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EDITORIAL
Inicio de año
Alejandro Deustua
15 de enero de 2005
Si a fines del 2004 la dimensión cataclísmica del
maremoto del sudeste asiático concentró la atención
de la comunidad internacional en ese desastre natural, a principios
del 2005 la respuesta de la cooperación internacional adquirió
una prioridad que parecía diluida. Potencias de diversas
capacidades (entre las que no destacan las suramericanas) han sumado
esfuerzos, hoy estimados entre US$ 3 y 4 mil millones, para paliar
el efecto inmediato de la catástrofe que ha costado 150 mil
vidas e iniciar la reconstrucción. Al respecto, la ONU procuró
centralizar la coordinación de la asistencia, el G7 promovió
el congelamiento de la deuda de los países más afectados
y hasta el FMI sugirió formas de aliviar el peso de las obligaciones
de esos países. Una nueva propensión cooperativa general
-especialmente, hacia los países en desarrollo- puede emerger
de este desastre.
Pero existen también limitaciones a la cooperación.
Las locales provienen de los propios países afectados en
tanto la imprevisión política que inhibió la
instalación de mecanismos de alerta temprana -que sí
existen en el Pacífico- fue acompañada de la indisposición
de los actores económicos del área a contratar seguros.
En consecuencia, la evaluación del daño y la sufragación
de los costos de reconstrucción tendrán un valor de
mercado menor al real.
La limitación externa a la cooperación proviene de
la natural predisposición de ciertas potencias a emplear
la cooperación humanitaria y de reconstrucción -que
siempre es un instrumento de política exterior-como mecanismo
de mejoramiento de imagen y de prestigio en circunstancias bélicas
opuestas por la opinión pública.
De otro lado, la nueva propensión coooperativa no ha recuperado
plenamente para la ONU el liderazgo necesario. En efecto, una investigación
interna ha confirmado en estos días malos manejos en la administración
del programa de petróleo por alimentos para Irak expresada,
entre otras cuestionables prácticas, a través de sobrevaluaciones
de contratos que beneficiaron a empresas privadas. Estos manejos
retroalimentaron el uso delictivo del programa de asistencia por
Sadam Hussein. En este contexto, el Secretario General ha nombrado
un nuevo jefe de gabinete proveniente del PNUD.
Mientras las investigaciones continúan, en el Banco Mundial
se hizo claro que su presidente James Wolfensohn no continuará
al frente de ese organismo. La regla no escrita que establece que
esa cartera debe ser ocupada por un norteamericano mientras la del
FMI corresponda a un europeo, no ha sido desafiada. El más
notorio candidato, el Secretario de Estado Colin Powell, sin embargo,
no ha expresado aún mayor entusiasmo al respecto mientras
Robert Zoellick, Representante Comercial de Estados Unidos y también
candidato, acaba de ser designado como segundo de la reemplazante
del señor Powel, la señora Condoleezza Rice. Opciones
para este puesto no faltan (algún funcionario de la Secretaría
del Tesoro, p.e.) pero grandes personalides, sí.
En la OMC, de otro lado, la ronda Doha no tiene cuándo retomar
su curso. La emergencia de cuatro candidatos (de Brasil, Uruguay,
Francia y Mauricio) para reemplazar al actual Director General,
Surpachai Panitchpakdi, en agosto próximo, agrega problemas
de gestión a los ya múltiples impedimentos negociadores.Como
consecuencia de éstos últimos (disputas entre países
desarrollados y en desarrollo sobre desmontaje de subsidios y acceso
a los mercados, por ejemplo) y de la nueva competencia por el poder
burocrático, difícilmente la ronda podrá reanimarse
a la brevedad a pesar de que el plazo para su finalización
(fines del 2004, comienzos del 2005) ya caducó. Los acuerdos
bilaterales o plurilaterales de libre comercio seguirán proliferando.
