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SITUACION GENERAL - ECONOMIA
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ANDINOS Y UNIÓN EUROPEA
Cuando en el 2004 la Unión Europea extienda
su membresía a 25 países y represente el 25% del PBI
global, la estructura de poder mundial podrá haber habrá
cambiado siempre que la profundización de ese proceso de
integración se perfeccione. Ello dependerá de la adopción
de una Constitución europea y, entre otras variantes, de
la redefinición de una política exterior y de defensa
cuyos debates deberían haber concluido este fin de semana.
Este proceso encuentra a los países andinos
y, específicamente, al Perú concentrados en un objetivo
casi excluyente: la negociación del acuerdo de libre comercio
con Estados Unidos, nuestro principal socio nacional. Teniendo en
cuenta que ese proceso forma parte del mecanismo de consolidación
del mercado americano en tanto que la negociación será
más profunda que el piso acordado recientemente para el ALCA,
el Perú está fortaleciendo también una inserción
hemisférica que transformará nuestra economía
al tiempo que descuida, eventualmente, nuestro principal mercado
extraregional: la Unión Europea fortalecida como superpotencia
económica y política.
En contra de de esta argumentación se puede
esgrimir el hecho de que la diplomacia presidencial ha logrado recoger
en Europa el apoyo de sus más poderosos integrantes para
negociar un acuerdo bilateral de libre comercio con la UE. En el
ámbito interestatal el argumento es cierto, pero no ocurre
lo mismo en el ámbito interinstitucional. En efecto, la mayor
instancia técnica de la Unión -la Comisión
Europea- ha orientado sus preferencias -aún no su decisión-
a lograr una acuerdo de libre comercio con la Comunidad Andina antes
que con cualquier país miembro de esta subregión.
La razón es doble: de un lado, a pesar de que
la UE tiene acuerdos bilaterales con México y Chile, la naturaleza
de su organización la inclina a negociar con subregiones
organizadas en procesos de integración de amplio mercado
(como el MERCOSUR) o de fuerte institucionalidad y arraigada tradición
(como la CAN). Del otro, se considera que el SGP andino -mecanismo
que franque el acceso al mercado europeo- de próximo vencimiento
no será fácilmente renovable teniendo en cuenta que
éste ha sido cuestionado ante la OMC, por trato discriminatorio,
por potencias como la India.
Teniendo en cuenta además las dudas europeas
sobre la funcionalidad del SGP (servir como mecanismo de extracción
de las economías andinas del problema de la coca) y sobre
su adecuada utilización (apenas el 60% del SGP que brinda
arancel 0 para 4500 partidas es empleable en tanto el saldo de la
oferta exportable no cumple con las reglas del sistema sin contar
el escaso uso que hacen los países beneficiados de esa facilidades),
el problema de la renovación se agrava.
Sin embargo, a pesar de estas complicacioenes, la UE consideraría
viable una extensión del SGP para la década 2004-2014.
Pero la disposición a convenir en ese tramo sería
menos entusiasta de lo que originalmente fue. De allí que
los europeos vean como una alternativa más razonable el perfeccionamiento
del proceso que va del logro de un acuerdo de cooperación
y diálogo político a un proceso que desemboque en
un acuerdo marco para la negociación de un acuerdo de libre
comercio en regla. Sin embargo, la premisa para que ello ocurra
sería el perfeccionamiento del mercado común andino
pasando por la consolidación de la unión aduanera
(es decir, el funcionamiento eficiente del arancel externo común).
Puede que este planteamiento tenga la dimensión
estratégica de replantear en los andinos la necesidad de
pensar en Europa (al fin y al cabo, el acuerdo con Estados Unidos
no admite el funcionamiento del AEC con esa potencia). Pero ni el
Perú ni la CAN pueden darse el lujo de obviar la relación
con el principal destino extrergional de nuestro comercio exterior
ni la vinculación con una superpotencia económica
y política que tendrá una dimensión de seguridad
con responsabilidades globales y con la que compartimos, además,
valores occidentales. He allí otra razón para aque
la tecnocracia del MINCETUR comparta responsabilidades con la Cancillería
en asuntos que conciernen vitalmente al interés nacional.
(ADC)
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