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DESARROLLO Y OTROS ASUNTOS |
Chile y el Anillo Energético Sudamericano
La visita realizada en los últimos días por los Ministros
de Energía de los países del MERCOSUR y Chile, para
obtener del Perú su disposición de exportar gas de
Camisea, es un tema que rápidamente ha alcanzado relevante
importancia tanto en nuestro país como en los demás
países involucrados. Se trata de un proyecto ambicioso con
un sentido integracionista de América del Sur, más
la posibilidad de apreciables ingresos que podría generar
a la economía nacional. Se ha denominado Anillo Energético
que puede aliviar la necesidad urgente que existe de disponer del
combustible que ha pasado a tener un valor estratégico para
el desarrollo de la sub región. En realidad, su concreción
podría vincular desde Pisco en el Perú por 1,200 kilómetros
hasta Tocopilla en Chile y luego empalmar con ramales existentes
entre Chile y Argentina, para seguir por Coronel Cornejo en Argentina
y luego hacia Uruguay a través de Casa Blanca y hasta Porto
Alegre en Brasil. El Perú ha solicitado la consideración
de la presencia de Bolivia en las gestiones internacionales en marcha.
El gestor principal de esta posibilidad ha sido Chile que requiere
con especial urgencia el suministro de gas, cuando su carencia afecta
el complejo minero situado en el norte alrededor de Antofagasta
y amenaza aún, con restricciones de abastecimiento a localidades
de la zona Centro y según los medios chilenos, incluso a
Santiago. Hace poco menos de un mes, el Ministro de Energía
y Minas de Chile visitó a su colega Glodomiro Sánchez
en Lima, junto a un numeroso grupo de empresarios interesados en
obtener abastecimiento para su país en “plazos breves”
dentro la relatividad de este concepto para proyectos de esta naturaleza.
La inversión aproximada para el gasoducto Pisco – Tocopilla
es de 1,200 millones de dólares, financiados por el sector
privado de Chile.
Una parte de la propuesta de Chile ha causado sorpresa en distintos
medios técnicos vinculados a la Energía. El Ministro
Rodríguez señala que parte del pago de Chile por la
recepción del gas, podría ser en canje por energía
eléctrica para el Sur del Perú. Las proyecciones de
demanda de electricidad y la existencia del sistema interconectado
a nivel nacional, no requerirían en este momento, la recepción
de electricidad de nuestro vecino del sur; en todo caso, más
adelante podría estimarse la construcción de las hidroeléctricas
de Lluta y Lluclla previstas en la ejecución del Proyecto
Majes II en el Departamento de Arequipa..
Hay algunos hechos políticos relevantes en el interés
de Chile por lograr un acuerdo con el Perú. A la falta de
abastecimiento de gas, se suma el hecho que en el mes de diciembre
se realizarán las elecciones presidenciales en las cuales
las encuestas continúan sosteniendo el triunfo de Michelle
Bachellet en representación de la Concertación de
partidos de la centro izquierda y miembro del mismo Partido Socialista
del Presidente Lagos. Sin embargo, la candidatura no prevista de
Sebastián Piñera por el bloque de centro derecha,
ha despertado ciertas inquietudes en el electorado. Antes del fin
de su mandato, con un alto posicionamiento en la opinión
pública (62% promedio de varias empresas encuestadoras) el
Presidente desearía superar el problema del gas que durante
los últimos años ha causado no pocos dolores de cabeza
a la Moneda, por la negativa de Bolivia a vender gas hasta que pueda
alcanzar una salida soberana al Océano Pacífico. El
interés de Lagos lo lleva a propiciar un encuentro presidencial
con el Presidente Kirchner de Argentina, realizado hace menos de
dos semanas en un punto de la frontera austral de ambos países
y colocar, en el marco del MERCOSUR, la propuesta conjunta al Perú.
Interés por la Región Sur
Una poderosa razón para analizar preferentemente la propuesta
de Chile o del “Anillo Energético” podría
ser favorecer el desarrollo de nuestra Región Sur, donde
el acceso al gas tendría una especial importancia, debido
a que la red primaria de distribución del gas de Camisea,
no incluyó a Arequipa (un millón de habitantes), donde
existen emprendimientos industriales, agroindustriales, pesqueros
y de cemento de interés macro regional. En Moquegua el gas
podría servir a la planta de generación eléctrica
de Ilo, más ser base de servicio eléctrico al complejo
minero del Sur y Tacna igualmente tiene diversos proyectos productivos
en marcha y la llegada de gas puede ampliar su capacidad productiva
en función del intenso flujo fronterizo comercial con Arica.
Capacidades Nacionales
Mientras tanto, el Ministerio de Energía y Minas ha conformado
los equipos que estudiarán las posibilidades técnicas,
económicas y financieras de los proyectos identificados en
el marco internacional. El Ministro Glodomiro Sánchez, ha
recordado en todo caso, que existen acuerdos en principio anteriormente
establecidos para la venta de gas a México que junto al sur
oeste de Estados Unidos conforman un mercado de grandes dimensiones.
Allí naturalmente se ha querido establecer operaciones de
largo plazo que suponen el crecimiento de la oferta exportable a
partir de la producción de por lo menos dos pozos adyacentes
a Camisea, que se encuentran en la actualidad en la etapa avanzada
de exploración. Las reservas peruanas en áreas bajo
exploración, llegarían en la actualidad a 11 trillones
de pies cúbicos (TCE) sin contar el pozo Camisea, que está
destinado al consumo interno. La demanda de los países de
MERCOSUR alcanza a 35 millones de metros cúbicos por un período
de veinte años. El volumen de la demanda de México
podría cubrir toda la producción de los pozos en estudio,
restando todavía por establecer la amplitud de una brecha
que quedaría sin atender. Las inversiones por realizar en
materia de exploración de nuevas reservas, ha pasado entonces
a tener una alta prioridad en los planes de inversión nacional
o a través de la concreción de otras formas de financiamiento,
en el altamente competitivo mercado mundial de energía.
Los estudios del Ministerio de Energía y Minas y la participación
de especialistas en la materia, podrían llevar a la consideración
de distintas alternativas como: satisfacer por ahora solamente la
demanda inicial de Chile; invitar a Bolivia a aportar gas natural
de sus ingentes reservas para el Proyecto de MERCOSUR o redimensionar
la operación prevista con México.
Por su parte, Chile ha iniciado en la presente semana, los procesos
para licitar la importación de gas natural licuado (LNG)
para lo cual ha invitado a productores de todo el mundo. El gas
llegaría al puerto de Valparaíso. Perú no dispone
todavía de la planta de licuefacción que debería
construirse próximamente a un costo estimado de 1,500 millones
de dólares.
La consideración política y económica que
enmarca las decisiones del Estado en estas materias, requiere, en
las próximas semanas, especial atención, oportunidad
y certeza.
PRN
18/06/05 |