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ECONOMIA
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La Deuda Externa: Su Origen es Cultural
Los Estados deudores subdesarrollados pagan mas de 50 billones de
dólares anuales por concepto de deuda externa, y cuando no
pueden pagar, reestructuran su deuda con más altos intereses.
De esta manera, la deuda sigue aumentando y su servicio es hoy una
suerte de gran tributo perpetuo que pagan los países subdesarrollados
a sus acreedores foráneos, tributo que en muchos casos, supera
la ayuda y las inversiones extranjeras que reciben.
Ante semejante situación de no-desarrollo, valdría
la pena preguntarse: ¿Si hoy mismo se le perdonara toda la
deuda a estos países, mal llamados "en desarrollo"
comenzarían éstos a desarrollarse? La respuesta es
no! Al cabo de unos años estos países estarían
nuevamente endeudados porque el problema de su endeudamiento creciente
se debe a que están entrampados en el subdesarrollo de la
exportación de productos primarios y de manufacturas con
muy bajo contenido tecnológico, cuya baja demanda, precios
magros e inestables, no generan recursos suficientes para satisfacer
las necesidades básicas de sus crecientes poblaciones urbanas
que se debaten en la informalidad y el desempleo. En consecuencia,
estos países subdesarrollados no tienen otra opción
que endeudarse continuamente.
Según el Banco Mundial, los precios reales de las materias
primas, que se han desplomado por debajo de los precios reales que
tenían durante la depresión de 1932, seguirán
declinando durante el siglo XXI. También, según recientes
informes de la UNCTAD, los precios de las manufacturas con poca
intensidad tecnológica tiene también una tendencia
a la baja. Hoy la demanda mundial de las materias primas no llega
ni al 3% y la de los productos manufacturados de baja intensidad
tecnológica no pasa el 4% anual, mientras que le de los productos
con alta tecnología y servicios aumenta hasta 15% anual.
Si bien es cierto que el endeudamiento creciente y la insolvencia
crónica de los países subdesarrollados de la América
Latina, del Africa, y de parte de Asia, se debe a una producción
primaria y manufacturera de muy bajo contenido tecnológico
que no tiene ventajas competitivas en la moderna economía
global, esta realidad, es solo el resultado visible del verdadero
problema, que esta oculto y que consiste en la colosal miseria científico-tecnológico
de las sociedades latinoamericanas, africanas y en parte asiáticas.
En efecto, la cultura nacional, de casi todas las sociedades subdesarrolladas,
esta preñada de conocimientos en humanidades, casi no se
cultivan profundamente las ciencias exactas, biológicas,
físicas, químicas y matemáticas, tampoco existe
vocación por la experimentación, la investigación
científica y menos aun por la invención y la innovación
tecnológica. En consecuencia, todas estos países debido
a sus culturas a-científicas son incapaces de darle rápidamente
mayor contenido tecnológico a una exportación de muy
baja intensidad tecnológica, que los empobrece. Así
el endeudamiento y la insolvencia creciente de los países
subdesarrollados, que aparecen y se enfoca como un problema económico,
es en ultimo análisis, un problema cultural.
Hoy el desarrollo de la cultura científica y tecnológica
de los países se calcula internacionalmente por el numero
de científicos e ingenieros, por la cantidad de computadoras
y por los gastos en investigación y desarrollo científico-
tecnológico. Hoy solo el 10 % de todos los científicos
e ingenieros del mundo se encuentra en los mal llamados países
"en desarrollo" y casi todos ellos, el 7% se concentran
en China, Taiwán, Corea del Sur y Singapur. América
Latina solo cuenta con el 1,8% y el resto de Asia y Africa. tiene
el 1,2%. Además todos los países subdesarrollados
detenta tan solo el 10% de las computadoras e invierte unos 3 billones
de dólares anuales en investigación y desarrollo científico
tecnológico en comparación con los países desarrollados
occidentales que invierten 220 billones anuales. Los 3/4 de estos
gastos en investigación científica de los países
subdesarrollados se efectúa en los países asiáticos
mencionados. Entonces, no es una coincidencia que China, Taiwán,
Corea del Sur y Singapur no tengan los problemas de endeudamiento
que tiene los países latinoamericanos y otros subdesarrollados.
Como podemos apreciar, la región latinoamericana es un páramo
cultural científico-tecnológico, no solo frente a
países occidentales desarrollados, sino también frente
a países asiáticos. En América Latina, por
ejemplo, la cultura se identifica esencialmente con las humanidades,
con lo histórico, lo social, lo jurídico, con la erudición
en las letras, las artes, pero rara vez se identifica la cultura
con la investigación en las ciencias naturales, físicas,
biológicas, químicas y matemáticas. Se ama
más el verbo que el experimento, la deducción que
la inducción, la narración que la investigación,
la letra que el logaritmo. Así, el discurso cultural latinoamericano
es casi siempre, literario, histórico, jurídico, sociológico,
casi no existe un discurso de las ciencias naturales y exactas,
casi no hay artículos, revistas y debates científicos.
En la cultura latinoamericana la realidad no se transforma por la
experimentación sino por el verbo.
La América Latina, el Africa y gran parte del Asia, sin
investigación, sin invención ni innovación,
se entrampan cada vez en el subdesarrollo de la exportación
no competitiva de minerales, azúcar, café, textiles,
bebidas, conservas, y maquila. Son especies no aptas en una economía
global darwinista que desecha cada vez mas las materias primas y
los productos poco transformados y demanda cada vez mas bienes y
servicios de sofisticado contenido tecnológico
Nunca sociedades a-científicas, con explosión demográfica
urbana, entrampadas en una producción con bajo contenido
tecnológico podrán dejar de pagar el tributo perpetuo
de la deuda, mas aun si estas sociedades a-científicas subdesarrolladas
están dominadas culturalmente por los patrones de consumo
de las sociedades ricas. Hoy, los países subdesarrollados
latinoamericanos, asiáticos y africanos quieren consumir
como americanos y europeos pero no inventan ni innovan como americanos
y europeos, en consecuencia, están siempre endeudados. Sin
investigación, invención, ni innovación, las
culturas a-científicas está condenadas entonces a
endeudarse perpetuamente para importar el progreso material e intelectual
que sin cesar produce la actual revolución tecnológica
en las sociedades de consumo.
Si América Latina y en particular el Perú, no inicia
una genuina revolución educativa, logrando que la curiosidad
científica, la experimentación y la innovación
sean parte de la cultura de las nuevas generaciones latinoamericanas
y peruanas, nuestros países se iran convirtiendo, cada vez
mas en Economías Nacionales Inviables(ENIs) con problemas
crónicos de deuda e insolvencia y solo sobrevivirán
en la sala de cuidados intensivos de la ayuda internacional.
Hoy tenemos que ser muy concientes que la humanidad esta ingresando
a su tercer milenio como una sociedad planetaria dual, dividida
entre una pequeña minoría que viven del conocimiento
acumulado del desarrollo de la ciencia y la tecnología, y
una gran mayoría sin cultura científica, que se empobrece
porque solo vive de recursos naturales y de actividades de bajo
contenido tecnológico. La primera investiga, inventan e innovan,
la segunda paga deuda.
Oswaldo de Rivero
Nueva York, febrero de 2004
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