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DESARROLLO Y OTROS ASUNTOS |
Globalización y Comisión Contra el Hambre
Un renovado Programa Mundial Contra la Pobreza ha sido lanzado
dentro del marco de la 59 Asamblea General de Naciones Unidas que
se inicia mañana en Nueva York. Esta vez las características
y sentido esencial de su contenido y los actores políticos
que lo protagonizan han variado y pueden renovar la esperanza de
una respuesta concertada contra la miseria.
En efecto, se ha creado un mecanismo institucional de carácter
internacional que pretende incidir en forma clara y directa sobre
un concepto de naturaleza económica y política (la
globalización) que podría sintetizar el propósito
y explicación centrales de una visión liberal de la
marcha de la economía en el escenario internacional. Por
ello el nuevo mecanismo parece alejarse de un tradicional criterio
asistencialista llamado solamente a paliar carencias sociales. De
acuerdo a la propuesta de Naciones Unidas sobre la pobreza, denominada
Declaración del Milenio, se define como meta precisa de avance
social, la reducción en cincuenta por ciento hasta el año
2015, de las más urgentes necesidades insatisfechas.
A nivel de América Latina, ello supone la reducción
de la pobreza y miseria (extrema pobreza) desde un 44% del total
de habitantes de la región en el año 2002, a través
de cambios precisos en la generación de empleo y mejor distribución
del ingreso; que la población subnutrida pueda reducirse
del 11% que actualmente significa en Latinoamérica y que
el gasto social público pueda ampliarse y utilizarse de forma
más eficiente.
Para alcanzar metas como las propuestas, se señala también
para la región la aceleración del crecimiento de la
economía y los correspondientes requerimientos de financiamiento
a través de volúmenes suficientes de inversión,
acceso a nuevos adelantos tecnológicos y productivos, mercados
para exportaciones estratégicas, tratamiento adecuado de
los organismos multilaterales de crédito y facilidades en
el pago de deudas o canjes selectivos en casos especiales contra
incrementos de servicios esenciales o defensa del medio ambiente,
entre otros.
La Comisión Mundial “Contra el Hambre”, como
ha venido llamándose al Programa, supone la creación
de un fondo internacional suficiente de recursos efectivos, provenientes
principalmente de subsidios que pagan países industrializados
a sus productos que compiten con los del Tercer Mundo, de ahorros
en la reducción de producción y comercialización
de armas que en gran medida son adquiridas por pos propios países
necesitados y de otras fuentes que deberán ser precisadas
por los organismos especializados del Sistema de Naciones Unidas.
La Comisión Mundial Contra el Hambre ha sido promovida por
cuatro países: Brasil, España, Chile y Francia. No
deja de ser importante observar que los mandatarios de tres de ellos
provengan de las filas de movimientos o partidos de izquierda o
vinculados al socialismo. El Presidente de Brasil Luis Inacio Lula
da Silva, del Partido del Trabajo, ha sido líder y propulsor
de la cita; el Presidente de Chile, Ricardo Lagos, proviene del
Partido Socialista de su país y el Presidente del Gobierno
de España, José Luis Rodríguez Zapatero del
Partido Socialista Obrero Español. Junto a ellos el Presidente
Jacques Chirac de Francia ha sido activo protagonista de la convocatoria
mundial, más el apoyo decidido de Naciones Unidas a través
del Secretario General Kofi Annan.
El Presidente de Argentina Néstor Kirchner en su intervención,
subrayó la importancia de utilizar recursos provenientes
de subsidios y el Presidente de Perú Alejandro Toledo demanda
la creación de renovadas fuentes de financiamiento al desarrollo
y la importancia de la “inclusión” del orden
cultural en la implementación de los mismos.
(PRN)
21/09/04 |