En el ámbito de la OEA, a las candidaturas a la Secretaría
General del canciller de México, Luis Ernesto Derbez, y del
Ministro del Interior de Chile, José Miguel Insulza, se ha
sumado oficialmente la del expresidente de El Salvador, Francisco
Flores. El señor Flores cuenta con el respaldo de casi todos
los centroamericanos, de la República Dominicana y con el
apoyo implícito de Estados Unidos (que desea un candidato
centroamericano). El señor Insulza estima un respaldo de
una decena de países en la región. El Perú,
luego de flotar la candidatura del Dr. Valentín Paniagua
ha reservado su derecho mientras no exista un consenso hemisférico
definido sobre el particular. Frente a tanta incertidumbre, el actual
Secretario General interino, el embajador norteamericano Luigi Einaudi,
podría culminar su carrera como el gran componedor de un
escenario nuevamente erosionado en el que, esta vez, los turnos
regionales (otra flexible norma no escrita) no se ha respetado.
En el Medio Oriente, la dimensión estratégica de la
elección de Mahmud Abbas como representante de la Autoridad
Palestina ha sido destacada tanto por la concurrencia electoral
de los palestinos (cuya magnitud no se ha precisado) como por el
inmediato contacto personal establecido por el Primer Ministro de
Israel, Ariel Sharon, con el propósito de considerar el relanzamiento
del proceso de la Hoja de Ruta. Esa disposición fue mostrada
también por el presidente Bush (que se declaró dispuesto
a recibir a Abbas cuando éste lo decida) y por los otros
integrantes del Cuarteto (Rusia, la Unión Europea y la ONU).
Sin embargo, la condición básica para que ello ocurra
-el efectivo esfuerzo palestino de control del terrorismo- ha sido
previsiblemente jaqueado por nuevos ataques suicidas antes de que
Abbas jure el cargo. La ley histórica de la zona -cada avance
del proceso de paz es seguido de una reacción terrorista
que lo intenta frustrar- se ha cumplido "religiosamente"
con la suspensión de todo contacto por los israelíes.
La reacción judía, sin embargo, quizás debe
leerse como un intento del nuevo gabinete israelí -que incluye
al laborismo de Shimon Peres-de no perder sustento en su opinión
pública para el eventual retiro de los asentamientos en Gaza
y parte de Cisjordania y de "comunicar" al señor
Abbas que se espera acción rápida de su parte en el
control del extremismo palestino (Abbas ya ha dado la orden de actuar
al respecto). Lo que no se le ha dicho públicamente al Presidente
electo es cómo se le piensa ayudar a estos efectos.
Y en Irak, ad portas de la elección parlamentaria de fines
de mes, la comisión norteamericana que investiga la existencia
de armas de destrucción masiva en ese país ha finalizado
su tarea certificando que no las hay. Aunque algunos medios sostienen,
con razón, que ello no implica que no las haya habido, que
hayan sido exportadas o que permanezcan ocultas, el hecho concreto
es que el gobierno norteamericano ha reconocido finalmente su negligencia
en el manejo de la inteligencia que condujo a la guerra. Aunque
la información original haya sido compartida por el Congreso
norteamericano y por el conjunto de los miembros del Consejo de
Seguridad (el argumento, cierto, del presidente Bush), el casus
belli expuesto por Estados Unidos en la ONU fue el de la existencia
de las armas y no otro. Estados Unidos y muchos otros gobiernos
tomaron una decisión de vida o muerte sobre la base de esa
información. Estados Unidos debe explicaciones a quienes
lo apoyaron y definir cómo va a controlar la implementación
de la doctrina de ataque preventivo (que ya ha sido incorporada
a la agenda de reforma del Consejo de Seguridad de la ONU) y la
ONU deberá definir políticas de cumplimiento de sus
propias resoluciones. Mientras tanto, la comunidad internacional
sigue obligada, por resoluciones del mismo Consejo, a brindar el
apoyo necesario para que la complicadísima estabilización
democrática de Irak se pueda llevar a cabo.
