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DESARROLLO Y OTROS ASUNTOS |
Sistema de Planificación y Política Exterior
El intenso debate parlamentario –aún inconcluso- para
la creación del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico,
CEPLAN, ha convocado nuevamente la atención de instituciones,
empresas y universidades, entre otras, sobre la necesidad y urgencia
de que el país disponga de un instrumento racionalizador,
prospectivo y operativo del proceso de desarrollo integral del Perú.
Han pasado muchos años de su desactivación, desde
los años ochenta y formalmente desde 1992 en que cesan las
funciones del Instituto Nacional de Planificación, INP y
del correspondiente Sistema Nacional de Desarrollo Económico
y Social que prevé la participación del sector privado
y otros agentes de la sociedad organizada.
Según el texto de la propuesta parlamentaria sostenida por
la Comisión de Descentralización, Regionalización
y Modernización de la Gestión del Estado, las funciones
de CEPLAN, coordinan la formulación del Plan Estratégico
de Desarrollo Nacional concertando con los demás niveles
de Gobierno, brinda asistencia al Presidente de la República
y al Poder Ejecutivo en la formulación, gestión y
evaluación de planes estratégicos de desarrollo y
conduce el proceso de formulación de planes a niveles multisectoriales,
sectoriales, regionales y municipales, asegurando su consistencia
de las correspondientes políticas públicas.
Otras funciones contenidas en el Proyecto de Ley, señalan
que participa conjuntamente con el Ministerio de Economía
y Finanzas “en la elaboración del marco macro económico
multianual” y en forma específica, la continuación
de una visión compartida del futuro, orienta estudios “identifica
tendencias internacionales” y señala escenarios estratégicos
en base al estudio de la realidad del país y su entorno.
Del conjunto de tareas y responsabilidades de CEPLAN, estas metas
pretenden orientarse hacia los alcances, sin duda importantes, que
el perfeccionamiento del texto legal en discusión tiene en
relación a las relaciones internacionales y la Política
Internacional del Estado.
La mayor dinámica económica propia de la expansión
de la actividad productiva y comercial de los países desarrollados,
más la progresiva sacralización en el mundo de las
ideas de principios o prácticas liberales, han cubierto hoy
el mundo, impulsando la cada vez mayor interdependencia económica
y luego política y cultural de países de distintos
niveles en la escala del desarrollo de diversa conformación
productiva y grados de competitividad. En otros términos,
la globalización ha pasado a ser una realidad vigente, apremiante
y necesaria.
Esta realidad en el ámbito latinoamericano viene determinando
la conformación de redes de integración, a fin de
asegurar su presencia en la economía mundial y la “modernidad”.
La región latinoamericana y en consecuencia el Perú,
en forma lenta viene ordenando sus magnitudes macroeconómicas,
tratando de superar los niveles de vida de más de la mitad
de su población; tarea muy difícil cuando la estructura
y financiamiento de las políticas públicas es precaria
o insuficiente e iniciando un proceso tanto más postergado
por alcanzar mayor descentralización en su amplia acepción
y trata de implementar verdaderos gobiernos regionales. Por todo
ello, planificar el desarrollo y ordenar racionalmente la acción
del Estado es ahora tan importante.
La globalización obliga entonces a nuestra política
exterior a enfrentar posibilidades y retos nuevos en el campo de
la economía. El “Sector Externo” es protagónico
y solamente puede avanzar con suficiente velocidad y certeza si
dispone de los criterios y estrategias que siga el país frente
al exterior. Los avances ciertos, en los últimos tiempos,
de incremento de exportaciones y nivelación de la balanza
comercial con otros países, mas la ruta más eficaz
para administrar la voluminosa deuda pública; la lucha por
mantener precios favorables en el mercado internacional. En la oportunidad
y calidad de tratados de libre comercio con Estados Unidos, Singapur,
Chile y otros, tienen mucho que hacer con Torre Tagle y sus orientaciones
calificadas aunque cada sector público, naturalmente, tiene
funciones y responsabilidades propias, pero necesariamente coordinadas
y complementadas estratégicamente.
El proyecto de Ley del Sistema de Planeamiento otorga un rol preponderante
a la programación de las macro regiones, regiones, gobiernos
locales provinciales y distritales. Este ámbito de la planificación,
vincula estrechamente sus alcances con procesos de integración
con otros países vecinos o subregionales; tanto las expectativas
sobre la APEC, o la Unión Europea a través de la Comunidad
Andina de Naciones, CAN. En todos ellos Relaciones Exteriores tiene
bastante que decir y actuar.
El énfasis interregional es finalmente otro caso evidente
de la necesidad de que el planeamiento estratégico debe establecer
las vinculaciones técnicas con proyectos en marcha llamados
a concretar verdaderos corredores productivos en el país
como la vía Paita-Yurimaguas para su posterior avance fluvial
hacia Belén en Brasil o la carretera interoceánica
desde Iñapari hacia Ilo y Matarani. También incluída
dentro la iniciativa para la integración de la Infraestructura
Regional Sudamericana (IIRSA), o la concreción de varios
acuerdos con Bolivia en el orden de la infraestructura productiva
para reforzar el vigoroso proceso de reactivación del sur
del Perú.
(PRN)
25 /11/04 |