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DESARROLLO Y OTROS ASUNTOS |
Gas y Política Interna en Chile
Ha terminado con éxito un período de intensas negociaciones
y acuerdos formales realizados en Lima para que quede establecido,
con valor jurídico y político, que el gas boliviano
se exportará a través de Ilo en el Departamento de
Moquegua. La región sur dispondrá de esta manera de
un valioso aporte para su reactivación económica en
el mediano plazo, cuando el Gobierno boliviano haya superado necesarios
requisitos constitucionales y legales internos, como la importante
aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos; y financieros,
para disponer de recursos de inversión suficientes y llegar
posteriormente a la colocación del gas de Tarija en el mercado
mexicano y luego estadounidense.
En los últimos días, también se ha cumplido
luego de más de veinte años de marchas y contramarchas,
dudas y decisiones frustradas en algunos casos de los últimos
gobiernos nacionales, con la apertura de los ductos que llevarán
gas peruano de Camisea a la capital y que en algunos años
más, podría ser exportado también a Norteamérica
u otros destinos.
La variable política, con riesgos y con algunos apresuramientos
inevitables, ha cumplido duras tareas, tanto en nuestro país
como para la decidida apuesta que el Gobierno boliviano ha realizado
para el uso económico de sus ingentes reservas de gas ofreciendo
al Continente un buen ejemplo de voluntad de acción y fraterna
conjunción de esfuerzos de dos países vinculados por
lazos de la historia y el moderno enfrentamiento de las responsabilidades
de integración, cooperación y confianza entre gobiernos
y pueblos que quieren decididamente avanzar en lo suyo.
No es propósito de esta nota analizar y menos obtener conclusiones
de los sucesivos “desencuentros”, interpretaciones erróneas,
declaraciones inoportunas de todos los lados y finalmente demostraciones
de fuerza intrascendentes como los “juegos militares”
de nuestros vecinos del sur, con alta presencia oficial y por lo
tanto con la aprobación de las instancias políticas
de más alto nivel en ese país.
Para tratar de comprender de alguna manera los comportamientos
recientes del sur, es preciso conocer algunas circunstancias internacionales
y locales por las que atraviesa Chile durante los últimos
meses, cuando las relaciones bilaterales entre nuestros países,
a pesar de algunos “baches” lamentables, transcurrían
dentro de un clima de respeto y amistad. Por un lado, la salida
del gas boliviano por el Perú y la dura posición de
Bolivia en sus reclamos marítimos se realiza en una etapa
en la que los déficit de combustible en Chile son poco menos
que muy graves, cuando Argentina decide limitar el flujo comercial
de gas propio y del importado de Bolivia, con las consecuentes fricciones
diplomáticas entre Santiago y Buenos Aires, que aún
no han culminado. Todo ello viene, crecientemente, causando en Chile
una sensación general, repetida de distintas maneras, de
aislamiento internacional en América Latina y más
precisamente en relación a sus países vecinos. A ello
se ha sumado el pedido de Torre Tagle que ha creído oportuno
tratar bilateralmente el tema de los límites marítimos
dentro de un plazo de dos meses.
Por otro lado, es preciso detenerse en algunos aspectos destacados
de la actual política interna de Chile. Según especialistas,
diarios de mayor circulación e influencia y encuestas aplicadas,
el clima pre electoral ha incrementado en varios grados la confrontación
partidaria. El Gobierno de la Concertación por la Democracia
que preside Ricardo Lagos, militante del Partido por la Democracia
(PPD) que es una variante estratégica del Partido Socialista,
representa el espectro centro izquierdista y gobierna Chile durante
tres períodos sucesivos desde la caída del Gobierno
Militar del General Pinochet; en los cuales la fuerza armada ha
mantenido marcada influencia política; frente a la Concertación
se ha presentado con aparentes mejores posibilidades, otra candidatura
de corte centro-derechista, sostenida por la UDI, Unión Democrática
Independiente de extrema derecha y el Partido de Renovación
Nacional de posición centrista, que llevarán, según
todas las previsiones, como candidato nuevamente a Joaquín
Lavín, actual Alcalde de Santiago, quien perdió frente
a Ricardo Lagos solamente en la segunda vuelta hace cuatro años.
La candidatura de la Concertación viene siendo ardorosamente
disputada por dos precandidatas que ocupan puestos especialmente
visibles para la apreciación chilena sobre sus relaciones
internacionales: la señora Michelle Bachelet, que viene llevando
la delantera según las encuestas, por pequeño margen,
actual Ministra de Defensa, quien presidió personalmente
el “juego” o distracción de guerra al norte de
Iquique hace pocos días y la señora Soledad Alvear
de Martínez, lideresa del Partido Demócrata Cristiano
y nada menos que Ministra de Relaciones Exteriores. La pugna interna
ha llevado a los partidos de la derecha a expresar su deseo en el
Parlamento que ambas precandidatas deberían ceder sus puestos
de tanto brillo político y fáciles gestos para el
“aplauso patriótico” en las actuales circunstancias,
para evitar “equivocadas interpretaciones de nuestros países
vecinos”.
(PRN)
7/8/04 |