Para comenzar, el Jefe de Estado iraquí, Ghazi-alYawar, ha
realizado una visita a Francia. Las autoridades de aquella potencia
le han expresado su interés en contribuir a organizar las
instituciones iraquíes. Y no hay visos de que el Reino Unido,
Alemania -que entrena policías mesopotámicos- Canadá
o Japón, vayan a retirar su contribución a pesar de
que otros países como Polonia y Ucrania hayan decidido retirar
sus tropas del terreno.
En el Asia, el despliegue tradicional de factores de poder está
en dinámico desarrollo. Frente a la emegencia China, Japón
no sólo ha expresado ya apremios de seguridad convencional
(por ejemplo por la venta de armas rusas a esa potencia) sino que
ha ingreasado a competir por recursos rusos que China también
desea. A pesar de los diferendos territoriales (las Curiles), Japón
ha planteado a Rusia, respaldado por US$ 5 mil millones y otros
compromisos de inversión en Rusia, la construcción
de un oleoductuto que llegue directamente a su territorio. Los chinos
desean lo mismo mientras Rusia considera la posibilidad de que empresas
de ese país participen en la explotación del petróleo
y en la propiedad minoritaria de las empresas rusas vinculadas a
Yukos.
Mientras ello ocurre al otro lado del Pacífico, la subregión
andina -que desea ser estable interlocutor de integración
hemisférica, transatlántica y suramericana- inauguró
el 2005 escenificando sus propios terremotos políticos. En
Bolivia el incremento del precio de los hidrocarburos ha sido un
pretexto para disparar fortísimas movilizaciones, especialmente
en El Alto de La Paz y Santa Cruz que han jaqueado al presidente
Mesa. Éste no sólo ha amenazado con su renuncia sino
que anunció que no estaba dispuesto a emplear la fuerza en
caso de que ocurrieran excesos. Los manifestantes no son sólo
cocaleros (organizados en frentes de defensa) o indigenistas (confederaciones
compesinas) o altiplánicos sindicalistas (la COB), sino empresarios
orientales (la CAO, Cainco) y partidos políticos (el MAS,
el MNR, el NFR). Los polos se han juntado en protestas que van desde
inconformidad con el "desgobierno" (todos) hasta la presencia
"abusiva" de las trasnacionales (Aguas del Illimani en
el Alto y ahora la generadora de energía en La Paz). Para
agravar las cosas, los movilizados no sólo no aceptan la
sucesión presidencial (que recaería en el presidente
del Congreso) sino que promueven una inconstitucional convocatoria
adelantada de elecciones. Aún existe la posibilidad de diálogo
componedor en el vecino, pero el ciclo que quiso ser contenido en
octubre del 2003 con la renuncia de Sánchez de Lozada se
ha desbordado nuevamente. Además de la inestabilidad "natural"
que ese problema proyecta en nuestro país, está el
abierto apoyo que tanto el cocalero y candidato presidencial Evo
Morales como el indigenista Felipe Quispe han prestado públicamente,
a través de la TV peruana, al movimiento humalista (cuya
rebelión sólo ha sido condenada por 60% de la población,
según encuesta de la Universidad de Lima).
Y entre Colombia y Venezuela, como era previsible, el activismo
de las FARC y su escondido amparo por el régimen de Hugo
Chávez acaba de generar la peor crisis diplomática
y de seguridad entre esos dos países en mucho tiempo. Dos
factores nefastos han quedado a la vista: el uso de territorio venezolano
por los terroristas colombianos y la disposición colombiana
a emplear a mercenarios (o "cazarecompensas" extranjeros)
para combatirlas. El retiro del embajador venezolano de Colombia,
el requerimiento chavista a Colombia de disculpas formales y la
propuesta colombiana de discutir el problema con otros interlocutores
puede ser sólo la grieta visible de una falla geológica
que debe ser estabilizada a la brevedad en el norte de Suramérica.
