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DESARROLLO Y OTROS ASUNTOS |
Reto para el Nuevo Gobierno
¿Y la Regionalización?
En medio de la presente etapa de aprestos electorales y de renacimiento
de nuevas esperanzas por un “buen gobierno” con capacidad
de avanzar sustantivamente en el camino del desarrollo y la equidad
distributiva para todos los peruanos, es necesario meditar en la
suerte de un proceso nacional de vital importancia que ha quedado
aparentemente detenido en un mar de incertidumbres y progresivo
alejamiento de la agenda de los temas prioritarios del país.
Nos referimos a la regionalización que es vía obligada
para alcanzar una auténica descentralización.
Luego del referendo para la creación de las macro regiones
y sus lamentables resultados, poco a poco en los medios gubernamentales
y en los propios dirigentes de la política nacional, ha cundido
el desánimo casi generalizado. En el último CADE Empresarial,
los candidatos participantes dijeron poco o evitaron precisiones
sobre el tema, olvidando que lo avanzado en materia de descentralización
durante los últimos años ha despertado expectativas
y crecientes requerimientos ciudadanos en las regiones y en los
gobiernos municipales locales. El Gobierno no ha desactivado, por
ahora, la complicada maquinaria burocrática que no cumplió
con activar y apoyar los procesos hacia las macro regiones y en
consecuencia se seguirá gastando altos presupuestos de origen
externo en estos organismos ubicados naturalmente en la Capital.
¿Porqué ha sucedido en los últimos meses esta
debacle descentralista? Los observadores y especialistas coinciden
en afirmar que se debe a un conjunto acumulativo de factores. En
primer lugar, la Ley de bases de la regionalización y los
otros instrumentos establecidos para normar el proceso, tienen múltiples
carencias y falta de una concepción global del tema, mas
defectos de concordancia instrumental y suficientes capacidades
operacionales de implementación, ahora más visibles
a la luz de las propias consultas electorales regionales recientes.
Debe reconocerse, en beneficio de los legisladores, que dispusieron
de un tiempo muy breve para en pocos meses preparar adecuadamente
la legislación suficiente. Los apresuramientos y entusiasmos
prematuros, han llevado en gran parte a abortar un proceso histórico
que merecía las mayores precisiones de diseño, siembra
oportuna de consensos inevitables y mayor autonomía con la
participación social de base, en particular de los gobiernos
locales.
La superación de las limitaciones y la creación de
un sistema legal práctico y facilitador de decisiones de
orden institucional, financiero y promotor, requiere determinar
pronto, por parte de las fuerzas políticas y sociales que
compiten en la justa electoral, el planteamiento de las formas de
revisión o modificación de la base legal del proceso
a través del nuevo Parlamento por elegir; reformas constitucionales
aplicables o la preparación de una nueva “Carta Magna”
que puedan recoger las propias experiencias de los últimos
años y una visión renovada de los mecanismos necesarios
dentro de un Estado reformado seriamente, a través de nuevos
desarrollos metodológicos, generación de estrategias
suficientes para encausar un proceso largo, complejo y difícil
y de las precisas acciones actuales para arribar en cada caso, al
perfeccionamiento de las vías necesarias para disponer de
nuevas entidades regionales capaces de construir las perspectivas
que todo el país espera de la regionalización.
Finalmente la consideración de los contenidos económicos
y las rutas de viabilidad que ellos requieren, son temas de primer
orden en una renovada visión de la descentralización.
Cada región implica en realidad un nuevo “espacio económico”,
antes que solamente el perfeccionamiento de sus capacidades institucionales
o políticas. Cada una –región o macro región-,
debe constituir una base para nuevas posibilidades de crecimiento
de la economía regional que es también nacional y
promoción de las sociedades deficitarias. El ejercicio real
de un sistema de planificación regional sobre líneas
nacionales es el medio más idóneo para avanzar prospectivamente
en misiones compartidas de localidades, el cumplimiento de responsabilidades
dinamizadoras y promotoras de las ciudades metropolitanas, regiones
y macro regiones viables, productoras y competitivas. Se trata de
alcanzar progresivamente mayores espacios económicos articulados
a través de cadenas productivas, ejes de desarrollo y su
acondicionamiento territorial a través de la identificación
de proyectos de inversión de mayores efectos multiplicadores
y en consecuencia, luego, del diseño de verdaderos programas
de inversión priorizados, para el mediano plazo y en lo posible,
identificación de fuentes o formas de financiamiento. En
casos eventualmente aplicables, es preciso también considerar
proyectos y programas regionales de alcance internacional con áreas
vecinas de otros países.
PRN.
31/12/06 |