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ECONOMIA
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Convergencia suramericana
Las autoridades de la Comunidad Andina han anunciado la conclusión
de un acuerdo de libre comercio entre la CAN y el MERCOSUR que entraría
en vigor el 1 de julio. Sin embargo, si nos atenemos a un más
laxo proceso de constitución de un espacio económico
suramericano la noticia parecería más consistente
que el anuncio de una convergencia plena entre los dos esquemas
de libre comercio suramericanos. En cualquier caso, estamos frente
a una innovación regional sustantiva por razones endógenas
y extrarregionales.
En efecto, si para la región los procesos de
integración han sido, desde Prebisch, la forma política
de organizar mercados de escala, Suramérica estará
dando un gran paso si los acuerdos anunciados se perfeccionan. Es
más, estaríamos frente a la culminación parcial
de un objetivo primordial de la ALADI, que en 1980 emergió
de la ALALC, como organismo promotor del mercado común latinoamericano.
Y en el ámbito de progresos más operativos, el anuncio
implicaría el cumplimiento de uno de los requisitos establecidos
en la Cumbre de las Américas de 1994: la convergencia de
los esquemas de integración subregional existentes para progresar
hacia el ALCA.
De otro lado, la dimensión extrarregional del
anuncio del acuerdo CAN-MERCOSUR, de haberse concluido, es estratégica.
Especialmente si la convergencia ocurre justo antes de la penúltima
etapa del proceso de expansión de la Unión Europea
(que se llevará a cabo a principios de mayo con la incorporación
de 10 países de Europa Central y Oriental) y luego de la
ampliación de la OTAN con 7 miembros del fenecido Pacto de
Varsovia. Aunque Suramérica está lejos de adquirir
la cohesión económica, política y de seguridad
europea, la convergencia CAN-MERCOSUR es un paso hacia la organización
de un espacio de referencia que debería ser tenido en cuenta
en futuras negociaciones con Estados Unidos, la Unión Europea
o cualquier otro socio grupal.
Lamentablemente todavía no podemos darnos el
gusto de tanto entusiasmo. Peor cuando la convergencia suramericana,
parece hasta hoy menos una reunión de dos entidades equivalentes
que una asimilación de miembros andinos al MERCOSUR (éste
es el caso específico de Perú y Bolivia que tienen
el status de miembros asociados a esa entidad, mientras que no sucede
lo mismo con Brasil, Argentina, Paraguay o Uruguay en la CAN). Por
lo demás, Perú debe concluir todavía negociaciones
con Uruguay y Paraguay sobre los denominados "anexos"
que contienen las listas de productos que se incluyen en los programas
de desgravación y definen los productos sensibles (el sector
agropecuario, especialmente el de la industria láctea y del
azúcar presentan serios reparos al respecto, mientras Brasil
se niega a reabrir la negociación en el punto que le concierne
el etanol derivado del azúcar y Paraguay es el
interlocutor más reticente).
Por lo demás, si Perú y Bolivia han
negociado con el MERCOSUR fuera del esquema andino, Venezuela, Colombia
y Ecuador lo han hecho en esquemas residuales. En apariencia, además,
estos países todavía deben definir con el MERCOSUR
los productos involucrados en las listas de liberación respectivas
además de completar la definición de ciertas normas
fundamentales como las reglas de origen (que definen el producto
como nacional). En todos los casos, estos acuerdos de complementación
económica (que, dependiendo de si comprometen sustancialmente
todo el comercio y se desgravan totalmente, constituyen o no acuerdos
de libre comercio) deben incorporarse al marco de ALADI.
Este conjunto de indefiniciones debe obligar a la CAN en la reunión
cumbre de julio próximo, en Cuenca, a reorganizar la unidad
andina (que pasaría por la confirmación o postergación
del Arancel Externo Común) y definir con el MERCOSUR los
pasos a seguir para consolidar un espacio económico suramericano
que, superando el nivel comercial, involucre la integración
física (a través del proyecto suramericano vial IIRSA)
y otras instancias de coordinación de políticas.
Los suramericanos hemos dado un gran paso cohesionador
con el anuncio de una convergencia comercial que falta perfeccionar.
Pero todavía queda camino que transitar para constituir un
bloque regional cuyo núcleo está dominado por el Mercosur.
ADC
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