar el sistema
de gasoductos y avanzar en la integración.
Entre los gasoductos a construirse estaría el de Humay (Chincha)
hacia Tocopilla (Chile), o algún otro trazo alternativo que
permita la forma más adecuada para cumplir los planes del
Perú y conectar sus reservas de gas a mercado sudamericano.
Este sería el tema crucial del proyecto : los demás
ductos serían ampliación de los existentes (cuenca
noroeste Paraguay – Rosario – Asunción, Uruguayaza
– Porto Alegre y los de Paysandú – Colonia –
Montevideo).
Según el informe los montos de inversión requeridos
se estiman en capitales del orden de 1,000 millones de dólares
anuales para cumplir el proyecto, siempre y cuando haya aprobación
unánime de los países.
Otro punto significativo del trabajo radica en la necesidad de
mejorar las propuestas para auditar reservas de modo que sea factible
conocer la magnitud de reservas y no se corra riesgos por escasez.
Un asunto pendiente es definir las reglas de juego y marcos legales
estables que reduzcan el factor riesgo. Todo ello se encuadra en
el diseño del marco normativo, cuya aprobación sería
el siguiente paso en el esquema de trabajo propuesto.
Todo ello, se dijo en la cita de Lima, demanda “ el compromiso
de los gobiernos para facilitar recursos, tasas competitivas y soporte
tributario” .También corresponde a cada gobierno “sopesar
ventajas y desventajas, en su decisión soberana y en base
a políticas públicas y de integración”.
Se cree que el año clave es el 2009, lo que presupone “compromisos
nacionales y acuerdos conjuntos, adecuación de marcos regulatorios
y no comprometer recursos disponibles de gas para proyectos ajenos
al circuito sudamericano”. Ese último punto se mencionó
como uno de los escollos fundamentales del “anillo”
energético que, como se sabe, desde el momento inicial resultó
ser una iniciativa fuertemente impulsada por Chile.
En este momento, mientras se toma decisiones de política
a nivel de cada nación, el compromiso del equipo que coordina
el Banco Mundial – con la participación de funcionarios
del Sector Energía e Hidrocarburos de las siete naciones
– es el de culminar la construcción del marco regulatorio
común. El siguiente paso sería empezar a elaborar
proyectos individuales.
Una nueva reunión del grupo de trabajo se ha fijado para
el primer trimestre del año 2007. En el ínterin, los
impulsadores del mercado integrado de recursos gasíferos
realizan presentaciones del informe ante expertos nacionales de
los países participantes.
PRN
21/11/05 |