Si la tolerancia colombiana con la ambigüedad venezolana (
y quizás con la pasividad andina) en materia contrasubvserisva
puede estar llegando a su límite, los medios empleados no
deben volver a utilizarse si no se desea un conflicto mayor en la
región.
A pesar de ello, la dinámica burocrática de los organismos
internacionales ha permitido que la CAN y la UE anuncien el inicio
de la fase de evaluación conjunta del proceso de integración
andino en Bruselas como etapa previa a la negociación de
una Acuerdo de Asociación que incluya un TLC entre los dos
grupos y que el Canciller peruano, en gira por Brasil, Argentina
y Uruguay, anuncie que la primera cumbre de la Comunidad Suramericana
de Naciones se realizará en marzo próximo en Montevideo.
Y mientras la subregión andina se desestabiliza, el Cono
Sur innova.. Aunque de manera extraordinariamente controversial
entre sus acreedores, Argentina acaba de emprender la mayor reestructuración
de deuda en su historia (involucra US$ 88 mil millones) a través
de un canje de bonos de tres tipos (par, cuasi par y premium) con
un fuerte castigode las acreencias. Se espera una aceptación
del 50% como mínimo para "salir del default" a
pesar de la beligerancia de ciertos bonistas (especialmente italianos
y japoneses). Los argentinos (no tenedores) apoyan la medida instrumentada
por un conjunto de bancos de inversión de primera línea.
El FMI ha decidido esperar el resultado del proceso de seis semanas
para entenderse nuevamente con las autoridades platenses. A pesar
del apoyo interno al canje se espera una fuerte y activa contienda
con los tenedores de bonos.
Mientras tanto Chile intensifica su dinamismo económico bilateral
iniciando negociaciones con la India para lograr un acuerdo de alcance
parcial que pueda, luego, evolucionar hacia un TLC complementado
las negociaciones que ya trabó con China, ahora su segundo
socio comercial. Por lo demás, los medios han anunciado la
publicidad de un documento del PNUD sobre desarrollo humano que
da cuenta del incremento de la sensación de poder del ciudadano
chileno basado en la posición asumida frente a Estados Unidos
en la guerra de Irak (oposición en el Consejo de Seguridad)
y de mejora de la inserción global (especialmente, a propósito
de la realización de la cumbre de la APEC).
Pero el conflicto bilateral también marca al Conos Sur. El
ministro de Industrias del Brasil acaba de plantear la reforma del
MERCOSUR y la revaluación de los escenarios norteamericano
y europeo sobre el regional a la luz de los problemas surgidos con
Argentina por salvaguardas y otras medias adoptadas por el socio
platense. El Ministro representa el sentir de los industriales brasileños
que parecen difererir de las prioridades de Itamaraty. De otro lado,
mientras Bolivia asegura el abastecimiento de gas de Argentina (aunque
falta definir el precio en este segundo convenio general), el corte
del suministro de gas argentino a Chile -que afectó fuertemente
a las generadoras del centro de ese país- confirma la existencia
de un problema estructural mayor en el acceso a la energía
por Chile y en el potencial de producción argentino.
Finalmente, además de la proyección diplomática
en la OEA, el Perú ha establecido con Francia un importante
vínculo de cooperación institucional a través
de la Comisión General Peruano-Francesa (en el ámbito
político, el tema central ha sido la renovación del
multilateralismo; en el económico el canje de deuda por inversión
-inicialmente formalizado en US$ 20 millones-, y en el de cooperación
técnica, la asistencia de la ENA francesa al proceso de regionalización
peruano). Además, en ejercicio de la presidencia del Consejo
Andino, la Cancillería ha iniciado acciones para desescalar
a la brevedad la crisis venezolano-colombiana. Y, en el ámbito
bilateral, el gobierno ha dado inicio a la negociación del
TLC con Chile. En su marco se establecería un mecanismo de
cooperación minera.
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