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EDITORIAL
La economía peruana al inicio de un nuevo gobierno
Alejandro Deustua
21 de Agosto de 2006
Aunque bajo patrones de inserción vulnerables, el gobierno
del presidente Alan García se inicia al amparo de los mejores
fundamentos económicos registrados por el Banco Central en
los últimos años. En términos de perfomance,
éstos superan el promedio de la expansión latinoamericana
que, por segunda vez en un cuarto de siglo, encadena cuatro años
de crecimiento consecutivos (CEPAL (1)).
En efecto, en el semestre que antecedió a la toma de posesión
del presidente García, el Perú creció 6.6%
según el Banco Central (2) Y aunque la expansión global
sea el factor determinante de la mejora de la perfomance, ésta
se ha visto mejorada cualitativamente por tres factores locales.
Primero, el crecimiento ha sido fuertemente impulsado por el sector
no primario (7%) que ha superado al primario (2%) compensando marginalmente
el crecimiento por exportaciones tradicionales estimuladas por la
demanda externa y el fuerte aumento de los precios internacionales.
Ello ocurre a pesar de que el crecimiento de las exportaciones
tradicionales (que, en términos absolutos constituyen alrededor
del 65% del total) superaron al incremento de las no tradicionales
(tasas de 50% vs 19%) en el primer trimestre (ello no obstante,
el Banco Central reporta que en el primer semestre las importaciones
crecieron más que las exportaciones en una relación
de 7.5% vs 1.5% en referencia al mismo período del 2005).
De otro lado, a pesar de que el fuerte impulso de las exportaciones
de bienes primarios sigue patrocinando una inserción externa
extremadamente concentrada y vulnerable, el hecho es que los términos
del intercambio siguen creciendo por el diferencial de precio (en
el primer semestre el índice fue de 2.5%).
Segundo, el crecimiento del PBI en el segundo semestre reportó
una creciente participación del mercado interno. Así
la demanda interna (8.4%) creció más que el producto.
Y en consecuencia el consumo privado aumentó 5.4% (aunque
el consumo publico -8.4%- creció más) y la inversión
privada subió fuertemente (20.11%) superando el embalaje
de la inversión pública (11.9%).
Tercero, aunque las tasas de crecimiento del mercado interno sigue
siendo insuficientes para generar desarrollo sostenible, el hecho
es que éstas se han reflejado en un decrecimiento del desempleo
en el segundo trimestre (8.5% según el Inei).
Esta mejora de la calidad del crecimiento se ha dado en un entorno
interno de menor vulnerabilidad reflejado en el crecimiento de las
reservas (US$ 15079 millones) a pesar de que el Banco Central ha
intervenido fuertemente en el mercado en agosto para evitar la excesiva
apreciación del sol y la caída del dólar (la
tasa de cambio interbancaria es de 3.22) por mayor ingreso de divisas.
Este incremento se vio favorecido por un superávit de cuenta
corriente de 2.5% del PBI en el segundo trimestre y un impulso exportador
mayor a principios del tercer trimestre que se inicia.
Si el compromiso con la estabilidad cambiaria es claro, lo es también
con la disciplina fiscal a pesar del incremento del gasto y de la
inversión pública (el superávit fiscal del
segundo trimestre fue de 5.6% del PBI).
Este saludable cuadro de situación se ha visto recompensado
con una caída del riesgo país (133 puntos básicos
de spread del Embi) a niveles cercanos al récord histórico
(128 puntos). Complementado este resultado por un relación
deuda/PBI de 35% (vis a vis 80% en el caso boliviano, p.e.), la
expectativa de mejora de calificación crediticia a BB+ se
ha incrementado (Fitchs anuncia esa posibilidad hasta un escalón
por debajo del grado de inversión).
Sin embargo, en tanto la perfomance de la economía peruana
está en línea con el buen momento de la economía
latinoamericana, estos índices no son excepcionales en términos
relativos.
En efecto, aunque en el 2005 Suramérica (5.4%) creció
más que México y Centroamérica (4.1%), el Caribe
creció todavía más (6.5%). La dimensión
de la perfomance disminuye todavía más frente al Asia
y se relativiza en el contexto de una economía global en
crecimiento moderado (3.5% en el 2005 según la CEPAL) o en
uno algo más dinámico (según el FMI el crecimiento
global fue de 4.8% en el 2005 con proyección a 4.9% en el
2006).
Ello implica un desafío complejo para el gobierno del presidente
Alan García. De un lado, debe superar la perfomance actual
para incrementar los niveles de desarrollo, competir con el Asia
y mejorar la inserción externa manteniendo la disciplina
económica. Y del otro, debe incrementar el gasto social que
permita que la perfomance no sea alterada por inestabilidad política.
La tarea será aún más compleja en tanto que
los riesgos contextuales de una desacaleración por corrección
anti-inflacionaria (alza de las tasas de interés), mayor
incremento de los precios del petróleo en un contexto de
seguridad deteriorado (especialmente en el Medio Oriente) y/o de
una mayor devaluación del dólar frente a la persistencia
de los desequilibrios globales no pueden ser, por reiterativos,
infraestimados.
(1) CEPAL: Estudio Económico de América Latina 2005-2006
(2) Banco Central de Reserva del Perú: Resumen Informativo
33, 18 de agosto de 2006
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